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Abre temporada “¡Soldadera¡” en el Teatro Helénico

14/09/2011 02:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un enfrentamiento a la visión "ingenua" y "edulcorada" sobre la participación femenina en la Revolución Mexicana, es lo que ofrece el montaje “¡Soldadera!”, que anoche inició temporada en el Teatro Helénico del Centro Cultural del mismo nombre. Se trata de un montaje del dramaturgo Miguel Sabido, quien tras seis décadas de recorrido por diversos senderos del teatro, la televisión y el cine, dice adiós a la dramaturgia. “Soy un escritor desde los 12 años y tengo ahora 73, y no puedo imaginar la vida sin escribir, escribiendo teatro, novelas, guiones de cine; no voy a dejar de escribir seguramente, pero en teatro si me retiro. “Esta fue mi última obra que hago como director, productor y dramaturgo, ya cumplí con lo que me había propuesto y ya es tiempo de dedicarme a muchas cosas que tengo que escribir, precisamente”, comentó Sabido a Notimex. Dejó en claro que como dramaturgo ya terminó “su mural teatral”, y afirmó que se va contento y satisfecho luego de 60 años dedicados a la escena mexicana. Tras el montaje, Sabido pugnó porque su “mural teatral de la historia de México”, basado en las obras “Falsa crónica de Juana la loca”, “Conquista”, “Guadalupe y Juan Diego”, “Las máscaras de Sor Juana”, “El juicio de Hidalgo”, “Juárez frente al cadáver de Maximiliano” y “¡Soldadera!” sean llevadas a las escuelas. Pues consideró que la historia mexicana se encuentra “desvirtuada” y es necesario conocer a fondo la historia del país. De pie y con una fuerte ovación, así reconoció el público del Teatro Helénico la actuación de Lisbi Cuéllar, quien interpretó el personaje central de “¡Soldadera!”, una obra basada en la vida de los primos, abuelos indígenas y familia hacendada del dramaturgo. Con una escenografía 100 por ciento iconográfica, sustentada en imágenes de Francisco Villa, Emiliano Zapata, Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, Álvaro Obregón, Platurco Elías Calles, soldaderas, soldados, aristócratas y el emblemático tren revolucionario, la pieza teatral invita a reflexionar sobre el motivo y la razón, consecuencias y resultados de la Revolución Mexicana de 1910. “¡Soldadera!”, que el dramaturgo ha anunciado como el fin de su carrera teatral, es una metáfora sobre México, espacio territorial y social que después de cinco siglos logró liberarse de las Leyes de Indias; acerca del porqué se dio la Revolución y cuál fue su verdadero logro, más allá de demagogias políticas, contra las que se lanza con ferocidad. A decir del autor y director, la obra forma parte del mural de ocho obras históricas sobre esas leyes escritas por él, en las que ha puesto al descubierto disposiciones que dividían al país en una República de indios y en otra de españoles. Una serie de fotografías y retratos de los personajes antes mencionados se presentan en escena, acompañados por el tono estremecedor en la voz desgarrada de la protagonista. Los retratos de soldaderas, hacendados y revolucionarios se pasean como espectros pálidos, dando así un rostro humano a la crónica de la Revolución. En la obra se aprecia a la soldadera a bordo de un tren llamado “Leyes de Indias”, desde el cual esta mujer ve la Revolución de Villa, en el norte, y toma parte en ella; enseguida se une a la lucha de Zapata y luego hace un juicio contra la “revolución vendida”. En el tren, ella es víctima de abusos sexuales y sufre de la forma cruel las incomodidades y todo tipo de insalubridad; es en este tren donde evoca decenas de recuerdos y en el que público es testigo de su doloroso viaje. Rememora las injusticias sociales, la discriminación racial, los golpes y la muerte de su hermana pequeña en la hacienda donde ella vivió; recuerda también al sacerdote y su proceder cuando decía entenderlo todo o hacer como que todo lo entendía. El montaje, en general, aborda las problemáticas enfrentadas por las mujeres en México, y apunta que si bien los indígenas estaban suprimidos, la situación femenina era peor. “La Revolución era inevitable: fueron 400 años de opresión y ofensas contra los indígenas porque las Leyes de Indias, generadas por Carlos V, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros y Fernando II de Aragón, fueron tan excluyentes que establecieron dos repúblicas: una de indígenas y otra de españoles", explicó Sabido. Agregó que “esas dos Repúblicas cimentaron la Nueva España como colonia y hoy creemos que se acabaron las Leyes de Indias porque Hidalgo suprimió las castas, pero aún hoy vivimos sus consecuencias. Lo asombroso es que ningún historiador las toma como fuente para explicar el México de hoy". En “¡Soldadera!”, el dramaturgo considera a la Revolución Mexicana como el periodo donde oficialmente se acabó con estas leyes, aunque hoy queden algunos resabios, como los siete millones de mexicanos que por su condición indígena han sido segregados del tejido social. “¡Soldadera!” se presentará todos los martes en el Teatro Helénico, ubicado en San Ángel, en el sur de esta ciudad.


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