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Fue Blas de Otero destacado poeta de la posguerra española

14/03/2011 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Considerado uno de los representantes más importantes de la poesía social española, el vate Blas de Otero Muñoz, quien es recordado por ser uno de los creadores de la tertulia artística y punto de encuentro para intelectuales conocida como “Alea”, nació el 15 de marzo de 1916, en Bilbao, España. Estudió en el colegio de Juana Whitney y el Bachillerato en un colegio de jesuitas; para el joven Blas, su casa representó un refugio de paz, un micro universo mitificado de tranquilidad y juegos, habitado por él mismo, sus padres, su hermano y su institutriz; el colegio le representaba una suerte de infierno represor para el niño. A los 13 años de edad, Blas de Otero sufrió la muerte de su hermano mayor y de su padre, acontecimientos que marcaron significativamente su vida, su carácter cambió, se volvió introvertido y pesimista, por lo que empezó una obsesión de la muerte a su corta edad. En 1931 comenzó la licenciatura en Derecho en Madrid, la cual abandonó para volver con su familia a su natal Bilbao y solventar económicamente a su familia. El joven Otero empezó a padecer serias crisis nerviosas, encontró tres apoyos en su vida, las cuales le ayudaron para mantenerse cuerdo: la religión, la amistad y el arte. Empezó a publicar poesía por la década de los 30 y 40 con versos claramente marcados por la religión e influenciado por místicos literatos españoles cristianos. A la par que se movía en los ambientes artísticos de su ciudad, junto a un grupo de amigos creó diversos grupos poéticos, en un primer momento “Los Luises”, después vendría “Alea” y posteriormente “Nuestralia”. Aunque fue uno de los padres de "Alea", no era uno de los más asiduos, posiblemente por su espíritu solitario. "Alea" fue, en principio, tertulia artística y punto de encuentro para intelectuales de toda índole. Después de la Guerra Civil comenzó a interesarse en la publicación de la obra de sus miembros: en Cuadernos de Alea apareció Cántico espiritual, su primera obra de cierta extensión. Gracias a su influencia en la “Alea” o “Nuestralia”, de Otero comenzó a experimentar con recursos expresivos desconocidos; estaban marcados por su fervor religioso: sus influencias oscilaban entre los místicos, Juan Ramón Jiménez y la Generación del 27, pasando por poetas tan dispares como Rabindranath Tagore, Miguel Hernández y César Vallejo. En 1935 acabó Derecho en Zaragoza; poco después empezó la Guerra Civil, que pasó para él sin pena ni gloria; en 1941 comenzó a trabajar como asesor jurídico a la vez que veía crecer su prestigio como escritor. En 1943, incapaz de soportar el conflicto con su vocación, volvió a Madrid para matricularse en Filosofía y Letras, con el plan de emular a otros poetas-profesores y ganar cátedra de Literatura. En 1945 sufrió una terrible crisis depresiva que lo llevó a recluirse en el sanatorio de Usúrbil, durante esta crisis se destruyó su bucólica visión de la amistad, su firme posición religiosa y su cándida valoración poética; sin embargo, encontró en la creación artística su mejor terapia. En esa etapa de su vida creo tres obras importantes como “Ángel fieramente humano”, “Redoble de conciencia” y “Ancia”. Para 1955 ya era considerado uno de los grandes poetas de la posguerra; su poética cambió de rumbo, pasando de ser afirmativa a interrogativa, inquiriendo al mismo Dios, sólo aparecen en ella dos personas: "yo", el poeta; y "tú", Dios. Su obra “Ancia” fue merecedora por el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath en 1961. En 1964 se trasladó a Cuba, donde le fue concedido el Premio Casa de las Américas; allí conoció a la cubana divorciada Yolanda Pina, con la que se casó y vició con ella en La Habana. Luego de su divorcio, regresó a Madrid, donde reanudó la antigua amistad y el amor con Sabina de la Cruz cuya relación con ella duró hasta la muerte del poeta y le dio la estabilidad definitiva. Su enfrentamiento con el franquismo, al que había visto nacer, crecer y morir, fue constante. Blas de Otero anheló y cantó la democracia durante 40 años; luchó por ella, e incluso apareció en mítines, conferencias y recitales en las primeras elecciones; sin embargo, no llegó a ver completamente realizado su sueño. El 29 de junio de 1979 murió en Majadahonda (Madrid) de una embolia pulmonar, habiendo cumplido con sus preceptos vitales y al final de una larga búsqueda, vital pero también poética.


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