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Uno de cada 200 niños mexicanos padece sordera profunda

10/07/2013 14:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Uno de cada 200 niños mexicanos padece sordera profunda SyM - Juan Fernando González G.

Extrañamente, la detección oportuna de la sordera no se considera prioridad, a pesar de que es la anormalidad congénita más frecuente en el recién nacido, según revelan informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En México empezamos a tomar cartas en el asunto.

Los datos más recientes de la OMS (2005 y 2006) señalan que, de cada 1, 000 niños que nacen, 3 presentan algún grado de sordera. Además, se sabe que 25% de los casos en que existe pérdida de audición se relacionan con causas genéticas, y un tanto igual se asocia a factores de riesgo. Sí, el comportamiento y la salud de la madre durante el embarazo son fundamentales para que el bebé nazca completamente sano, por lo que deberá evitarse la ingestión de medicamentos ototóxicos (que dañan el oído) y aumentar los cuidados si se contrae alguna enfermedad en la gestación, como rubéola.

En México la situación es más compleja, ya que se estima que uno de cada 200 niños padece sordera profunda. Instituciones como la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, A. C. (Fesormex) han realizado diversos estudios que concluyen que si se identifica oportunamente el problema (antes de los seis meses de edad) y se recibe la terapia apropiada, el afectado adquiere mayor habilidad para desarrollar el lenguaje que un chico al que se le haya descubierto tardíamente.

Los sonidos del silencio

Todos los padres esperan con ansía el día en que su hijo hable por primera vez. Ese momento forma parte de su agenda vital y se registra como una de las experiencias más enternecedoras del desarrollo infantil. Sin embargo, para que las primeras palabras del bebé se emitan a tiempo es indispensable que se tenga buena calidad auditiva.

Parece un tanto raro, en primera instancia, que los padres o las personas que conviven con un neonato pasen por alto una alteración que pudiera considerarse evidente. Sin embargo, los problemas de audición se advierten con frecuencia hasta que el niño cumple entre 12 y 18 meses de vida, tiempo en el que todos los pequeños deben empezar a expresar sus primeras palabras.

Lo que sucede es que los niños que no oyen bien habitualmente responden a su entorno usando los sentidos de la vista y del tacto como una manera de resolver su discapacidad. Es evidente que no tratan de engañar, sino de adaptarse a la situación.

Al respecto, el Dr. Roberto Mejía Pérez, secretario de Salud del Estado de Nayarit y presidente de Fesormex, dice a Salud y Medinas que "es muy frecuente que los padres o familiares se den cuenta del trastorno hasta que el niño cumple dos años de edad. A veces, la mamá o abuelita advierten que el chico permanece indiferente o no voltea cuando hay un ruido fuerte o cae un objeto al piso que hace mucho ruido. Puede percibirse un trueno, por ejemplo, y el pequeño no se altera ante el ruido".

Es habitual, asimismo, "que los padres reaccionen cuando comparan a su hijo con otros chicos y comprueban que hay un retraso en su desarrollo, porque los demás hablan y dicen 'papá' y 'mamá'; es en ese momento que acuden con el pediatra. Parece difícil de aceptar, pero en ocasiones el diagnóstico es tardío porque el niño afectado no se relaciona con otros infantes y no hay manera de equiparar su comportamiento".

Detección oportuna, la clave

La capacidad auditiva de un bebé puede ser evaluada desde las primeras 24 horas de vida mediante sencilla prueba que tarda solamente tres minutos. El estudio en referencia se llama prueba de emisiones otoacústicas, técnica muy sencilla que, explica el Dr. Mejía Pérez, se vale de un dispositivo que tiene el tamaño de un teléfono celular y mide emisiones sonoras.

"El examen consiste en colocar un audífono dentro del conducto auditivo y enviar estímulos hacia la cóclea (estructura en forma de tubo enrollado en espiral, situada en el oído interno), la cual debe emitir a su vez una respuesta que se registra en el aparato y en una gráfica. Si el resultado es negativo debe repetirse la evaluación al cabo de un mes y, si no hay buenos resultados, es necesario hacer un intento más. Si no hay cambio, lo recomendable es que se realicen estudios más profundos para saber si existe daño cerebral", explica el especialista.

Es pertinente mencionar que a partir del 1 de febrero de 2007, la Ley General de Salud establece que la detección temprana de la sordera y su rehabilitación es un servicio básico de salud, lo que obliga a instituciones públicas y privadas a aplicar las pruebas correspondientes.

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De esta manera, establece el entrevistado, las autoridades pondrán mayor atención para hacer una detección oportuna y corregir cualquier alteración. Actuar en sentido contrario, enfatiza Mejía Pérez, "significa emplear entre 2 y 3 años de terapia para rehabilitar a una persona, así como numerosos recursos gubernamentales. Existen dispositivos que se colocan dentro del oído (cocleares) cuyo costo es de aproximadamente 20 mil dólares, sin contar los gastos generados por la cirugía y la terapia de rehabilitación".

Implante coclear, solución real

A finales del decenio 1950-60, muchos investigadores comenzaron a preguntarse si sería posible sustituir las señales eléctricas de las células pilosas (conducen estímulos auditivos al cerebro y se localizan en la cóclea) en las personas con pérdida de audición neurosensorial, especialmente en quienes tenían los nervios auditivos intactos.

Así, gracias al trabajo de científicos como Eberhardt Zwicker, Smith Stanley Stevens y Gordon Flottorp, concluidos en 1957 en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, se descubrió que el sistema auditivo podía organizar los sonidos en 24 canales.

Sin embargo, no fue sino hasta 1970 que diversos grupos de investigadores comenzaron a colocar electrodos de un solo canal dentro de las cócleas de voluntarios sordos. El avance fue limitado, ya que la percepción del habla era deficiente; sin embargo, los pacientes pudieron deducir, por ejemplo, si una palabra hablada tenía una o dos sílabas, además de percibir ligeramente el tono de un sonido, lo que se consideró gran avance para la lectura de los labios.

La evolución a partir de este conocimiento se basó, no obstante, en una investigación realizada por los Laboratorios Bell, que estaban interesados en saber la cantidad de información que se necesitaba enviar por las líneas telefónicas para recrear los sonidos de la voz humana. El científico James Flanagan determinó que las frecuencias del habla se podían dividir en tan sólo seis o siete canales, y de esta manera seguir siendo comprensibles.

Fue entonces cuando Michael Merzenich, de la Universidad de California, en San Francisco, Estados Unidos, dedujo que, si solamente se necesitaban 6 ó 7 canales para transmitir el habla a través de las líneas telefónicas, el mismo número de electrodos podría ser suficiente en un dispositivo al interior del oído.

Hoy día, el implante coclear es una realidad que sustituye las funciones del oído externo, medio e interno. Consta de dos partes: un procesador de lenguaje externo y un receptor/estimulador que se coloca bajo la piel, en el hueso del oído (mastoides).

Su funcionamiento es sencillo y fascinante. Un micrófono en el dispositivo exterior capta las ondas sonoras, las amplifica y luego las envía al procesador de lenguaje, en el cual se transforma la energía acústica en impulsos eléctricos que son enviados por ondas de radio al receptor inoculado. Por último, un electrodo estimula directamente las fibras nerviosas auditivas.

Los expertos de Fesormex señalan que todo candidato al implante coclear debe cumplir los siguientes requisitos: padecer sordera neurosensorial bilateral profunda o total (en ambos casos hay daño en el funcionamiento del oído, pero las terminales nerviosas son funcionales), y estar imposibilitado de beneficiarse de prótesis auditiva convencional. Claro está que también hay que considerar el costo del dispositivo, el cual rebasa los 200 mil pesos, así como los gastos propios de la intervención quirúrgica y rehabilitación.

Es importante enfatizar que la restauración del sentido auditivo incrementa considerablemente la productividad y la calidad de vida de una persona. Por ello, sea cual sea la causa de un problema auditivo, vale la pena que considere dentro de las posibles soluciones el implante coclear.

Si requiere más información sobre este dispositivo o algún problema específico con el sentido auditivo, puede buscar la asesoría de un médico especialista (audiólogo) o acudir a Fesormex, institución que cuenta con una fundación que trabaja a favor de la rehabilitación de los infantes con problemas de audición; su teléfono es (01 800) 926 6756.

SyM

Última actualización: 07-2013


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Autor:
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saludymedicinas.com.mx
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