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Se admira la obra de Manuel Rodríguez Lozano en museos interactivos

03/12/2011 05:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En los museos interactivos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) se puede admirar de manera virtual algunas de las obras del pintor mexicano Manuel Rodríguez Lozano, quien nació el 4 de diciembre de 1896. De acuerdo con información de la página electrónica del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), además, el recorrido digital, que permite ver las pinturas hasta a 10 centímetros de distancia real, también permite recorrer con un gran detalle obras de otros reconocidos artistas mexicanos. Entre éstos se encuentran Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Jorge González Camarena y Roberto Montenegro. Manuel Rodríguez Lozano nació en la Ciudad de México, hijo de Manuel Rodríguez y de Sara Lozano; creció en el seno de una familia citadina relativamente acomodada, por lo cual pudo realizar sus estudios en distintos lugares. A los 11 años ingresó al Colegio Militar, en donde estudió algún tiempo, pero luego lo abandonó para asistir al servicio diplomático; aunque, decepcionado de sus futuras profesiones, comenzó a practicar la pintura de una manera autodidacta. Seis años más tarde, Lozano contrajo matrimonio con Carmen Mondragón, hija del reconocido general porfirista Manuel Mondragón, y ese mismo año ambos viajaron a París, debido a los movimientos Revolucionarios que se acrecentaron en el país. Instalado en la capital francesa, ciudad vanguardista en cuanto a las artes, se dice que comenzó a pintar influenciado por los movimientos artísticos de la época, en donde también conoció a pintores como Henri Matisse, Pablo Picasso y Georges Braque, entre otros. En 1921, tras un largo periodo de ausencia, el matrimonio regresó a la capital mexicana, donde conocieron al célebre Dr. Atl, quien enamoró a Carmen y la convirtió en su pareja, induciéndola en la pintura y la poesía, hasta que adquirió el sobrenombre de Nahui Ollin. Por su parte, Rodríguez Lozano no fue invitado al grupo auspiciado por el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, el cual reivindicaría al sentimiento nacionalista a través de lo que, posteriormente, se denominó el muralismo mexicano. Junto al pintor Roberto Montenegro, Rodríguez Lozano integró un círculo de artistas los cuales no estaban totalmente convencidos de que el muralismo mexicano era la única forma en la que se podía reflejar el gran mosaico plástico e histórico del país. Posteriormente, por intermediación de Montenegro, Manuel Rodríguez conoció a Francisco Sergio Iturbide, quien patrocinó su obra y años después le encargó el proyecto conocido como “Los tableros de la muerte”. Esta obra contiene veinte pinturas de pequeño formato que Iturbide colocó a manera de crear un borde decorativo en la habitación de su madre, recién fallecida, a manera de un homenaje “post mortem”. En 1940, fue nombrado director de la Escuela de Artes Plásticas, pero en su gestión resultó inmiscuido en la desaparición de unos grabados de la colección de la escuela, e injustamente fue encarcelado en Lecumberri. Durante su estancia en la penitenciaría impartió clases de pintura a los presos y realizó una de sus obras más imponentes y estremecedoras, titulada “La piedad en el desierto”, una pintura mural transportable que actualmente puede admirarse en el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 1944, y nuevamente por encargo de su mecenas, Iturbide pintó otra de sus obras en el cubo de la escalera de la casa del coleccionista, titulada “El holocausto”, en donde refleja el tema del sacrificio, evocado por la figura de un hombre sin vida, rodeado de mujeres que expresan su angustia y su desesperación. En 1959, Alfonso Reyes, José Gorostiza, Raúl Fournier y Gustavo Baz, entre otros, le rindieron un homenaje por su destacada trayectoria y, un año más tarde, publicó el libro “Pensamiento y pintura”, con prólogo de Rodolfo Usigli. Finalmente, Manuel Rodríguez Lozano murió el 27 de marzo de 1971, dejando un enorme legado pictórico al país.


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