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224 de la Revolución Francesa/José Manuel Tovar Herrera

16/07/2013 15:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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José Manuel Tovar Herrera

El devenir histórico ha sido redefinido un sinfín de veces, ya sea por guerras, golpes de Estado, movimientos sociales, fuerzas económicas, religión, etcétera. No obstante, hay procesos y hechos en concreto cuya influencia llega a traspasar en espacio y tiempo algo que en su propio contexto no se hubiera imaginado, es decir, que estos procesos y hechos definieron o redefinieron, según sea su caso, ciertos paradigmas en cuanto al entendimiento de la sociedad, la cultura y la economía, principalmente.

Desde el siglo dieciséis, la humanidad comenzó a experimentar cambios drásticos y rápidos, no solo el Occidente, también el Oriente, pero nos enfocaremos más al primero, no por cuestión occidentalista, sino por ser la región en la que nosotros vivimos. En cuanto a las transformaciones históricas del hemisferio occidental, muchos de sus resultados han impactado considerablemente, braudelianamente hablando, en un corto, mediano y largo espacio temporal. Como lo fue la Reforma Protestante, la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, La Revolución Industrial, la Primera y Segunda Guerra Mundial, entro otros eventos, han sido catalizadores de cambios sustantivos en diversas regiones del mundo, y su impacto no solo se ha enfocado en lo regional, como Estados Unidos o Francia, o en lo tecnológico-laboral y militar como las últimas dos respectivamente.

Es por ello que, en el marco del 224 aniversario de la Revolución Francesa, podemos hacer un breve análisis y reflexión en torno al significado de este hecho en la sociedad del siglo veintiuno, más allá del conflicto social y político que terminó con el reinado de Luis XVI y el final del feudalismo en Francia (después en Europa, aunque en América no se experimentó el feudalismo como tal, si existieron practicas feudales hasta principios del siglo pasado). El triunfo de la burguesía dio paso a nuevas formas de distribución y ejercicio del poder, lo cual definiría en años sucesivos, las formas en las que un gobernante debía de actuar y el Estado debía de funcionar.

Las fases de la Revolución se definieron en base al reacomodo de fuerzas al interior de Francia, desde los Estados Generales hasta la toma del poder de Napoléon Bonaparte y la creación del Consulado, pero en esos momentos comenzó a nacer una nueva idea de cómo definir a la mujer y al hombre en una sociedad que se había desprendido, momentáneamente, de la monarquía. Es ahí una de las herencias de la Revolución Francesa, si bien desde 1762 por medio de Rousseau se comenzó a generar una nueva idea de la relación entre los gobernantes y gobernados, así también entre los mismos hombres, esta discusión fue retomada por varias sociedades y que se fue ramificando según las realidades correspondientes en casa región. Por ejemplo en el caso mexicano, no se habló de manera profunda y analítica sobre la desigualdad del hombre hasta mediados del siglo antepasado y más aún entrado el siglo veinte, cuando la sociedad mexicana (la burguesa) se dio cuenta que en el país había indígenas aún, sí, así de sorprendente puede sonar, pero, a lo largo de todo el siglo diecinueve, propiamente después de la Independencia, estos sectores sociales habían sido desplazados totalmente por los criollos que asumieron el poder.

¿Cómo colocar a las ideas sobre la igualdad del hombre que se impulsó con la Revolución Francesa en México? Si bien desde la conquista espiritual a los nativos americanos, estos habían sido tratados como niños, según la cosmovisión católica de esos años. También, se había sobreprotegido a ciertos sectores indígenas, y a otros se les desplazó, pero en lo general, no se les veía como personas que tuvieran una voluntad propia, ya que ellos se habían negado rotunamente a una occidentalización (en el Virreinato) y a una mexicanización (ya en la época independiente), motivo por el cual las élites, tanto liberales, como conservadoras, no las tomaban en cuenta, a pesar de que los primeros habían tenido a un presidente como Benito Juárez que era indígena. Hasta la llegada de la Revolución Mexicana, los indígenas salieron a la luz con la figura de Emiliano Zapata. Lo paradójico de todo esto es que la nación mexicana está fundada sobre imaginarios colectivos cuyos matices se mezclaron entre lo europeo, lo estadounidense y lo indígena. Siendo lo último, el rasgo más distintivo de la nacionalidad mexicana.

La libertad, igualdad y fraternidad parecen haber quedado en la memoria histórica mundial para algunos, mientras otros han impulsado una reinterpretación de estas tres máximas para adecuarlas en un contexto tan complejo como en el que vivimos. La libertad ha sido la más acariciada por todos, pero ¿Qué es la libertad y como se ha ido transformando en México? Los ideales de franceses llegaron al país ya muy entrado el siglo diecinueve, pero no se habían puesto en práctica, es decir, la legislación ha señalado una libertad e igualdad entre los mexicanos, pero en la cultura social ha sido muy lento el avance para adecuarlo a la cotidianidad a tal grado que ha sido complicado eliminar cuestiones, que si bien pueden ser pequeñas y pasar desapercibidas, son una muestra de que el concepto de ciudadano aún no se arraiga en el pensamiento del mexicano, un "mande usted" pesa más que un "yo opino".

La vida y la historia están llenas de contradicciones, a tal grado que abrazamos la libertad como una forma de vida, pero si vemos a alguien ejerciéndola, ya tenemos un conflicto. Esto pasa con movimientos que han respondido al desarrollo social y a las nuevas exigencias que se han presentado, las nuevas tendencias que muchos no admiten y tratan de mirar hacia a tras cuando podían ignorarlas, o en el peor de los casos, reprimirlas. Es en estos casos cuando los temas tales como la homosexualidad son discutidos como si fuese algo novedoso, cuando desde el amanecer de la humanidad se ha existido, lo paradójico del caso es que se presenta en Francia, país que ha sido tomado como vanguardia en derechos humanos.

En México, no se ha asumido de manera total el rol de ciudadano, al parecer nos empeñamos como sociedad en mantener el de vasallo de un rey que jamás visitó América. Y queremos tener más derechos que obligaciones, cuando son estas las que nos forjarían como una sociedad más consiente. La igualdad y la fraternidad también han sido adoptadas por las sociedades que se dicen democráticas, pero que en el fondo libran una lucha intestina contra sus demonios del pasado. Francia con los opositores a ciertas libertades, como la boda entre homosexuales, Estados Unidos con la libertad de información y expresión, así como la herencia de índole racial que sigue presente desde las pugnas en la Guerra de Secesión y México, con la desigualdad en todo, reconocimiento indígena, pobreza, alimentación, política y religión, siendo está últimas las causales de las tres anteriores. Finalmente, para la fraternidad aún hay un enorme camino por recorrer, la humanidad ha respondido más a sus impulsos identitarios que a la apertura a nuevas tendencias que significan a un cambio de paradigma en el pensamiento sobre la coexistencia entre culturas.

A 224 años, el pueblo llano y los burgueses no se hubieran imaginado que estaban abriendo una etapa que cambiaría a la humanidad. La sociedad de hoy aún debate sobre la libertad, la igualdad y la fraternidad.


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Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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