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Las multinacionales se dedican a la Biopiratería con semillas transgénicas para proteger los cultivos del Cambio Climático

19/01/2016 05:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Biopiratería no es más que el saqueo, contrabando, hurto o robo y apropiación de los recursos genéticos y biológicos, así como el uso de conocimientos de las nuevas tecnologías como la biotecnología para vender las semillas transgénicas a agricultores del Tercer Mundo

 

La biodiversidad es la variedad de especies de todos los organismos vivos en su medio ambiente. Mientras, algunos de los países con mayor biodiversidad, denominados megadiversos, como Brasil, Ecuador, India, Madagascar, México, entre otros, trabajan por tener leyes que les permitan el mejor aprovechamiento de estos recursos, los países industrializados presionan por el establecimiento de regímenes más tolerantes que hagan posible su acceso a esa diversidad y a la de sus vecinos, para provecho de las multinacionales.

¿Qué es lo que está en juego? Pues la posibilidad de hacer negocios multimillonarios con el aprovechamiento de los recursos  de la biodiversidad. A esto se le conoce como BIOPIRATERÍA, que no es más que el saqueo, contrabando, hurto o robo y apropiación de los recursos genéticos y biológicos, así como el uso de conocimientos de las nuevas tecnologías como la biotecnología que se sobreponen a los de las comunidades tradicionales sobre semillas, cultivos, frutos, uso de la tierra y los explotan, pasando sobre los principios establecidos por convenciones internacionales sobre la diversidad genética. Puede entenderse como un robo de la riqueza biológica y mayormente florística de los pueblos del mundo, que utilizando medios legales de propiedad intelectual los convierten en propiedad privada.

La industria farmacéutica, por ejemplo, extrae moléculas o  compuestos químicos que, una vez convertidos en medicamentos e industrializados, generan ganancias enormes, previo el logro de una patente, lo que supone la privatización del derecho de propiedad. En los últimos años se han presentado en beneficio de países del llamado primer mundo, que no se han penalizado apenas. Es la impunidad global.

Esta es una forma incorrecta de aprovechar un recurso basado en el conocimiento de las propiedades alimenticias o medicinales que son el resultado de largos procesos seguidos por los antiguos habitantes de estos países mega diversos del tercer mundo. Pero lo más grave son las consecuencias de la explotación muchas pseudoinvenciones, pues el hecho de patentarlas implica el derecho protegido por las leyes de países del Primer Mundo y de las normas del comercio internacional de exigir el pago de derechos a los agricultores modestos o pobres de un canon por la utilización de tales productos. Así la brecha entre unos pocos países ricos y miles de países pobres, se ensancha.

En México, un caso muy conocido es la biopiratería del frijol mexicano, la empresa POD-NERS L.C.C. de Estados Unidos patentó una variedad de origen mexicano que proviene de los frijoles llamados azufrados o mayocoba, comprados por esta gran empresa en 1994. Este tipo de frijol amarillo ha sido cultivado en México por siglos, adaptado y desarrollado por generaciones de campesinos centroamericanos y también, más recientemente, por fitomejoradores mexicanos. La empresa inició una acción legal en perjuicio de cultivadores mexicanos de frijol, alegando que los frijoles mexicanos que se estaban vendiendo en Estados Unidos infringiendo una patente propiedad de POD-NERS, por lo que tenían que pagarse derechos de propiedad si se cultivaban en México o en otros paises sudamericanos.

La BIOPIRATERÍA crece sin medida debido a las grandes ganancias que proporciona, y varios autores que conocen el valor de los diferentes productos gracias a actividades derivadas de la biodiversidad, se estiman que su valor oscila entre los 500 y los 800 mil millones de dólares, incluidos sectores como el biotecnológico, el agroindustrial, entre otros.

Y ahora han inventado el nuevo negocio  del peligro del cambio climático, manipulando el fenómeno, y explotándolo. Así las multinacionales anuncian el biodesarrollo de cultivos transgénicos adaptados al clima y al medio ambiente para sustituir a los naturales, porque resisten mucho más y aseguran buenas cosechas, aunque cambie el tiempo atmosférico y el termómetro..

Los nuevos cultivos, semillas y sistemas, los venden las grandes empresas biotecnológicas a los agricultores del mundo en desarrollo. It´s Business.

“Así triunfa el hambre a costa de, los agricultores y de la gente que tiene que comer de lo que da la tierra. Es una de las injusticias más grandes de nuestro tiempo porque el alimento es un derecho humano que se le esta negando a por lo menos un cuarto de la población mundial. Es preciso legislar e implementar medidas que ayuden a entender de dónde viene el problema, cómo se está creando y reforzando, por parte juega del capitalismo y el modelo neoliberal y la construcción del sistema de agricultura en cada vez más grandes corporaciones que controlan quién puede comer y qué pueden comer y cómo afectan al medio ambiente y al problema actual del cambio climático. Sin sustento, no hay libertad, no hay vida, no hay forma de resistir las injusticias diarias que vienen a oprimir al hombre cada vez más“.

“Pero también hay que buscar alternativas, modelos de resistencia y ejemplos de cómo recuperar el control de los alimentos. Y que vuelva a nuestras propias manos. Porque si logramos recuperar el control de nuestros alimentos, quebraremos parte de la cadena que tiene amarrado al hombre a su  condición actual de desesperación por la Biopirateria“. Ranjit Devraj (biólogo indio, ambientalista).

– Las grandes multinacionales, compañías biotecnológicas, están patentando cultivos genéticamente modificados para soportar la presión del cambio climático, sin importarles que perjudican a los agricultores tradicionales que, en muchas ocasiones, habían desarrollado antes tales innovaciones.

“Las características resistentes de los cultivos o especies adaptados al clima que los gigantes de la biotecnología vienen patentando semillas que han evolucionado a través de siglos de la mano de varias generaciones de agricultores“, comenta la ambientalista Vandana Shiva, que vive en Nueva Delhi.

Al percibir una mera oportunidad de la biotecnología  las multinacionales han acumulado “un desastre tras otro”, afirma Shiva.

“Con esta nueva forma de biopiratería, la industria biotecnológica se proclama como la salvadora, y lleva a los gobiernos y al público a creer que, de no ser por ellas, no habría semillas resistentes al cambio climático“, dijo.

Al reivindicar como propios “todos los cultivos y todas las características” resistentes al cambio climático con sus patentes, “la industria cierra otras opciones futuras de adaptación al recalentamiento del planeta“, dice Shiva. Ella nombra a cuatro empresas –la alemana BASF Bayer, la suiza Syngenta y las norteamericanas Monsanto y DuPont– como líderes en el juego de monopolizar los genes que permiten a los cultivos soportar efectos del cambio climático, como inundaciones, sequías, invasiones de agua salada, calor y radiaciones ultravioletas más fuertes.

Hace más de diez años, la organización Navdanya, de la que Vandana Shiva es miembro activo, desafió con éxito la propiedad de atributos que reclamaba la corporación norteamericana RiceTec para su variedad de arroz basmati, aromático y de grano largo. Pero hubo que demostrar que la variedad de RiceTec contenía material genético desarrollado mucho antes por los agricultores y la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos desestimó el reclamo de Monsanto.

De modo similar, Navdanya, junto con Greenpeace Internacional y la organización de campesinos indios Bharat Krishak Samaj logró que se revocaran las patentes conseguidas por Monsanto, para la variedad india de trigo Nap Hal y Monsanto, la mayor corporación mundial de semillas perdió ante “atrevidos campesinos”.

Un anuncio de Monsanto reza: “Nueve mil millones de personas que alimentar. Un clima cambiante. ¿Ahora qué?”. “Sólo nosotros podemos hacerlo”.

Luego Monsanto  señala que los transgénicos son la respuesta, aunque países en desarrollo los rechazan en favor de una agricultura tradicional, basada sobre el almacenamiento de semillas después de las cosechas y no en su compra. Navdanya difundió hace meses una lista de cientos de cultivos resistentes al clima desarrollados por comunidades en varios estados indios, pero cuyas patentes fueron plagiadas y tramitadas como si fueran de empresas biotecnológicas.

La publicación del informe, titulado “Biopiratería de cultivos resistentes al clima”, responde a la exclusión de las innovaciones de los agricultores tradicionales de los planes gubernamentales de acción en materia de cambio climático, el cual sí incluye la biotecnología.

Los gobiernos del Sur se pronunciaron por no ceder a países del Norte la patente de tecnologías respetuosas del medioambiente, como quedó de manifiesto en las negociaciones sobre cambio climático realizadas después en Bonn, indicó Shiva.

China y el Grupo de los 77 (G-77), que reúne a 130 países en desarrollo, propusieron “dar todos los pasos necesarios para excluir obligatoriamente la expedición de patentes a tecnologías adaptadas al clima” en poder de 24 países industrializados y “que pueden usarse para adaptarse al cambio climático o mitigarlo”.

Esta propuesta del G-77 es una de varias presentadas por países en desarrollo para allanar las barreras que levantan las patentes a la transferencia de tecnologías necesarias para la adaptación al cambio climático y su mitigación.

Bolivia, por ejemplo, propone “revocar en los países en desarrollo todas las patentes existentes sobre tecnologías esenciales/urgentes y ambientalmente sanas para adaptarse al cambio climático o mitigarlo”.

El grupo G-77 y China se han asociado para combatir el saqueo de las Multinacionales

En cambio, los países industrializados –en especial Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón y Suiza– insisten en regímenes de propiedad intelectual fuertes, y rechazan, incluso, las excepciones ya acordadas en el marco de la Organización Mundial del Comercio.

El  Grupo ETC no gubernamental, que defiende a los pequeños agricultores desde Ottawa, advirtió el año pasado que los gigantes biotecnológicos utilizan el cambio climático para mejorar su posición en el mercado de semillas.

Resumen de un informe del Grupo ETC.

Los Gigantes Genéticos acumulan patentes sobre cultivos para enfrentar la crisis del clima.“A la caza de genes ‘climáticos‘.

¿Pero servirán estas semillas y cultivos modificados tecnológicamente a las estrategias de adaptación que los agricultores necesitan desarrollar para resistir al cambio climático? Al contrario, estas tecnologías patentadas están destinadas a concentrar el poder de las corporaciones, elevar los costos, inhibir la investigación independiente y boicotear los derechos de los campesinos y agricultores a conservar e intercambiar sus semillas.

Lo que supone una amenaza total a la soberanía alimentaria y la biodiversidad.

Seis corporaciones (DuPont, BASF, Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow) y sus socios biotecnológicos (Mendel Biotechnology y Evogene) controlan 201 (77%) de las 261 familias de patentes (tanto en patentes otorgadas como sus solicitudes). Solamente DuPont, BASF y Monsanto acumulan 173 familias de patentes (el 66%).

Desarrollar o/y patentar “cultivos climáticos” es una apuesta por el control, no sólo de la seguridad alimentaria del mundo, sino también de la biomasa global en curso de mercantilización.

Para ganar legitimidad moral, los Gigantes Genéticos se están asociando con filántropos de alto nivel (Bill Gates, Warren Buffett), gobiernos de países como Estados Unidos y Reino Unido y grandes fitomejoradores (como el Grupo Consultivo en Investigación Agrícola Internacional, CGIAR) para promover la donación de genes libres de regalías y tecnologías a agricultores de escasos recursos, especialmente en el África Subsahariana. A cambio, estos generosos donantes esperan que los gobiernos del Sur global “aligeren la carga regulatoria” que podría obstaculizar la liberación comercial de los cultivos transgénicos. Es toda una guerra genética.

No existe ningún beneficio para la sociedad como un todo cuando los gobiernos permiten que seis corporaciones monopolicen la alimentación. Los genes “adaptados al cambio climático” son el pretexto trás del cual se oculta el incremento en la dependencia de los agricultores tradicionales respecto a los cultivos transgénicos, la amenaza sobre la biodiversidad y sobre la soberanía alimentaria.

Debería  hacerse una investigación completa de los impactos sociales y ambientales de esas nuevas variedades NO PROBADAS. Pero los estados lo impiden.

Los científicos predicen que la mayoría de los habitantes más pobres del Sur global sufrirán los impactos más destructivos del cambio climático.

El Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas ya en 2007 advirtió que las consecuencias del cambio climático podrían ser “apocalípticas” para los habitantes más pobres del mundo, si no se liberan de las multinacionales.

Para las mayores empresas de agroquímicos y semillas del mundo, la ingeniería genética es la excusa técnica para combatir el cambio climático a costa de los pobres con miles de millones como premio. Implica un enfoque de propiedad exclusiva que procura extender su un modelo agrícola industrial, muy divorciado de las realidades sociales y ambientales de las comunidades campesinas.

También es un enfoque que no ha aprendido nada de la historia. Muchos de los problemas con los suelos salinos y la degradación del suelo, por ejemplo, se han visto exacerbados por el uso de sistemas de producción intensiva.

“Los agricultores de todo el mundo pagarán cientos de millones de dólares a los proveedores de tecnología para hacerse con esta característica (un maíz que resdiste las sequías)” según Micchel Mack (Director Ejecutivo de Syngenta).

Esta preocupación quedó en evidencia durante las negociaciones de Bonn, con la propuesta de crear un comité, un panel asesor u organismo designado para “abordar proactivamente las patentes y cuestiones relacionadas de derechos de propiedad intelectual”, con el fin de  “garantizar tanto la innovación como el mayor acceso a tecnologías para la mitigación y la adaptación”.

Las cosas parecen haber quedado claras en la Cumbre G-77 más China, celebrada en Bolivia, a partir del junio/ 2014, “Por un Nuevo Orden Mundial para Vivir Bien” celebrada en Santa Cruz de la Sierra, emitió en horas precedentes la una larga declaración de la que extraído algunos párrafos relevantes:

Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros del Grupo de los 77 y China, nos hemos reunido en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, estado plurinacional de Bolivia, para conmemorar el cincuentenario de la creación del Grupo.

Conmemoramos la formación del Grupo de los 77 el 15 de junio de 1964 y recordamos los ideales y principios contenidos en la histórica Declaración Conjunta de los Setenta y Siete Países en Desarrollo, firmada al final del primer período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), celebrada en Ginebra. Recordamos que, en su primera declaración, el Grupo de los 77 se comprometió a promover la igualdad en el orden económico y social internacional y a promover los intereses del mundo en desarrollo, declaró su unidad en el marco de un interés común y definió al Grupo como instrumento para ampliar el ámbito de la cooperación en la esfera internacional y para asegurar relaciones mutuamente benéficas con el resto del mundo. Recordamos también la primera Reunión Ministerial del Grupo de los 77 celebrada en Argel del 10 al 25 de octubre de 1964, en la que el Grupo aprobó la Carta de Argel, que estableció los principios de unidad, complementariedad, cooperación y solidaridad de los países en desarrollo y su determinación de esforzarse por lograr el desarrollo económico y social, individual o colectivamente.

Ponemos de relieve que el Grupo de los 77 ha proporcionado los medios para que los países del Sur articulen y promuevan sus intereses económicos y sociales, ha mejorado su capacidad de negociación en el marco de las Naciones Unidas, y observamos con satisfacción que el Grupo ha establecido una secretaría permanente en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York y capítulos en Ginebra, Nairobi, París, Roma, Viena y el Grupo de los 24 en Washington D.C., y que lo integran actualmente 133 Estados miembros.

- Destacamos la necesidad de resolver urgentemente la cuestión del establecimiento de objetivos deliberadamente poco ambiciosos, y manifestamos preocupación por la falta de cumplimiento de los compromisos por los países desarrollados. Para hacer frente a esas dificultades, la atención no debe limitarse solamente a la mitigación sino abordar también las lagunas en materia de financiación, tecnología y apoyo para el desarrollo de capacidad, equilibradas con un enfoque centrado en la adaptación al cambio climático. Ponemos de relieve que los países desarrollados deben asumir compromisos de mitigación firmes y ambiciosos, con metas cuantitativas ambiciosas respecto de la reducción y la limitación de emisiones, de acuerdo con los niveles dictados por la ciencia y establecidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

- Reiteramos la urgencia de acelerar el proceso de puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima y de su pronta capitalización, y exhortamos a los países desarrollados a alcanzar el objetivo de movilizar 100.000 millones de dólares cada año para 2020 a fin de atender a las necesidades de los países en desarrollo.

Acogemos con beneplácito los importantes resultados de la 11ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrada en Hyderabad (India) en octubre de 2012, en particular el compromiso de duplicar las corrientes financieras internacionales relacionadas con la biodiversidad hacia los países en desarrollo para 2015 y como mínimo mantener ese nivel hasta 2020 a fin de contribuir a alcanzar los tres objetivos del Convenio. Exhortamos también a las Partes en el Convenio a examinar los avances a ese respecto en la 12ª reunión de la Conferencia de las Partes con miras a adoptar una meta definitiva para la movilización de recursos.

-Acogemos con beneplácito la reunión informativa conjunta celebrada en 2013 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la OMPI, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el PNUD, la UNCTAD, la secretaría del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y la secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica sobre la aplicación de los objetivos del Convenio, incluidas las medidas adoptadas para promover el acceso a los recursos genéticos y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización y los conocimientos tradicionales conexos. Señalamos que se deberían alentar interacciones similares, reconociendo los respectivos mandatos de las organizaciones participantes, y exhortamos a todos los Estados Miembros, en particular a los países desarrollados, a que aceleren el proceso de ratificación del Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización al Convenio sobre la Diversidad Biológica.

 

 


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