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20 de noviembre

06/12/2009 15:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace muchos años para algunos, y no tantos para otros, la conmemoración del inicio del movimiento armado que condujo a la Revolución Mexicana, era una memorable fecha que movilizaba y paralizaba al país

20 de noviembre.

Hace muchos años para algunos, y no tantos para otros, la conmemoración del inicio del movimiento armado que condujo a la Revolución Mexicana, era una memorable fecha que movilizaba y paralizaba al país.

Lo del tiempo, caigo en la cuenta que la ETI, tiene más de 35 años laborando y, esos años, son muchos años. Más aún sino nos remontamos a los 60’, cuando escuelas como la Hermenegildo Galeana, desfilaba en todo su esplendor, así lo ordenaba el sentimiento patrio de las altas autoridades que gobernaban al México de aquellos tiempos, el mismo México, gobernado posiblemente por otros hombres, ahora desfila sin mucha alharaca, tiempo atrás, ante las constantes crisis que aquejan al país se dispuso que el desfile fuera modesto, o quizás, se han percatado que no hay mucho que festejar ante los resultados presentes de la Revolución.

En Coyuca de Benítez, el magno desfile convocaba a toda la sociedad, se preparaba con semanas de anticipación y duras asoleadas de los alumnos que ensayaban sus rutinas para un perfecto lucimiento de sus escuelas. Los niños pequeños disfrazados de revolucionarios y federales, con machetes y rifles de palo, adelitas diminutas con hijos de hule envueltos en rebozos y a la espalda, diminutas damas de sociedad con vestimenta de la época; como es de suponerse, los alumnos de condición humilde, eran las adelitas y la tropa revolucionaria de falso bigote y vestida de manta, los pudientes desfilaban magníficos, con trajes y galardones de alto rango; niñas mayores de enfermeras con platos de limones partidos y alcohol para los desmayados por la insolación. Los muchachos mayores en tablas rítmicas perfectamente coordinadas, los más atrevidos en altas pirámides donde lucían sus habilidades; en fin, el desfile era un mosaico del México moderno que nos ofrendó la Revolución. La Escuela Secundaria Técnica, competía con la Pesquera, la Galeana con la Morelos, todo en orden y con mucha disciplina; eran tiempos en que el magisterio, tenía bien ganado su derecho a ser respetado. En toda la avenida, congregados cientos de personas que veían embelesados la marcha triunfal del mismo futuro de México, en este caso de Coyuca, encarnado en cada uno de los muchachos que marchaban dignamente.

La meta, el final del desfile, era el Zócalo Central, allí eran recibidos por las autoridades municipales, quienes narraban la épica aventura de la marcha triunfal del futuro coyuquense, el maestro de ceremonia enfatizaba la justa heroica de la Revolución, nombraba a la escuela que se detenía frente a la mesa de honor y realizaba sus mejores suertes. El desfile era lento y agobiante, semanas de ensayos culminaban sudando ante el calor sofocante, pero la meta estaba a unos pasos, en el Zócalo se veían los vitroleros de aguas frescas, junto a frutas de temporadas, un buen vaso de agua, y la propia juventud curaba de cualquier cansancio y malestar. El final era de fiesta y mucha vida, el jardín del Zócalo se plagaba de la juventud de todo el municipio, una verdadera verbena colorida por los trajes del desfile y la algarabía de un verdadero día de fiesta.

Los tiempos modernos, las circunstancias propias de un país que no ha podido cubrir la brecha, que de un salto fantástico han cubierto países como China y la India, de alguna manera han deslucido la magnificencia del acto, en los tempos mencionados, de aquellos fastuosos desfiles, estos países tenían un crecimiento económico muy inferior a México. Ahora son de las principales economías en el mundo, mientras que México, tiene menos perspectivas de crecimiento que en 1920. México desgraciadamente es presa de una clase política abusiva y ambiciosa de poder económico y político que ha pervivido durante décadas, anclándose una y otra vez en el poder como un percebe insaciable que nunca está harto de lo que tiene.

El desfile del 20 de noviembre de 2009, posiblemente fue uno de los desfiles más grises en la historia de Coyuca, todo mundo ansiaba terminar con el compromiso e irse a su casa. Los alumnos llegaban al Zócalo central, que ha meses dejó de ser Zócalo por obra y gracias de la actual administración que preside Merced Baldovino, para convertirse en una zona, propia de guerra por su aspecto, no hubo donde cobijarse de las inclemencias del sol y preferían marcharse a otra parte.

México de aquellos tiempos, el mismo México, gobernado posiblemente por otros hombres, ahora desfila sin mucha alharaca, tiempo atrás

El inicio de la lucha armada se da por el cansancio de un pueblo ante los constantes atropellos de que son objetos por las mismas autoridades y las clases pudientes y pésimas condiciones de vida que sumía a México en la oscuridad del autoritarismo, podemos asumir que muchas de las condiciones de vida de aquel entonces, se replican en algunas partes del país.

Los 30 años de Porfirio Díaz en el poder polarizó a los mexicanos, surgió la clase media, que se conformaba con su estatus y fortalecía la economía nacional; personajes como Francisco I Madero, por 1900, pugnaban por el poder y, 1908 publica su obra: “La sucesión presidencial en 1910” en donde plasmó un estudio de la dictadura militar y planteó la necesidad de crear un partido independiente que lograra la efectividad del sufragio y el triunfo del principio antirreeleccionista, con el cual se combatiría la dictadura de Porfirio Díaz.

Porfirio Díaz finge democratizar el país, se crean partidos y convoca a elecciones, justo antes de las elecciones de 1910, madero es encarcelado y, no es liberado hasta que Porfirio Díaz se reelige.

Francisco I Madero se traslada a San Antonio Texas, desde donde lanza manifiesto de San Luis Potosí, donde denuncia el fraude electoral de junio e incita a tomar las armas el 20 de noviembre en su artículo 7.

El suceso dramático que desencadenó la lucha armada se da en Puebla. Aquiles Serdán, presidente del Club Antireleccionista “Luz y Progreso” conjuraba y escondía armas, cuando intentaron catear su casa el 18 de noviembre. Aquiles Serdán, su esposa Filomena e hijos, su madre doña Carmen, sus hermanos Carmen y Máximo, con 12 compañeros oponiéndose al atropello, se atrincheraron en las ventanas y azoteas, decididos a defender su integridad y su ideal revolucionario. El coronel Cabrera con pistola en mano intenta violar la entrada, siendo muerto a la primera descarga que hicieron desde el interior. Para el medio día sólo quedaba Serdán y tres mujeres, entre ellas su hermana que lo ayudó a ocultarse entre las duelas de una alcoba. A las ocho de la noche se rindieron las mujeres y la policía buscó a Aquiles Serdán que no se encontraba entre los cadáveres

En la madrugada siguiente, al tratar de abandonar su escondite fue descubierto y asesinado por un soldado que estaba de guardia en la habitación. Así fue como Aquiles, Máximo y Carmen Serdán heroicamente iniciaron el movimiento que sepultó la dictadura.


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Miguel Cuevas (30 noticias)
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