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En bebeteca buscamos crear contacto afectivo con el libro: Santamaría

19/11/2010 11:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las novedades de la trigésima Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) es la bebeteca, donde infantes de cero hasta cuatro años pueden disfrutar, acompañados de sus padres, de lecturas y dinámicas pensadas especialmente para ellos. El objetivo es el de “contribuir a tener un mejor contacto afectivo” con la lectura y los libros”. Mayeli Santamaría, del Consejo de Lectura, asociación civil de la ciudad de Puebla, coordinadora de la bebeteca, explicó que su organización fue invitada por el Conaculta para participar este año en la FILIJ. Explicó que el Consejo de Lectura ha creado cerca de 12 bebetecas en Puebla, la mayoría en zonas marginadas, además de participar en ferias de Libro, tanto en Puebla, como en Morelos. Con una capacidad para atender de 30 a 35 infantes, acompañados por uno de sus padres, la bebeteca de la FILJ opera de las 10:00 a las 19:00 horas, en sesiones de una hora por grupo. Santamaría explicó que la sesión está organizada en cuatro partes: Exploración, cuando los niños se acomodan y se familiarizan con los libros, durante la cual se escucha música clásica; la segunda parte, es la Lectura en voz alta, respetando siempre la unidad del texto; y la tercera, es Tiempo libre, para que los padres puedan convivir con sus pequeños, leyendo o jugando. La última es el cierre de la actividad, donde vuelve a poner música y se entrega a los padres un material didáctico “para que el vínculo con la lectura y los libros se extienda al hogar”, aclaró la especialista. La bebeteca, instalada en al FILIJ, es un espacio acondicionado especialmente para los pequeños, alfombrado y con cojines de colores, canastas llenas de libros y guías, con una capacidad para 30 a 35 infantes por sesión. “La respuesta ha sido sorprendente, casi nos ha rebasado, pero hemos suspendido el tiempo libre (de descanso) de 13:00a 16:00 horas, donde también se aplica la dinámica de lectura”, precisó Santamaría. El objetivo de este espacio, explicó, es propiciar la lectura y la convivencia con los libros. “Aquí no forzamos a nadie, ni a los padres ni a los niños. Si llegan llorando o dicen que no les gusta leer, es porque tienen sueño, no han comido o están mojados. En esos casos hablamos con sus padres y tratamos de resolver la incomodidad”, comentó “Además observamos a los pequeños y les leemos cuentos o decimos adivinanzas que sabemos que les va a captar su atención. La idea no es forzar a nadie ni al pequeño ni al adulto”, añadió. Santamaría asegura que para tener éxito en un espacio dedicado a niños entre cero y cuatro años, es determinante la variedad del acervo bibliográfico, porque “todos los niños son diferentes, algunos les atraen los libros grandes y con ilustraciones y a otros los pequeñitos”, opinó. “Los de tela o los de pasta dura que pueden morder y probar; la idea es fomentar una experiencia afectiva positiva con el acto de leer para que éste sea emocionante, entretenido, divertido, misterioso, cálido, fantástico y hasta informativo o científico”, comentó. Mencionó que no todos los libros de la bebeteca son literarios, también los hay informativos con temas como el amor, la muerte y los homosexuales, porque sabemos que de todos modos estos temas, tarde o temprano, se los van a encontrar, además se trata de no censurar ningún tema. Destacó textos como Monstruos enfermos, El más gigante, Vamos a cazar osos, y Porqué morimos, entre otros. Otro libro es A bañarse, con el que los niños entienden la importancia de la higiene personal a la vez que descubren a nuevos amigos. También libros de arte, con obras como La Mona Lisa, obra pictórica de Leonardo da Vinci o Las meninas, de Diego Velázquez. Destacó Santamaría entre los cuidados para acceder a la bebeteca es que los niños entren sin zapatos y que sus papás se coloquen un cubrecalzado, para mantener limpia la alfombra donde los pequeños se acuestan. Concluyó que las bebetecas del Consejo de Lectura, de Puebla, no son la únicas que existen en el país, y mencionó Paralelepípedo, de la Biblioteca Central de Querétaro y Leyendo juntos, de Zacatecas, entre otras. El término bebeteca, aunque aún no es aceptado por la Real Academia Española, ya es usual en el ambiente de las bibliotecas, para definir los sitios destinados a niños de cero a seis años. Este servicio de atención especial para la primera infancia, conjuga un espacio adecuado y un fondo de libros especialmente seleccionados. A veces se presenta como una sección dentro de la biblioteca general y en otras ocasiones es independiente y exclusiva para la infancia. Cuando se habla de los libros para los niños más pequeños, se trata de una experiencia compartida con sus padres, pues aunque todavía no pueden leer pero sí “jugar” con el libro (tocarlo, observar las imágenes), como un juguete que irá cambiando su sentido, paulatinamente, con el aprendizaje de la lectura. También se considera la posibilidad de una lectura textos breves, ya sean cuentos, poemas o adivinanzas. El espacio destinado para la biblioteca más temprana debe propiciar la vinculación de los bebés y sus padres con la literatura, es aconsejable un lugar fresco y cómodo, de fácil acceso desde la calle y, de ser posible, con un lugar para estacionar las carriolas de los bebés. La bebeteca de la FILIJ operará hasta el domingo 21 de noviembre, en el Centro Nacional de las Artes.


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