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Atrae cine en 3D cada vez mayor audiencia en Alemania

14/03/2012 09:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La industria fílmica en Alemania tiene un volumen de negocios cada vez mayor, pero la asistencia a las salas tradicionales ha bajado, al tiempo que el cine de arte o cultural se sostiene básicamente de subsidios estatales, en cambio, el formato en 3D atrae cada vez más público aquí. Después de un flojo 2010 en el rubro de negocios cinematográficos de este país, la situación mejoró en 2011 con 129.6 millones de espectadores, que representaron un aumento de 2.3 por ciento. El volumen de negocios de los cines en Alemania procedente del boletaje subió incluso más: en 4.1 por ciento, a 958.1 millones de euros. El 2011, sin embargo, fue un año excepcional porque en los anteriores la tendencia fue al retroceso. De acuerdo con la Institución para el Fomento del Cine en Alemania (FFA), parte de ese aumento se debió a películas alemanas. Hicieron que se vendieran en 2011 un total de siete millones más de entradas, en comparación con 2010. Las películas alemanas atrajeron a 27.9 millones de espectadores. En cambio, el interés por películas estadunidenses bajó en forma clara, a pesar de grandes éxitos de taquilla como “Piratas del Caribe 4” o “Hangover 2”. Las producciones de Hollywood atrajeron el año pasado a 77.2 millones de alemanes a los cines, que significó en el 2011 un retroceso de 5.1 por ciento. El precio promedio de una entrada de cine en Alemania, informó la FFA, fue en 2011 de 7.39 euros (9.51 dólares), lo que representó un encarecimiento de 1.7 por ciento respecto a 2010, y por lo tanto quedó por debajo de la tasa de inflación anual, que superó el 2 por ciento. Cada vez más alemanes acuden a los cines tridimensionales: Más de 29 millones de personas acudieron a ese tipo de proyección en 2011 en el país europeo. La industria fílmica alemana es una de las que va a la cabeza en cuanto al desarrollo de ese cine. De 46 producciones en 3D, siete fueron largometrajes alemanes. Entre los más exitosos se contaron “Wickie en el gran viaje” y “Los tres mosqueteros”. El presidente de la FFA, Peter Dinges, declaró que a mediados de febero en Berlín, aunque el cine 3D impulsó la asistencia al cine en Alemania, éste constituye un peso económico para los propietarios de salas cinematográficas, debido a la inversión que tienen que hacer. El costo de la remodelación es de alrededor de 70 mil euros para convertir una sala de cine análoga a 3D. Los pequeños cines no se lo pueden permitir y de esa manera están inermes ante los grandes conglomerados de salas de cine. Dinges puso de relieve que la intensificación de la competencia y las elevadas rentas de los locales tuvieron el efecto de seguir causando el cierre de salas cinematográficas en Alemania. El número de éstas fue el año pasado de cuatro mil 640, mientras que en su momento más alto, hace algunos años, eran cuatro mil 900. El cine comercial en Alemania se diferencía completamente del cultural, que vive del financiamiento estatal. Peter Dinges precisó que la institución a su cargo destinó en 2011 un total de 72.7 millones de euros, de los que 35 millones fueron para la realización de películas, 16.8 para apoyar a las salas de cine, 9.4 para el sector de distribución y 7.1 para impulsar los trabajos en video. En 2011 se proyectaron 532 premieres, o sea más que en 2010 (507) y en 2009, 513. De ese toal, 144 fueron largometrajes estadunidenses, 212 fueron alemanas y de ellos 80 fueron documentales. Del total de películas alemanas en 2011, el 42 por ciento recibió financiamiento estatal, de acuerdo con el director de la institución a cargo de la distribución de esos recursos. La directora de “Perspectiva: cine alemán” en el marco de la organización del festival internacional de Cine, la Berlinale, Linda Soeffker, concedió una entrevista en la capital alemana a Notimex, durante la que manifestó que el cine cultural alemán se encuentra fuera del terreno comercial. “A nosotros, lo que nos importa es el aspecto cultural y no el económico. Sin embargo, en términos generales se puede decir que la asistencia a los cines ha bajado. En los cines comerciales se proyecta en forma predominante comedias alemanas, pero no es el tipo de largometraje que se presenta en un festival internacional”. Manifestó que hay un gran número de pequeños cines en Alemania, fuera del ciruito comercial, donde se exhiben los trabajos de ese cine cultural, pero esas salas se encuentran predominantemente en las grandes ciudades, y no en la provincia alemana. “En el cine alemán hay dos grandes temas: el amor y la historia contemporánea de Alemania. En el cine cultural alemán se trata con frecuencia momentos históricos a través de lo que ocurre en el interior de una familia”, dijo. Esos acontecimientos históricos son a menudo los años del nazismo, la división del país en República Federal (occidental) y República Democrática (oriental), así como la caída del Muro de Berlín y la situación actual de Alemania. Apuntó que esa tendencia temática se registra en Alemania desde hace muchos años y no ha variado: sigue presente. Agregó que en el cine alemán es muy importante el apoyo financiero estatal para posibilitar el cine cultural, porque éste no tiene casi acceso a las redes de distribución y venta, en donde se prefieren películas mas comerciales. De acuerdo con las cifras más recientes, la Oficina Federal de Estadística en Wiesbaden informó a Notimex que en 2009 el volúmen de negocios de la industria fílmica de Alemania fue de cuatro mil 400 millones de euros, y el número de empresas que están activas en esa rama de la economía en el país fueron en ese año de cinco mil 800. La mayor parte del mercado mundial de cine está en manos de las industrias fílmicas de Estados Unidos, de India y de la Unión Europea. Sin embargo, hay una diferencia clave entre ellas: mientras que las producciones fílmicas estadunidenses se financían principalmene por la venta de entradas al cine, los productores de la Unión Europea son en parte dependientes de los subsidiios estatales y de las fundaciones privadas. Las principales empresas alemanas de la industria cinematográfica son Fondo Fílmico de Bavaria (Bayerischer Filmfonds), Neue Constantin Film, WDR y Bavaria Films, entre otras. El cine en Alemania tiene ya una historia centenaria. Se inició en 1895, una etapa a la que se denomina pionera. Para 1918, ya se había desarrollado como industria fílmica. De 1918 a 1933 se dio la transición del cine mudo en Alemania a las primeras películas con sonido. De 1933 a 1945, el gobierno nazi en Alemania estableció sus pautas para la industria fílmica, en las que Hitler era una figura central. Después de la Segunda Guerra Mundial, el cine alemán se dividió en dos: El que se desarrolló en Alemania Occidental y el de Alemania Oriental. La división de Alemania quedó sellada después del triunfo de las potencias aliadas contra Hitler. El cine alemán reflejó esas etapas: los años de la ocupación aliada, el cine de Alemania Occidental a partir de los años 50, el cine germanoriental. La siguiente etapa partió de 1980 con las grandes producciones cinematográficas y los nuevos medios tecnológicos. El cine germanoccidental logró imponer su demanda de fomento estatal para esa industria, que acababa de ganar su primer Oscar por el largometraje “El tambor de hojalata”, basada en la novela de Günter Grass, Premio Nobel de Literatura en 1999. Entre las principales figuras del cine germanoccidental sobresalieron Werner Herzog, Werner Schroeter, Volker Schlöndorff, Edgar Reitz y Wim Wenders. Surgió, asimismo, una nueva generación de cineastas alemanes que se desgajó del cine intelectual alemán y emprendió su participación en grandes producciones. Entre éstas se cuentan “La historia interminable”, basada en la noche de Michel Ende, “El nombre de la rosa, y “El bote”, así como “Fitzcarraldo” de Werner Herzog; “Berlin Alexanderplatz”, de Rainer Werner Fassbinder, entre otras. Ese tipo de producciones se filmaron con frecuencia en inglés y fueron amoldadas a los requerimientos del mercado cinematográfico internacional con el fin de poder ser vendidos. Eso se notó, por ejemplo, en la elección de los actores y de los directores. El cine alemán a partir de la década de los 90 quedó impregnado por la Caida del Muro de Berlín y la unificación de las dos Alemanias. En el siglo XXI, el cine alemán se ha visto fuertemente determinado por los medios digitales, las nuevas tecnologías y la televisión. A principios del milenio, el número de personas que acudía a las salas de Alemania bajó en forma considerable debido a las nuevas posibilidades digitales y tecnológicas. De acuerdo con un estudio actual de la institución cinematográfica alemana FFA, un total de 1.7 millones de alemanes bajaron las películas de Internet. El ocho por ciento de ellos informó que iba al cine con frecuencia, 50 por ciento no cambió sus costumbres en cuanto la ida al cine, 29 por ciento manifestaron que van poco al cine y 19 por ciento declaró que ya nunca va al cine. La industria entró en pleitos legales con los sitios de Internet que ofrecían copias piratas. Otro factor que desalentó la ida al cine en el país europeo fueron los juegos en computadora y las nuevas ofertas de entretenimiento en Internet. El precio de la entrada a los cines alemanes cuesta actualmente entre 9 y 12 euros, que varían dependiendo del día de la semana, de la edad y de la actividad de las personas. Dependiendo del cine de que se trate, se ofrecen precios especiales a la baja un día a la semana, hay venta de vales para hacer regalos a amistades o conocidos. Ofrecen además la posibilidad de abonarse para pagar un precio más bajo que el comercial. Ejemplos de los dramas cinematográficos actuales en Alemania y largometrajes con crítica social son “Los años gordos se terminaron” (2004) de Hans Weingartner, que se ocupa de la precarización del trabajo desde la perspectivas de los enemigos de la globalización. El cineasta turco-alemán, Fatih Akin, es uno de los directores jóvenes más preciados y galardonados en el cine alemán actual. Sus películas giran con frencuencia en torno al choque entre dos culturas distintas y problemas de una sociedad multicultural. En 2008 se realizó y se proyectó la película alemana dirigida por Uli Edel, “El complejo Baader-Meinhof”, que se centra en la historia de la banda terrorista que asoló el país en los años 70 y aún en los 80, la Fracción del Ejército Rojo. Acudieron a verla en 2.4 millones de alemanes, y con ello batió records de la asistencia en el país para ver cine alemán. A producciones como las anteriores se suma actualmente el cine underground y el renacimiento de la película documental, que se distinguen por su gran vitalidad. El desarrollo de nuevos tecnologías digitales está jugando en ese tipo de cine un papel muy importante. Una cámara Camcorder se puede comprar por 500 euros. Hace 25 años, una cámara digital que incluyera la función de editar costaba más de 25 mil euros. Ese desarrollo está posibilitando a muchas personas filmar sus propias películas. Muchos de los temas que aborda ese tipo de cine alemán se relaciona con repercusiones negativas de la globalización, que no abordan los medios de masas o son objeto de una cobertura parcializada. Ese tipo de cine tiene en Internet una gran veta de distribución. En Alemania, esos trabajos se exhiben muchas veces en cines de barrio, que son ajenos a las de proyección comercial.


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