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Art Project pone la obra de Botero al alcance del mundo

18/04/2012 04:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El sueño de uno de los pintores y escultores contemporáneos de mayor fama internacional, Fernando Botero, se ha materializado a través de la plataforma Google Art Project, mediante la cual todo el mundo podrá disfrutar de la obra del artista oriundo de Medellín, quien mañana cumple 80 años. Un total de 105 obras que resguarda el museo Fernando Botero se pueden admirar por primera vez a través de una computadora y desde la comodidad del hogar, luego de que ese recinto colombiano fuera uno de los primeros de ese país en adherirse a tan ambicioso proyecto, de alcance mundial. Tras donar su célebre colección de pinturas denominadas “El viacrucis”, al Museo de Antioquia, en Colombia, hace unos días, Botero continúa con el ejercicio que había comenzado años atrás, de regalar sus pinturas a distintos recintos con la única condición de que no cobren admisión para verlas. De acuerdo con la biografía que difunde el Museo Fernando Botero, el pintor, dibujante y escultor nació en Medellín, el 19 de abril de 1932, y su gusto por la pintura se dio desde su juventud, por lo que parte de su formación fue autodidacta. Estuvo poco tiempo en la Academia de San Fernando de Madrid y luego en la Academia de San Marcos de Florencia, Italia, en las que recibió clases sobre los clásicos de la pintura y arte contemporáneo, que llegó a fundir después con notable maestría. El trabajo de Botero, de corte íntimo, es, hasta cierto punto, provinciano y depende de los grandes maestros del arte, de la cultura popular, de la tradición precolombina y del periodo colonial, lo que le ha dado gran reconocimiento en América Latina. Para 1951, Botero se trasladó a Bogotá, donde por primera vez, en forma individual, expuso su obra en la galería Leo Matiz, donde se exhibieron acuarelas, gouaches, tintas y óleos, e inició una etapa próspera de productividad y de exhibiciones. Con las ventas de algunos de sus trabajos expuestos en Bogotá, se instaló en Tolú y a su regreso a la capital colombiana, un año después, volvió a exponer pero ahora con más éxito en el IX Salón Nacional, donde obtuvo el segundo premio en Pintura, con el óleo “Frente al mar”. Con sólo 20 años, decidió ir a Europa, donde permaneció hasta 1955 y en donde realizó diversos estudios de pintura, de los que el artista ha comentado “en realidad me considero autodidacta. Trabajé tres años en escuelas de bellas artes, pero prácticamente nunca tuve profesor. Mi aprendizaje lo hice leyendo, mirando museos y, sobre todo, pintando”. En 1956 viajó a México, después a Washington y a Nueva York, Estados Unidos y a su regreso, en 1957, compartió con Alejandro Obregón y con Jorge Elías Triana el segundo Premio en Pintura del X Salón de Artistas Colombianos, con el óleo “Contrapunto”. Hacia 1961 se instaló en Nueva York, donde permaneció 12 años, para luego mudarse a París, donde realizó distintas obras, en las que sigue presente su interés por temas de monjas, prostíbulos, pueblos de casas sencillas y bodegones con frutas tropicales, como en “Obispos muertos” (1965), “Dictador tomando chocolate” (1969) y “Familia con animales colombianos” (1970), por citar algunas. El catálogo de la exposición de Botero, organizada por el Museo Hirshhorn de Washington en 1979, dividió sus obras en seis grandes categorías, entre las que se incluyen Religión, Grandes maestros, Naturalezas muertas y vivientes, Desnudos y costumbres sexuales, Políticos y presidentes y Gente real e imaginaria. Desde 1976 Botero ha combinado su trabajo de pintor y dibujante con el de escultor, por lo que hacia 1977 expuso por primera ocasión sus esculturas en el Grand Palais de París, en las que las formas voluminosas y características de su pintura y de sus dibujos, las trasladó a sus creaciones escultóricas. Contando con algunas obras previas realizadas en pasta acrílica, que se remontan a comienzos de los año 60, Botero tiene hoy una producción abundante en tres dimensiones, especialmente bronces y mármoles. Al leer los textos del propio artista comentando sus esculturas, se entiende fácilmente el carácter "arcaizante" que tienen todos sus trabajos tridimensionales. Asimismo, ha tenido diversos reconocimientos, como la exposición de sus esculturas en los Campos Elíseos de París, en 1992 y en la Quinta Avenida de Nueva York, un año después; la exposición “La corrida”, en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, en 1993, y recientemente “Fernando Botero: una celebración”, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. El mismo artista ha expresado que es una protesta a la pintura moderna, pues pinta de forma “figurativo y realista, pero no en el sentido chato de la fidelidad a la naturaleza. Jamás doy una pincelada que no describa algo real: una boca, una colina, un cántaro, un árbol. Pero la que describo es una realidad encontrada por mí. Podría formularse de este modo: yo describo en una forma realista una realidad no realista”.


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