Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Elbuenfutbol escriba una noticia?

Bienvenida al nuevo devoto

02/05/2012 12:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageÉramos todos muy amigos, nos gustaba jugar juntos, la pasábamos bien reunidos, intentábamos hacerlo lo mejor posible. Atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar y esperábamos la compañía de la suerte. Ése es el fútbol, muchachos. , Marcelo Bielsa

Hace cuatro años nos reunió en su departamento y en compañía de Jonás, su marido, nos dio la noticia: un nuevo integrante se uniría a la banda. Después de nueve meses, tiempo reflejado en días, tardes y noches de completo apapacho por parte de todos los amigotes, el escuincle llegó al mundo para dar guerra.

Ni tardos ni perezosos, los futboleros asumimos la responsabilidad de guiarlo en nuestra afición. Pero su madre, Ariadna, acérrima enemiga del fútbol, puso un alto: "Tranquilos. Ahorita no le regalen playeras ni balones. Cuando crezca que él decida si le gusta el fútbol y de ser así que también elija a su equipo". Jonás ni las manos pudo meter; ella manda. Regañados y reprimidos acatamos la petición.

Cuando el chamaco cumplió un año se fueron a vivir a otro estado, a otra ciudad; duro golpe para la causa afectiva de la banda. Una buena oferta laboral para el papá fue el motivo de su partida. A través de correos electrónicos, redes sociales y una que otra llamada telefónica hemos seguido de cerca el crecimiento de los tres, principalmente el del escuincle.

Pero hace unas semanas mi celular sonó de forma especial, había recibido un mensaje: "Estamos en el DF, te tenemos una sorpresa. Ariadna". Ella me citó en un café, estaba sola. Obviamente le pregunté por el niño, por Jonás y por la mentada sorpresa. "Nunca aprenderás a estarte quieto. Ándale, vamos". Abordamos un taxi y nos dirigimos hacia el pedazo de cancha de tierra que todavía sobrevive en el barrio. Y es que Ariadna y un servidor nos conocimos y crecimos en la vagancia de nuestro terruño cuando apenas aprendíamos a correr.

Al cruzar la extinta puerta, ahora convertida en un hueco enorme con residuos de reja, volvimos a pisar la superficie de tierra en donde los varones no parábamos de jugar fútbol y en donde toda la banda, incluidas las niñas, nos divertíamos con policías y ladrones. ¡Ahí estaba la sorpresa!

Más sobre

Con sus cuatro primaveras a cuestas, el escuincle pateaba un balón hacia la portería. Jonás ya no era papá, sino un guardameta rifándose el físico para evitar el gol. El pequeño delantero reía a carcajadas cada vez que perforaba el arco, se deleitaba de ver al arquero vencido. No era todo. Un solitario, pero eufórico grito infantil de "gooooooool" cimbraba el lugar. La afición presente, su madre y el amigote, celebraban la hazaña del diminuto atacante de diferente manera. Ella aplaudía y lanzaba porras como poseída. Uno encontró el júbilo en un par de lágrimas bastante sensibles.

Nos acercamos a los protagonistas. Mientras Jonás se sobaba la espalda (la edad y el cuerpo resintieron los lances), el niño era cargado por el chillón. Una vez que se le pasaron los dolores al papá, los tres comenzamos a jugar. Hubo cambio en la portería y en realidad solamente jugaron ellos dos; uno creyéndose Maradona con dribles y gambetas, el otro, sin saberlo, sintiéndose Gentile dándole de patadas al rival para quitarle el balón. El arco se mantuvo intacto.

Cuando parecía que el encuentro iba a terminar, aparecieron integrantes de la banda. Todos locos por el niño. Pasados los saludos y abrazos del reencuentro reiniciamos el cotejo. No trascurrieron cinco minutos cuando de repente el escuincle se cansó y pidió los brazos de su madre. En tanto, los demás nos quedamos pasmados. Volvimos a recordar las épocas y aventuras vividas en esa cancha. "Fue allá donde me rompí el tobillo", "en esa portería hice un golazo", "no se me olvidan los madrazos que nos dimos con los de la prepa"; varias estampas de la memoria. También Ariadna participó en el acto. "Saben que detesto el fútbol. No olvido que yo terminaba comprándoles los balones, prestándoles para los uniformes y hasta aguantando los regaños de sus mamás porque no los defendía cuando los golpeaban. Pero con todo y todo creí que aquí era buen lugar para reunirnos. Se salieron con la suya malditos, a mi hijo le gusta el fútbol".

Después de tremenda sorpresa nos fuimos al bar querido. Claro, no sin antes dejar al niño con sus abuelos. Ya instalados en la mesa y con trago en mano cada uno entregó a Ariadna una playera, la camiseta que cada quien amamos. Pequeñas prendas de Cruz Azul, Pumas, América, Chivas, Atlante y Monterrey le fueron obsequiadas para que el chamaco por fin escogiera su destino.

Ariadna y Jonás se rieron, lamentarnos decepcionarnos con otra noticia. De su bolsa, ella sacó un álbum fotográfico. Imágenes de la recámara del pequeño recién tapizada con los colores que él mismo, a pesar de su inocencia, ha elegido. Banderines, banderas, retratos de jugadores y un enorme póster del Chicharito ambientan el albergue de sus sueños. Le va al Manchester United.

Evidentemente reaccionamos y exigimos una explicación. "Es muy fácil. Su maestra en el kínder está enamorada del Chicharito", reveló Ariadna. De la manera más increíble, con una influencia jamás pensada, el chamaco se inició en el largo y hermoso camino de amar el deporte más bello del mundo. "Además ya definió su posición, quiere ser delantero", subrayó Jonás.

Ni hablar, Manchester ganó un aficionado más. Eso sí, y para tortura de Ariadna, regocijo de nosotros, el fútbol tiene un nuevo devoto. Bienvenido seas.


Sobre esta noticia

Autor:
Elbuenfutbol (276 noticias)
Fuente:
elbuenfutbol.com
Visitas:
357
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Empresas
Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.