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Altibajos emocionales fueron constante en la vida de la Pita Amor

29/05/2011 06:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Yo de niña fui graciosa, de adolescente llorona, en mi juventud cabrona, y en mi verano impetuosa...”, decía de sí misma Guadalupe “Pita” Amor, en la más clara alusión al carácter extravagante, controvertido y caprichoso de la llamada “Undécima musa”. Nacida el 30 de mayo de 1918, en la Ciudad de México, Pita Amor fue una mujer que rompió con los esquemas sociales de la mujer tradicional, y que se caracterizó por sus altibajos emocionales que la orillaron a la soledad. Su amor profundo por ella misma hizo que no tuviera una adaptación plena con el mundo que la rodeó, siempre se ensimismó, lo cual no le permitió expresar amor real a otras personas; su soberbia la hizo autonombrarse "la reina de la noche". El escándalo fue parte de su personalidad. A los 18 años sostuvo una relación con José Madrazo, vínculo que se consideró como una provocación al mundo. Hija de una familia aristocrática venida a menos a consecuencia de la Revolución mexicana, la poetisa atestiguó la decadencia económica de su estirpe, por lo cual tuvo que empeñar y vender los objetos de valor que otrora fueran artilugios que denotaron la riqueza familiar. Su decadencia económica, forjó una personalidad estrafalaria en Amor, quien conservó la huella imborrable del dinero, al seguir vistiéndose con vestidos escotados, mantones y capas. Mujer de sin igual belleza, fue retratada por Juan Soriano, Diego Rivera, Roberto Montenegro y Raúl Anguiano, entre otros afamados pintores. En el mundo literario se le conoció como la "Undécima musa". Su estilo se vio ataviado por temas metafísicos, caracterizándose por sus expresiones directas y desencadenadas, siempre en primera persona. Así, en sus obras retomó tópicos que giran en torno a la vida, a Dios, a la muerte, a la angustia, a la nada; su lírica denotó la influencia de Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora y Gabriel Mistral, con quien hizo gran amistad, además de que fue su inspiración. En este tenor, su legado se integra por obras como "Puerta obstinada" (1947), "Círculo de angustia" (1948), "Polvo" (1949), "Décimas a Dios" (1953), "Sirviéndole a Dios, de hoguera" (1958), "Todos los siglos del mundo" (1959), "Soy dueña del universo" (1984), "Yo soy mi casa" (1957) y "Galería de títeres" (1959). Luego del descuido físico en el que cayó a causa de la muerte de su hijo, la poetisa mexicana dio un recital en el Ateneo Español, en el que sobresalió la lírica de Sor Juana Inés de la Cruz, Salvador Díaz Mirón, Alfonso Reyes, Renato Leduc y Xavier Villaurrutia, por mencionar a algunos. Tras el éxito alcanzado en el recital volvió a dar entrevistas para televisión. Su círculo social estuvo integrado por Frida Kahlo, María Félix, Gabriela Mistral, Salvador Novo, Pablo Picasso, Juan Rulfo, Alfonso Reyes y Elena Garro, entre otros grandes intelectuales del México de los años cincuenta del siglo pasado. No obstante, la soledad que ella mismo atrajo la acompañó hasta el final de sus días, que pasó postrada en una cama por más de dos años. La mujer que rompió los convencionalismos femeninos y que luchó por la liberación de las mujeres murió el 8 de mayo del 2000, en la Ciudad de México.


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