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Bilardo, el presumido

24/10/2011 01:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como entrenador se jacta de haber conseguido una Copa del Mundo (órale, va) y de implantar un estilo, según él, moderno. Tras esa gloria (o glorias) ha buscado una y otra vez reconocimiento a nivel masivo, tanto que no descansa en pregonar su aporte al fútbol, la creación del sistema 3-5-2. Sin embargo cuenta con más detractores que simpatizantes, situación por la cual se dio a la tarea de publicitarse él mismo para difundir su invento.

En 2005 sufragó una campaña en diarios argentinos, como Clarín, para presumir su creación. "En el mundo todos saben que yo fui el creador de ese sistema con la Selección. En los congresos de la FIFA me presentan así. Para tener el reconocimiento que me merezco, voy a hacer publicidad del tema yo mismo", dijo el Narigón en ese momento.

Tan orgulloso está de su invento que, amparado en la premisa de que "importa el resultado, no el cómo se obtiene", Bilardo reta cada vez que puede a algún entrenador para que le demuestre que el buen fútbol también genera dividendos. Si alguien llega a callarlo con argumentos en una cancha, tiene respuesta: "pero yo dirigí a Maradona y lo hice campeón".

Fiel a un estilo destructor del juego —el romanticismo y la construcción del fútbol déjenselo a Menotti— aplica su idea futbolística al rubro personal. Ya que para Bilardo el fútbol no es tanto deporte o diversión, sino una apología bélica, una batalla, disfruta remar contra corriente en todos los ámbitos. Gusta de provocar y atacar a los "románticos", a los "ilusos", que consideran a la belleza, a lo puro, como algo elemental.

Actualmente coordina a las selecciones argentinas y es mano derecha de Julio Grondona. Amarrado al poder, a la cúpula de la AFA, el Narigón defiende a capa y espada la "honorabilidad" de hombres que tienen al fútbol argentino sumergido en una crisis, en un gran bache donde predomina el negocio por encima del fútbol. Grondona debe ser visto casi un santo para él, un señor ejemplar.

No conforme con defender la reputación de su patrón, Bilardo se ha enfrascado en otra polémica. En una columna, publicada por Diario Perfil el pasado 21 de octubre, ahonda en predicar lo maravilloso que fue Muammar Gaddafi, dictador libio recientemente fallecido. Mientras está en tela de juicio la forma en qué murió Gaddafi, a la par de que la comunidad internacional celebra la caída de un régimen autoritario, el entrenador argentino resalta su figura política:

Mientras fui entrenador de la selección de fútbol de Libia, estuve cuatro o cinco veces con Gaddafi. Conmigo siempre se portó diez puntos. Los libios lo querían mucho, en los estadios lo ovacionaban. Lo apreciaban en toda Africa, porque era un tipo que ayudaba a todo el continente. Me hacía sentir bien y más de una vez me llevó con él a las reuniones de la política. No era un dictador ni un tirano como dicen.

Tal percepción sobre Gaddafi, de quien millones de personas opinan todo lo contrario a Bilardo, no podía darse ni venir bien acompañada sobre un detalle que para el Narigón es fundamental a la hora de tomar partido, ser reconocido. Y es que cuando Gaddafi lo contrató para dirigir al seleccionado libio (1999-2000) le demostró su admiración por ser un "técnico exitoso" y se lo confirmó con algo que para el argentino fue de vital importancia:

Como parte de mi contrato, pedí que me permitieran recorrer África. Cuando viajé estábamos el intérprete, los pilotos y yo en una nave para 170 personas.

Dicen por ahí "entre compadres te veas". Y si se trata de llevar la contraria, defender lo indefendible y destruir todo lo construido, Bilardo es el primero en la fila. Ahora, si se trata de presumir pues con mayor razón. Aunque al Narigón debe consumirlo una duda: saber si el éxito que tanto pregona se lo debe a la obtención de una Copa del Mundo o la creación del 3-5-2. Podría decirse que van junto con pegado, pero en la mente bilardista son polos tan opuestos que resulta difícil saber qué es más trascendente. Eso sí, el fútbol pasa a segundo plano, antes que nada está él.


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Autor:
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Fuente:
elbuenfutbol.com
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