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Alberga Museo Picasso de Málaga obra de Giacometti

10/01/2012 02:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Museo Picasso Málaga (MPM), en España, ahonda en la obra de uno de los surrealistas más destacados del siglo XX, Alberto Giacometti, quien murió en 1966, y cuya obra se exhibirá allí hasta el próximo 5 de febrero. “Alberto Giacometti. Una retrospectiva” evidencia con gran precisión las diferentes etapas en la trayectoria artística del creador suizo, pieza clave para entender el desarrollo de las vanguardias, en las que el propio Pablo Picasso (1881-1973) realizó también sus obras, y la posterior evolución del arte contemporáneo. La exhibición desarrollada por el MPM, museo que registró una cifra record de visitas durante 2011, con alrededor de 46 mil personas, cuestiona la visión reduccionista con la que frecuentemente ha sido considerada la obra de este creador. Entre las obras que se pueden apreciar en la exposición, destacan las pinturas “Caroline llorando” (1962) y “Paisaje en Stampa” (1961), así como las esculturas “Hombre caminando I” (1960), “Cabeza de hombre sobre peana”, “Bola suspendida” (1930-1931) y “La nariz” (1947). Alberto Giacometti nació en Borgonovo, Val Bregaglia, Suiza, el 10 de octubre de 1901, y creció en el seno de una familia artística, pues su padre, Giovanni Giacometti, fue un pintor impresionista, mientras que su padrino, Cuno Amiet, se desarrolló en el movimiento francés conocido como fauvista. Giacometti se inició en el dibujo y en la plástica en la Escuela de Artes y Oficios de Ginebra, antes de trasladarse a París, en 1922, para seguir los cursos de escultura de Antoine Bourdelle, en la Academia de Grand Chaumière. En la capital francesa entró en contacto con el ambiente cubista, más tarde con el grupo surrealista y en 1927 comenzó a mostrar su trabajo en el Salón de las Tullerías, con los cuales recibió buenas críticas. Considerado uno de los principales representantes del surrealismo y viviendo en el barrio de Montparnasse, en la época conocida como “Anées Folles” (años locos), empezó a asociarse con artistas como Joan Miró, Max Ernst y Picasso, además de escritores como Samuel Beckett, Jean-Paul Sartre y André Breton, entre otros. Entre 1935 y 1940, Giacometti concentró su escultura en la cabeza humana, centrándose principalmente en la mirada; seguido por una nueva y exclusiva fase artística en la que sus estatuas comenzaron a estirarse, alargando sus extremidades. Durante la Segunda Guerra Mundial (1039-45), Giacometti vivió en Ginebra, en donde conoció a Anette Arm, y en 1946 ambos regresaron a París, en donde contrajeron nupcias tres años después. Dicha época fue la más productiva del artista y fue la oportunidad para encontrar a la perfecta modelo, su esposa, pues los anteriores consideraban que posar para el Giacometti no era una empresa nada fácil, ya que las sesiones se extendían durante varias horas. El abandono del surrealismo y la vuelta al arte figurativo constituyeron el preludio de la llegada del suizo a su estilo más singular y característico, en el que aparecieron figuras humanas alargadas, de apariencia nerviosa y de superficie áspera, a menudo de tamaño natural, que pueden estar representadas solas o en grupo. De igual forma su pintura, caracterizada por figuras rígidas y frontales, simbólicamente aisladas en el espacio, representaba el aislamiento del hombre; de hecho, Sartre reconoció en la obra de Giacometti algunas de sus ideas y escribió algunas cosas sobre ella. A principios de la década de 1950, el uso del bronce se había hecho económicamente accesible y Giacometti empezó a realizar sus trabajos con dicho material, y se obsesionó siempre por crear sus esculturas exactamente como las veía a través de su exclusivo punto de vista de la realidad. En 1954, Giacometti recibió el encargo de diseñar un medallón con la imagen de Henri Matisse, por lo que creó numerosos dibujos durante los últimos meses de vida del pintor, y en 1962 recibió el gran premio de escultura en la Bienal de Venecia, lo que lo llevó a adquirir fama internacional. Finalmente, el 11 de enero de 1966 Giacometti falleció en su país natal. En 2010 su escultura “El hombre que camina” fue subastada en Londres por poco más de 104 millones de dólares, superando el récord mundial de una obra de arte vendida en una subasta hasta ese momento.


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