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Autocastrado

21/01/2012 05:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jorge Cortés Ancona

La sección de Policía nos trajo este viernes la noticia de que, con una navaja de afeitar, un hombre de Teabo se cortó los genitales debido a sus desilusiones amorosas.

Desaparición anatómica de la condición masculina, autoinflingida muerte violenta de la propia virilidad. A cualquiera eriza tal información, tanta voluntad autodestructiva. Hay muchas maneras de suicidarse, pero esa conlleva una gran carga de simbolismos que remiten a las profundidades de la condición masculina ancestral.

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Una mutilación que a finales de mi adolescencia me estremeció ocurre en la narración egipcia El cuento de los dos hermanos, tal vez una de las fuentes de la historia bíblica de José y la mujer de Putifar. Luego de una calumnia, Bata, el hermano menor huía perseguido por su hermano Anubis, que blandía un cuchillo, pero, luego de una invocación de aquél, el dios Re-Harachtí hizo aparecer entre los dos una inmensa extensión de agua, llena de cocodrilos. Bata expresó a gritos su inocencia, y al final de su perorata juró por el mencionado dios y de inmediato "cogió un cuchillo de cortar plantas, se cortó el miembro y lo tiró al agua, donde un cocodrilo lo devoró. Empezó a decaer y a desfallecer". El hermano mayor sufrió amargamente por la sincera acción de su hermano y decidió hacer una severa penitencia.

Terrible mutilación y terrible destino del miembro, en la cavernosa boca del inmenso reptil. Acto sublime del que llega a tal extremo para demostrar su inocencia.

La historia nos cuenta el caso del filósofo Orígenes (185-254 d.C), que siguió literalmente la frase de Cristo de que "si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno", por lo cual, en su juventud, decidió cortarse los genitales, a fin de no seguir pecando. Orígenes pudo ser uno de los padres de la Iglesia, ya que era todo un santo, pero por haberse autoemasculado quedó fuera del santoral cristiano.

En México, hace 80 años, el poeta y químico Jorge Cuesta se dañó los genitales de una manera atroz. Obsesionado por experimentar con sustancias químicas aplicadas a su cuerpo, tal vez los efectos de alguna de ellas, en combinación con sus problemas personales, lo hayan orillado a esa decisión extrema. El poeta queriendo convertirse en un ser andrógino, dentro de una búsqueda de inmortalidad. Jorge Volpi, en su primera novela, A pesar del oscuro silencio, lo narra de esta manera:

"Sin pensarlo mucho, el poeta toma un mortero y muele los granos escarlata que han resultado del experimento; (...) Afronta el riesgo: apostarlo todo en un último acto que es poesía. Su conversión orgánica y fisiológica, su mutación en andrógino, es la apariencia externa, banal, la máscara del secreto. Adentro, en cambio, espera lo eterno. (...) De pronto, en un instante, ensombrecido, se da cuenta del error. Y llora y grita y se desespera y enloquece. Ese no es el camino: hay que recorrerlo en sentido inverso".

Hay formas de autocastración simbólica como la de dejar que otros hagan lo que uno tiene que hacer, mutilando la propia voluntad, bajo el deseo inconsciente de conducir a la autodestrucción. Ni inocencia, ni salvación, ni experimento: error irreparable. Habrá que recorrer el camino en sentido inverso.

Por esto!, 7 de enero de 2012


Sobre esta noticia

Autor:
Redliteraria (173 noticias)
Fuente:
redliterariadelsureste.blogspot.com
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339
Tipo:
Reportaje
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