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Un Bazar único en el mundo

23/04/2011 05:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ya sea visitante del extranjero, del interior de la República Mexicana o habitante de la Ciudad de México y busca alguna atracción interesante en fin de semana, no debe dejar de visitar el Bazar del Sábado, un lugar donde lo antiguo se mezcla con la modernidad, la tradición y la cultura

Antes de que se abriera el Bazar del Sábado, como zona cultural y turística en San Ángel únicamente se contaba como atracción la Casa del Risco, la que es ahora museo y el museo y biblioteca Isidro Fabela. Construcciones que datan del siglo XVII, las que no tenían el mantenimiento y debido cuidado, frente a estas se ubica el parque de San Jacinto el que también estaba prácticamente en total abandono, lo que hacía peligrar su desaparición, a pesar de que en toda la zona existían, como atractivo, infinidad de construcciones que datan de la época de la colonia las que ahora se consideran parte del área turística de San Ángel, la que ha sido colocada en la categoría de Patrimonio Cultural Tangible de la Ciudad de México.

Artesanías, pintores y más

No fue hasta mil novecientos sesenta y uno que como atracción turística se abrió al público el bazar que debe su nombre a que únicamente esta abierto los sábados, y el cual transformó completamente la zona, ya que se sumaron a este la Plaza Tenanitla, la cual debe su nombre al que originalmente tenía San Ángel; la Plaza San Jacinto y algunas otras construcciones que se convirtieron en parte de la atracción del lugar. Ya que existe una gran variedad de artesanos, pintores y restaurantes que transformaron la zona.

La casona que lleva el nombre del Bazar del Sábado es una enorme construcción que data del siglo XVII, y fue adquirida por la Asociación Bazar del Sábado, conformada principalmente por Ignacio Romero y Wendell Riggs.

Fabricantes artesanos

La idea de comprar la propiedad, surgió después del éxito que obtuvieron al convertir en tienda de artesanías, lo que era la fábrica de tapetes artesanales, propiedad de Wendell Riggs en la calle de Doctor Gálvez, en San Ángel. Romero y Riggs, se dieron cuenta que no se podía fabricar y vender al mismo tiempo, y si no se vendía no había dinero para producir, por lo que fue entonces que surgió el proyecto de que la fábrica se convirtiera en tienda los sábados, e invitaron a otros artesanos a compartir el espacio y vender sus productos directamente al público, haciendo a un lado al intermediario.

Después de cuatro años debido al éxito y a la gran afluencia de turistas provenientes de todas partes que acudían a comprar, únicamente por la publicidad de boca en boca, les obligo a trasladarse a un lugar más grande, siendo la casona ubicada en Plaza San Jacinto número 11 la elegida. En ella se ubicaron entonces cien artesanos los que tuvieron la oportunidad de exhibir sus productos, siempre y cuando tuvieran la norma de calidad y buen gusto que ellos pedían y que se aplica hasta la fecha, a todo aquel que desea vender sus productos en el bazar.

Hasta 10 000 personas

En la actualidad, el Bazar del Sábado, es visitado por aproximadamente dos mil personas, y el día que más afluencia tiene es el Sábado de Gloria, en el que llegan hasta diez mil turistas a presenciar el espectáculo de los grandes judas que adornan el patio, aunque en toda festividad importante que se celebra, recibe un gran número de visitantes debido a que el Bazar es adornado respetando la tradición de la fecha que se festeje.

Hasta el día de hoy, únicamente hay ochenta artesanos y el visitante puede encontrar una gran variedad de productos artesanales, desde grabados, esculturas orgánicas, artículos en piel, joyería contemporánea, colecciones de arte popular y un sin fin de atractivos dentro del Bazar, y en los alrededores todo tipo de artesanía popular, muebles y pinturas que exhiben los artistas locales y extranjeros.

En caso de que el comprar artesanía no sea los suyo, dentro del Bazar podemos encontrar uno de los mejores restaurantes de comida mexicana. Guiados por el olor a tortilla recién hecha, a huitlacoche o a algún guiso humeante, el paseante puede degustar las famosas quesadillas, o si se es más aventurero, pueden probar un típico platillo mexicano como son los ricos gusanos de maguey, escamoles o por que no, los chapulines, aunque también se pueden encontrar platillos internacionales para saborear. Un paseo que hay que disfrutar y experimentar en uno de los sitios más atractivos de la Ciudad de México.


Sobre esta noticia

Autor:
Laura Velázquez (122 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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