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32 Foro de la Cineteca/VI

25/05/2012 14:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)
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Melancolía (Melancholia, Dinamarca-Suecia-Francia-Alemania-Italia, 2011), el más reciente largometraje del provocador profesional Lars von Trier, es el sueño dorado de todo maniaco-depresivo: en los primeros 8 minutos del filme, el planeta en el que vivimos se va mucho a la goma. Un enorme cuerpo celeste -el planeta "Melancolía" del título- choca con nuestro hogar y, por ende, todos chupamos faros. Aunque, en realidad, esto no está pasando... todavía. Los primeros ocho minutos de la película se revelarán más tarde como las arrobadoras/apocalípticas visiones -en ralenti extremo, tomadas con una cámara de alta velocidad- que tiene la depresiva Justine (Kirsten Dunst, Mejor Actriz en Cannes 2011), la ingobernable hermana de Claire (Charlotte Gainsbourg), las dos mujeres que serán las protagonistas de la cinta. La película está dividida claramente en dos secciones. La primera, titulada "Justine", es una suerte de re-elaboración libre de La Celebración (Vinterberg, 1998) -aunque von Trier ha dicho que sus influencias vienen de la pachanga de El Francotirador (Cimino, 1978) y la postpachanga de Pecadora Equivocada (Cukor, 1940)-, pues como en aquella dogmática cinta de los 90, somos testigos de una fiesta familiar -en concreto, la lujosa boda de Justine con el buenazo Michael (Alexander Skarsgård)-, que termina en peleas, rompimientos, caos y desastre. El segundo segmento, titulado "Claire", trata también de caos y desastre, aunque en un ámbito un poquito mayor: el planeta entero. Ha pasado un tiempo después de la boda y Justine vive con su hermana Claire y el marido de ella, John (Kiefer Sutherland), en una enorme propiedad con castillo, caballerizas y 18 hoyos de golf incluidos. John, un astrónomo aficionado, sabe que el planeta Melancolía, se acerca a la Tierra, pero asegura que pasará de largo. Justine, convertida en una serena Casandra, sabe que no es cierto: todo perecerá, dice, cual Werner Herzog femenino, porque "la Tierra es malvada" y porque "la vida en la Tierra es horrible". He visto en par de ocasiones la película. La segunda vez, hace unas horas. Esta vez, el filme de von Trier me gustó más, aunque me sigue pareciendo una cinta irremediablemente quebrada. Cada uno de los tres segmentos -el prólogo/preludio en slow motion con Tristan e Isolda de Wagner a todo lo que da en la banda sonora; la vital parte de la caótica boda de Justine y Michael; el ominoso segmento final del Apocalipsis- valen por sí mismos, pero no encajan tan bien uno con otro como deberían. Entiendo que la primera parte era necesaria -había que mostrar en todo su "esplendor" a la frágil, depresiva e irracional Justine ( alter ego de von Trier, según lo ha declarado él mismo), para luego contrastar este comportamiento con la madurez, resignación y hasta sabiduría con la que enfrenta ella misma el fin del mundo en la segunda parte-, pero creo que "Justine" se alarga demasiado, se vuelve repetitiva y redundante y cae en digresiones innecesarias, como el enfrentamiento de ella con su jefe (Stellan Skarsgård), o el acostón de ella con uno de los invitados a la boda (Brady Corbert), por dar un par de ejemplos. Sin embargo, también debo confesar que, sin negar estas deficiencias -que al final de cuentas son menores, porque es evidente que a von Trier le interesa muy poco los detalles de la trama: tampoco se detiene a explicar los elementos científicos de la inminente colisión de Melancolía con la Tierra-, Melancolía es un filme es compulsivamente visible, tanto en su vigorosa primera parte -con su inestable cámara en mano y su ejército de cameos-, como en su oscuro -y mucho más sereno- segmento complementario, cuando las dos hermanas invierten sus papeles, y la controladora Claire se entrega a la desesperación mientras la irracional Justine opta por la tranquilidad y el equilibrio. Eso si: al fina de cuentas, es lo de menos que las dos hermanas terminen haciendo las paces. Para el cinesta danés el Universo es frío, cruel y en su designio -si es que existe algo así- estos sentimientos fraternales no importan. Lo que le interesa a von Trier en realidad, sospecho, es haber creado el escenario propicio para esa bellísima y terrible imagen final en la que todos nos vamos al carajo, absorbidos en esa ola de color, fuego, muerte y destrucción.


Sobre esta noticia

Autor:
Cinevertigo (1156 noticias)
Fuente:
cinevertigo.blogspot.com
Visitas:
371
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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