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La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera

19/02/2012 15:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Share | imageUn famoso pro­fe­sor se encon­tró frente a un grupo de jóve­nes uni­ver­si­tar­ios que esta­ban en con­tra del mat­ri­mo­nio. Los mucha­chos defendían que el roman­ti­cismo cons­tituye elver­dadero sus­tento de las pare­jas y que es preferi­ble acabar con la relación cuando ésta se apaga en lugar de entrar a la hueca monot­o­nía del mat­ri­mo­nio.image El mae­stro les dijo que respetaba su opinión, pero les rela­tó lo sigu­iente: Mis padres vivieron cin­cuenta y cinco años casa­dos. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Mi padre la alcanzó, la lev­antó como pudo y, casi a ras­tras, la subió a la camioneta. A máx­ima ve­locidad, sin respetar los semá­foros, con­dujo hasta el hos­pi­tal más cer­cano. Cuando llegó, por des­gra­cia, ya había fal­l­e­cido.image Durante el funeral, mi padre no habló en lo más minino, su mirada estaba per­dida y casi no lloró. Esa noche, sus hijos nos reuni­mos con él.

En un ambi­ente de dolor y de nos­tal­gia recor­damos hermo­sas anéc­do­tas sobre mi madre. Él pidió a mi her­mano, que es teól­ogo, que le dijera dónde estaría mamá en ese pre­ciso momento; mi her­mano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, con­je­turó cómo y dónde estaría ella.

Mi padre escuch­aba con gran aten­ción y de repente, pidió:

image "Llévenme al cementerio!"

" Papá", respondimos nosotros, "son las doce de la noche. No podemos ir al cemente­rio ahora."

Alzó la voz y, con una mirada con lagri­mas, dijo: "No dis­cu­tan con­migo, por favor; no dis­cu­tan con el hom­bre que acaba de perder a la que fue su esposa durante cin­cuenta y cinco años."

En ese momento se pro­dujo un respetu­oso silen­cio y no discu­timos más. Fuimos al cemente­rio, ped­i­mos per­miso al cuidador y con una lin­terna a cues­tas lleg­amos a la láp­ida. Mi padre la acari­ció, rezó y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:

"Fueron cin­cuenta y cinco buenos años... ¿Saben?, nadie puede hablar del amor ver­dadero si no tiene idea de lo que es com­par­tir la vida con una mujer así —imagehizo una pausa y se lim­pió la cara—. Ella y yo estu­vi­mos jun­tos en aque­lla cri­sis, en mi cam­bio de empleo —con­tinuó—. Hici­mos la mudanza cuando vendi­mos la casa y nos mudamos a la ciu­dad. Com­par­ti­mos la ale­gría de ver a nue­stros hijos cre­cer y ter­mi­nar sus car­reras, llo­ramos uno al lado del otro la par­tida de nue­stros seres más queri­dos, reza­mos jun­tos en la sala de espera de algunos hos­pi­tales, nos apo­yamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navi­dad y perdona­mos nue­stros errores... Hijos, ahora se ha ido y estoy con­tento, ¿saben por qué? Porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enter­rarme, de quedarse sola después de mi par­tida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gra­cias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gus­tado que sufriera..."


Sobre esta noticia

Autor:
Ubirajara (7 noticias)
Fuente:
angeltejeda.com
Visitas:
414
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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