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Aislamiento social, su asociación con figuras corporales

09/07/2013 13:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sintoma que predice el desarrollo de trastornos mentales

El aislamiento social es una situación en la que se experimenta una sensación de soledad derivada de la falta de lazos con un grupo social cohesivo de pertenencia, ya sea por la retirada voluntaria o por la marginación . Se ha encontrado que el aislamiento social es una característica que se ha asociado a un sin número de problemáticas, sin embrago el significado, consecuencia y origen de éste retraimiento puede ser muy diferente dependiendo del tipo de problema donde se presente, diversas investigaciones han identificado que el aislamiento social es una característica bastante asociada a figuras corporales con sobrepeso y a personas que son proclives a padecer un trastorno de la conducta alimentaria.

Aislamiento social en personas con sobrepeso y obesidad

La consideración social de la obesidad ha provocado una evidente estigmatización

de sus portadores en todas las edades lo que ha derivado en diversos prejuicios que muchas veces carecen de fundamentos, reforzándose expectativas negativas, que a menudo se traducen en discriminación, aislamiento social, depresión, incapacidad para realizar tareas deseadas, insatisfacción corporal, baja autoestima entre otras (Montt & Koppmann, 2005). El sobrepeso y la obesidad durante adolescencia y la juventud tienen consecuencias de naturaleza psicosocial que pueden perdurar hasta etapas posteriores de la vida; entre éstas: baja autoestima principalmente en mujeres y rechazo social, en ambos sexos; algunas investigaciones reportan que los adolescentes obesos, con frecuencia, son objeto de burla por parte de sus pares con normopeso. (Strauss, 2003), lo cual puede provocan la sensación de dificultad para mantener relaciones sociales saludables que puede dificultar las relaciones en edades posteriores.

Dentro de una investigación que intento identificar auto esquemas negativos Vlierberghe y Braet (2007, en Aguilera-Sosa) evaluaron una muestra de adolescentes y jóvenes con obesidad, mediante un inventario de esquemas tempranos desadaptativos, se encontraron rangos altos en, “distanciamiento/ aislamiento social”, “fracaso”, por lo que concluyeron que las personas con obesidad tienen como consecuencia cierta vulnerabilidad con respecto a la depresión y disminución en actitudes de sociales; en un estudio posterior (Aguilera-Sosa) donde se evaluó un grupo de adultos obesos mediante el mismo cuestionario, se encontró que el grupo de adultos varió en algunas escalas, sin embargo en las escalas de “fracaso” y “privación emocional”, se mantuvieron las tendencias, lo que lleva a los adultos obesos al igual que a los adolescentes al aislamiento social y a la tendencia a la depresión, el autor concluye que estos factores cognitivos parecen prolongarse a lo largo de la adolescencia, juventud y etapa adulta.

Dentro de un estudio cualitativo en Chile (Cuadra, Geogudis & Alfaro, 2012) motivado por identificar las razones por las cuales los jóvenes con sobrepeso y obesidad tenían una baja participación en prácticas deportivas, se intentó identificar el significado social del deporte en estos jóvenes, asumiendo que la forma en la que representan el deporte influye en abordar estas prácticas; con una participación de 63 estudiantes se obtuvieron los siguientes conceptos obstaculizadores: “inadecuada definición de éstas prácticas y convivencia escolar discriminadora”, los autores discuten que los participantes representaban el ambiente deportivo como marginador y de propensión al fracaso, por lo actuaban acordes a dicha representación y esto constituía una de las razones de porque se autoexcluían de las competencias deportivas, los autores arguyen que las prácticas deportivas son una forma de socialización, conformación de grupos afines y de convivencia de la cual se encontraban marginados. En este mismo ámbito de convivencia Strauss y Pollack (2003) comenta que los jóvenes universitarios con sobre peso y obesidad son los menos convocados entre sus compañeros para la realización de las actividades deportivas (p<.001) y que el grupo de jóvenes con sobre peso acude en menor cantidad a clubes deportivos comparados con los normopeso (p<.001).

En cuanto a las relaciones amistosas un estudio en Norteamérica (Strauss & Pollack, 2003), encontró que los jóvenes con sobrepeso mostraron más aislamiento y se encontraban en la periferia de su red social, en comparación con los chicos normopeso; cuando se le pidió a ambos grupos de chicos que pusieran en una lista a todos sus amigos, se descubrió que no había una diferencia entre los obesos y los normopeso, sin embargo cuando se le pidió a ambos grupos que nominaran a sus mejores amigos, los chicos con sobrepeso recibían menos nominaciones que los normopeso (4.30 vs 4.84, p<.001); realizando un mapeo de redes sociales, descubrieron que los chicos normo peso, quienes nominaron a chicos con sobrepeso, generalmente eran poco populares y también se encontraron en los márgenes de la red social; la conformación de redes sociales y de amistades son esenciales para el desarrollo social y psicológico, el ser marginado social (comentan los autores) puede conllevar a problemas de inadaptación social y depresión.

Se han encontrado datos que señalan que la gente con sobrepeso u obesidad puede sufrir marginación social en el ámbito económico y laboral, en un estudio desarrollado en Gran Bretaña con jóvenes adultos y adultos (Sarlio-Lahteenkorva & Lahelma, 1999), con una participación de 6630 participantes, que relacionó el índice de masa corporal (IMC) con el estatus laboral; dividió a sus participantes en tres grupos dependiendo su IMC, en delgados, normales y obesos. Se encontró una relación inversa entre el estatus laboral y el IMC, en las mujeres con sobrepeso se encontró una asociación entre la obesidad, el subempleo y el desempleo, además de la ausencia de relaciones sociales cercanas fuera de la familia; sin embargo en la población masculina parecía no existir la misma tendencia, parece no haber una relación entre las mismas variables y la población masculina, los autores concluyen que el sobrepeso y la obesidad puede representar una desventaja en el ámbito laboral.

Aislamiento social en personas proclives a trastornos de la conducta alimentaria.

El aislamiento social es un síntoma que caracteriza a los trastornos de la conducta alimentaria, en investigaciones recientes se ha identificado que el aislamiento social puede ser un continuo que tiene en su fase más crítica el total retraimiento acompañado de la instauración de un diagnostico como la anorexia o la bulimia, teniendo en su otro extremo, síntomas leves de disfunción social y conductas de riesgo para los trastornos alimenticios.

En un estudio cualitativo realizado en España, donde se realizaron grupos focales con familiares de pacientes con TCA y con los pacientes mismos (Etxeberria y cols. 2002) se encontró que prácticamente todos las familias asistentes mencionaron en primer lugar las relaciones sociales como una de las áreas de la vida más afectada por el trastorno. La mayoría de las pacientes había perdido contacto con amistades, por su propia voluntad, por sentir que no les comprendían o por evitar encuentros sociales relacionados con la comida. También mencionaron dificultades para establecer una convivencia sana: “Te vuelves más susceptible, de cualquier enfado haces un problema”, “Te vuelves reservada”, “a los chicos, no quiero ni verlos”, “odio que me miren”. Los grupos focales de familiares coincidían en que sus hijas habían perdido la relación con sus amigas, dentro de estos grupos existía la coincidencia en suponer que el aislamiento social comenzó antes de la instauración del problema y fue agravándose conforme el trastorno evolucionaba; autores consideran que el aislamiento social puede ser un síntoma pronóstico (Guismero, E. 2001) para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria o TCA.

A pesar de que el aislamiento social es una síntoma de personas proclives, o con diagnostico de TCA, éste es aislamiento tiene características distintivas a otros retraimientos, por ejemplo las personas que padecen de ortorexia, la cual es un cuadro caracterizado por una extremada selección de alimentos considerados saludables, es conocido que también presentan aislamiento social (Aranceta, J. 2007), debido a que no acuden a eventos colectivos o a comidas convencionales ante la certeza de que no van a poder incorporar los alimentos y bebidas “saludables” que para ellos son de insoslayable necesidad; por otro lado las personas con obesidad y sobrepeso también presentan aislamiento social, ya sea debido a que son rechazados sociales o por una autoexclusión debida a sus esquemas negativos de fracaso e ineficacia; en cambio muchas investigaciones han demostrado que el aislamiento de personas proclives a presentar un TCA guarda características particulares.

Aislamiento social en personas proclives a trastornos de la conducta alimentaria

De acuerdo con la observación clínica, y en algunos casos en la literatura experimental, los trastornos alimenticios van asociados a insatisfacción con la imagen corporal, así como a baja autoestima o un mal autoconcepto, y aislamiento social, que conllevarían dificultades en las relaciones sociales. En un estudio que comparo las habilidades sociales de participantes con TCA (Guismero, E. 2001), con personas sanas que hacían dieta; los resultados apoyan la idea de que ciertos déficits en habilidades sociales son característicos de pacientes con anorexia y bulimia nerviosa, y que los diferencian de personas que hacen dieta para adelgazar. Los autores suponen que la falta de habilidades sociales es una de las principales razones del aislamiento en los trastornos alimenticios, las personas con TCA, se caracterizan por ausencia de aserción, timidez, sumisión, dependencia y la carencia de habilidad en el comportamiento interpersonal.

En otro estudio Behar (2006) intento observar la relación entre los niveles de asertividad y los trastornos de la conducta alimentaria, dividió a sus participantes en tres grupos el primero con diagnóstico clínico TCA, el segundo de universitarios quienes mostraron una puntuación por encima de 30 en el test de Actitudes Alimentarias: (Eating AttitudesTest EAT-40) y el tercero una población de estudiantes universitarios con una puntuación por debajo de 30, los resultados indican que l a asertividad se asocia de forma inversa al EAT-40, es decir, a medida que disminuye la asertividad, aumenta la valoración de trastornos en la conducta alimentaria, las pacientes clínicas mostraron una menor asertividad frente a las estudiantes sin desorden alimentario, mientras que la expresión asertiva de las estudiantes en riesgo fue intermedia y cuya diferencia fue significativa con respecto a las estudiantes situadas en el rango de la normalidad.

Al comparar a las pacientes portadoras de patologías alimentarias sumadas a las mujeres en riesgo versus las estudiantes sin problemas alimentarios, encontraron que la falta de asertividad en las primeras, involucra una mayor capacidad predictiva para el desarrollo de un desorden alimentario (53, 2%) entre sus participantes, por lo que consideraron que la baja asertividad puede ser considerada como un factor predictivo en el desarrollo de un desorden alimentario y puede preceder a la instalación del desorden y potenciarse durante su evolución, por lo que debe ser manejada desde un punto de vista preventivo.

Referencias

Aguilera, V.(2009).Evaluation of changes in Early Maladaptative Schemas and anthropometric measures in obese women with a cognitive behavioral grupal treatment. Revista Colombiana de Psicología Vol. 18 n.º 2.

Aranceta, J. (2007). Ortorexia o la obsesión por la dieta saludable. Archivos Latinoamericanos de nutrición. Vol. 57 Nº 4.

Behar, R. (2006). Trastornos de la conducta alimentaria y asertividad. Revista Médica de Chile; 134: 312-319.

Cuadra, D., Georgudis, C. & Alfaro, R. (2012).Representación social de deporte y educación física en estudiantes con obesidad. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 10 (2), pp. 983-1001.

Etxeberria, Y. (2002).Calidad de vida en pacientes con trastornos de alimentación.

Gismero, E. (2001). Evaluation of self-concept, body satisfaction and social skills in anorexia and bulimia nervosa.Clínica y Salud, 2001, vol. 12 n°. 3 - Págs. 289-30.

Montt, D.; Koppman, A. & Rodriguez, M. (2005) Aspectos psiquiátricos y psicológicos del paciente obeso mórbido. Revista Hospital Clínico Universidad de Chile Vol. 16 Nº 4 año..

Quiles, Y. (2003).Evaluación del apoyo social en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, un estudio de revisión. International Journal of Clinical and Health Psychology. Vol. 3, Nº 2, pp. 313-333

Sarlio-Lahteenkorva, S. & Lahelma, E.(1999). The association of body mass index with social and economic disadvantage in women and men. International Epidemiological Journal, International Epidemiological Association, 28:445-449.

Aislamiento social en personas con sobrepeso y obesidad

Strauss, R and H. Pollack. (2003), Marginalization of overweigth children. Archive Pediatric Adolescent Medicine, Vol. 154.


Sobre esta noticia

Autor:
Dr Javier Ramos (7 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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