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Dan artesanos michoacanos toque distintivo al fin de año

26/12/2009 04:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las tradiciones decembrinas en Michoacán poseen un toque de singularidad, no sólo por la concepción religiosa que originó la fusión de la cultura purépecha con la ibérica, sino además por la ancestral costumbre artesanal del pueblo michoacano. América aportó a la colonia europea la manera festiva de ver la vida, y Vasco de Quiroga, el primer obispo de Michoacán, insistió en que las celebraciones se realizaran con aportaciones del común, a fin de que todos fueran partícipes. En diversos pueblos de la Meseta Purépecha sobrevive la tradición de colocar una estrella en lo alto de un poste y encenderla por la noche para señalar los lugares donde se están organizando las fiestas. Diversas comunidades han hecho suya la tradición cristiana, pero bajo conceptos muy particulares. Por ejemplo, en Tarímbaro se realiza la fiesta del "Takari", una tradición en la cual un grupo de danzantes realiza recolección de heno para elaborar el lecho del Niño Dios, bailando por las diversas calles del pueblo a lo largo de su recorrido. Otra variante ocurre en Quinceo, un pueblito de Paracho, cerca de Uruapan, donde se efectúa la fiesta "Uarokua", que centra su atención en la ceremonia que representa el momento en el que se corta el cordón umbilical al Niño Dios. Por otra parte, durante la temporada navideña aún se preservan en Michoacán las figuras de diversos personajes que tienen a su cargo variadas funciones. Destacan entre ellos los "huanánchechas" o responsables de mantener las tradiciones y quienes dado el momento eligen o fungen como "cargueros". Asimismo, las "encendedoras", que son el grupo de mujeres que tiene bajo su responsabilidad el cuidado de las velas de las iglesias, así como los danzantes. Todas las regiones michoacanas conceden gran importancia al folclor musical como parte de sus festividades. En ese sentido, destacan los kúrpites, en la zona de San Juan Nuevo, aledaña a Uruapan; "las huapanas", en Ihuatzio, cerca del Lago de Pátzcuaro, o los "turicha", en Quiroga. Se dice que la tradición de representar la natividad surgió en Italia, promovida por San Francisco de Asís, alrededor del año 1226, aunque en aquélla época se trataba de "cuadros vivientes" en los que tomaban parte los pobladores de la región para caracterizar a los personajes bíblicos. Más tarde, bajo el nombre de "belenes", también en Italia comenzó la elaboración de las figuras de cerámica que según el Evangelio tomaron parte en la escena de la natividad de Cristo. La tradición de los nacimientos llegó a México con los conquistadores españoles en el siglo XVI, cuando se realizó la labor evangelizadora de los frailes misioneros. En Michoacán, la costumbre adquirió un matiz particular, porque se vio enriquecida con la destreza y el ingenio de las manos indígenas para la elaboración de las figuras. Derivado de ello, hoy Michoacán está considerado entre los estados de mayor variedad artesanal de México. En ese sentido, cabe destacar que en diversas regiones del estado desde la época colonial se elaboran figuras de madera tallada, mientras que las de cera se fabrican en Morelia y Jacona, principalmente. Más tarde surgieron las imágenes de barro, que bajo muy particulares diseños y estilos se hacen en gran parte del estado; las de materiales textiles, que se elaboran en San Lorenzo Purenchécuaro o las de hoja de maíz y fibras vegetales, que surgen en las zonas lacustres de Pátzcuaro y Zirahuén. Las figuras de cera se trabajaron principalmente en los siglos XVIII y XIX, aunque en ésta última época las de barro comenzaron a cobrar auge. Por su parte, los nacimientos que elabora la gente de San Lorenzo Purenchécuaro, una pequeña comunidad indígena, tienen una característica que las hace especialmente valiosas: recrean a personajes y elementos cotidianos de los pueblos indígenas purépechas. Se cree que esta práctica se originó en el siglo XIX, y si bien en estas representaciones se aprecia a la Virgen, San José y el Niño, tienen la característica de que visten a la usanza de la etnia. También se encuentran figuras que refieren danzas típicas michoacanas, como los "moros" o los "viejitos"; grupos de pireris (músicos que interpretan melodías purépechas); mujeres indígenas moliendo en metates, o pescadores con las tradicionales redes de mariposa. Por otro lado, se dice que algunos personajes surgidos inicialmente dentro de las pastorelas se incorporaron luego a los nacimientos, como es el caso de los diablos o el ermitaño.

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