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Un asco la atención médica en México

27/05/2009 20:41 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

La influenza porcina destapó la cloaca de la mala pésima capacidad médica

Un asco la atención médica en México

La emergencia sanitaria causada por el virus; en un principio llamado influenza porcina y posteriormente humana, para quedar denominado con el nombre técnico de A(H1N1) puso al descubierto la terrible incapacidad médica que prevalece en el país y la negligencia que impera en todos los centros de salud u hospitales de seguridad social. Todos los que tienen el infortunio de la necesidad de atención médica en algunos de los centros de salud del país; llámense salubridad y asistencia, ISSSTE o IMSS pueden atestiguar de la humillación a que son sujetos por el personal y la pésima y negligente atención que reciben.

El mexicano prefiere cualquier cosa antes que enfrentar a los médicos, enfermeras, burócratas dispuestos a quitarles las ganas de regresar, seguramente esta clase de instituciones con sus médicos deben más vidas que las que han salvado.

Cualquier usuario de estos institutos de salud, ha sido testigos de enfermos de gravedad, accidentados bañados en sangre que son regresados en busca de su documento que comprueben su afiliación. El mexicano ante la expectativa de malos médicos y malos hospitales ha forjado anécdotas terroríficas de amigos o conocidos que ingresan y mueren ante la falta de atención o negligencia. Ante ello prefiere la automedicación o el remedio casero o visitar al médico de la esquina, que si es malo profesionalmente, cuando menos hay amabilidad y confianza.

Posiblemente este virus: A(H1N1) se estuvo incubando y esparciendo durante semanas sin ser detectado como una mutación de la influenza común y corriente, la capacidad científica y de observación de algunos galenos deja mucho que desear, incluso de aquellos presumiblemente egresados de las mejores universidades del país. Imagínese usted lector a un paciente que se ha contagiado de la enfermedad una o dos semanas antes de que se declarará la emergencia sanitaria, imagínese a este paciente visitando al médico, pero esforcemos la imaginación y visualicémoslo en el consultorio de un médico del ISSSTE, veremos que no tendremos que batallar tanto para imaginar al médico recetando antigripales de manera mecánica y casi sin prestar atención al paciente.

Cualquier usuario de estos institutos de salud, ha sido testigos de enfermos de gravedad, accidentados bañados en sangre que son regresados en busca de su documento que comprueben su afiliación

Al momento de declararse la emergencia sanitaria e identificarse el tipo de virus, los decesos se habían multiplicado. Cuadros clínicos gripales que evolucionaban sin razón aparente en neumonías, prendieron los focos rojos; a estas alturas, posiblemente la infección había viajado por aire y tierra a otros países o al interior de la república; sin lugar a dudas, al momento de anunciarse la emergencia sanitaria, los primeros infectados por la influenza porcina habían muerto o curado, en algunos casos teniendo como única atención la administración de antigripales y el todo poderoso sistema inmunológico que seguramente ha salvado a la gran mayoría de los enfermos de este jinete apocalíptico.

Al parecer el virus es selectivo al igual que la gripe común, infecta con mayor agresividad a los inmunodeprimidos y respeta a quienes por obra y gracia de su mecanismo de defensa son inmunes, la infección no es exponencial, obedece a patrones de infección: alguien tose cerca, inocula el virus, sí eres inmune, no pasa nada, sí tu sistema inmunológico está vigoroso responderá a la infección, sí estás “deprimido” en escasas horas estarás al borde de la muerte sí no te prestan las atenciones adecuadas. El virus AH1N1, afortunadamente es susceptible a los antivirales y de haberse detectado diez días antes, posiblemente no se hubieran dado decesos.

Esperemos que un virus que fue más mortal en sus consecuencia discriminatorias y por el pésimo manejo de la información sirva para que a la postre seamos capaces de protestar y defendernos de una calamidad mucho peor, como es el caso de la mala atención mpedica.


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Autor:
Miguel Cuevas (30 noticias)
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Homarelpapini (28/05/2009)

es muy cierto