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Abandona la mediocridad y destaca en tiempos de crisis

25/01/2013 04:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La crisis económica actual no es un mal que solo afecte a nuestro país, sino que está perjudicando al mundo entero, donde el efecto dominó hace que todos y cada uno de nosotros acabemos cayendo, y al hacerlo, tiremos la siguiente ficha agrabando el problema. Los bancos y los políticos han jugado un importante papel al haber favorecido esta situación allanando el terreno para que los mercados y las grandes constructoras especulasen libremente sobre el suelo, que encarecieron hasta hacer reventar el sector del que básicamente vivía nuestro país. No obstante, los tiempos de bonanza trajeron con ellos algo que en estos momentos agrava aun más la situación de muchos que consideran casi imposible el hecho de encontrar trabajo, algo que hace que solo unos pocos sean capaces de remontar económicamente, un factor que impide que muchos jóvenes se marquen metas académicas que alcanzar o aquello que asusta a jóvenes que deciden marcharse del país en busca de un trabajo digo; la mediocridad.

Tiempos de bonanza

La palabra mediocre es un adjetivo que hace alusión a algo “de calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, (según la Real Academia de la Lengua Española). En España, los grandes beneficios que generaba la construcción hacían posible que a diario surgieran nuevas empresas que se beneficiaban de este sector, y ya que la demanda de trabajadores era tan alta, estos podían exigir elevados sueldos a las empresas de construcción, las cuales, por aquel entonces, no tenían ningún problema en pagar. La abundancia del sector de la construcción se contagió rápidamente al resto de sectores, que vieron sus beneficios aumentar rápidamente. La gente no dudaba en pedir préstamos o créditos que los bancos otorgaban con facilidad, para poder realizar la compra de todo lo que se les antojase, ya que los elevados sueldos y la estabilidad económica ya eran una garantía suficiente para cumplir con las cuotas bancarias.

La cultura de la mediocridad

No obstante, durante los años de crecimiento económico se extendió en todos los niveles de nuestra sociedad la cultura de la mediocridad. En la escuela, los jóvenes se despreocupaban cada vez más de sus estudios, que en muchos casos abandonaban incluso de manera prematura, tranquilos al saber que no les costaría mucho encontrar un puesto de trabajo en un sector como el de la construcción, donde los sueldos superaban en muchos casos los de aquellos que habían invertido años en una carrera. El nivel académico de España empezó a descender vertiginosamente, y los adolescentes empezaron a preocuparse más por su vestimenta que por su futuro. Pero aún peor, los pocos que destacaban con una buena conducta y unos buenos resultados académicos eran el centro de las burlas de todos los estudiantes mediocres, que creían que cualquier tipo de esfuerzo era ridículo e innecesario.

En el mundo laboral, la creciente demanda de mano de obra hizo necesaria la contratación de cientos de trabajadores a los que ya no se les exigía ni siquiera experiencia alguna para cumplir con los puestos de trabajo. Eso provocó que, durante los años que más dinero generaba la construcción peores fueron las construcciones que se realizaron. Se utilizaban materiales baratos, personal no experimentado y se construía lo más rápido posible, para poder empezar con el siguiente proyecto lo antes posible. Las empresas dejaron de ofrecer calidad para ofrecer rapidez, y se llegó a vender la idea que, cuanto más rápido fueras, más dinero podrías hacer. Empezó a propagarse la mediocridad entre jefes, altos cargos o encargados que veían como, sin ningún esfuerzo podían conseguir altos beneficios o sueldos. Muchos, impedían al buen trabajador prosperar, para tener mano de obra de mayor calidad y para no perder su puesto de trabajo a manos de un trabajador más experimentado y con más ganas de trabajar que ellos.

El daño ya está hecho

Actualmente, la crisis económica ha descubierto el daño que está causando la mediocridad en nuestro país. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades sin ningún esfuerzo, sin preocuparnos por nuestro futuro o por el de los jóvenes. Millones de trabajadores se han quedado sin trabajo, siendo el sector de la construcción el más dañado, pero que arrastra a todos los demás tras él. Durante años, las comodidades que han hecho sumirnos en una sociedad mediocre hacen que ahora permanezcamos impasibles ante los hechos, sin saber qué hemos de hacer. Los jóvenes contemplan sin muchas opciones como sigue empeorando el panorama, y solo aquellos que han sido capaces de obtener una buena carrera y hablar varios idiomas (que aquí seguimos viendo inútil) tienen la posibilidad de marcharse fuera de España en busca de un buen trabajo.

Abandona tu actitud mediocre

Pero, ¿qué podemos hacer en momentos económicos tan difíciles? ¿Cuál es la solución para salir de la crisis? Como brotes verdes que asoman tímidamente entre las cenizas de un bosque quemado, cientos de personas se animan a fundar una empresa para ofrecer sus servicios al público. Muchos de ellos han conseguido triunfar en sus proyectos, a pesar de la cruda realidad, como es el caso de Pepe Moreno Mercadal y Kiko Muñoz Sastre, cofundadores de la empresa el Paladar, Jamonería & Delicatessen, que desde el 2004 hasta el 2013 han superado las expectativas de crecimiento año tras año. Pero, cómo lo han conseguido y más aún en tiempos de crisis? Según estos dos jóvenes empresarios, el éxito de su proyecto radica en el trabajo bien hecho, al que le dedican mucho tiempo, esmero y cariño. Decidieron dejar de trabajar para la empresa que les daba la seguridad de un buen contrato para ofrecer el mejor producto posible a un precio competitivo. Ese es el secreto para volver a crecer, dejar atrás la ansiedad de ganar dinero rápidamente con el mínimo esfuerzo y empezar a seguir los pasos de jóvenes empresarios como Pepe Moreno Mercadal y Kiko Muñoz Sastre, cuyo ejemplo en el trabajo bien hecho ofreciendo siempre lo mejor de uno mismo nos servirá para prosperar en estos tiempos económicos tan difíciles, abandonar la mediocridad y destacar con nuestro negocio.


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esnegocios.com
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Reportaje
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