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Buenos coyuquenses

17/02/2010 06:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Muchos buenos coyuquenses, nacidos o llegados de otros lugares por circunstancias personales han dedicado parte de su tiempo a “cantar”, bien decir o narrar las bondades de un pueblo hermosos por antonomasia. Coyuca de Benítez, sin discusión es dueño de una belleza y un encanto

Buenos coyuquenses

Muchos buenos coyuquenses, nacidos o llegados de otros lugares por circunstancias personales han dedicado parte de su tiempo a “cantar”, bien decir o narrar las bondades de un pueblo hermosos por antonomasia. Coyuca de Benítez, sin discusión es dueño de una belleza y un encanto que “atrapa” al visitante, se mete por sus ojos embriagándolos de la dulzura del paisaje y la brisa fresca de sus aguas. Coyuca es verde mar, verde palmera, verde su agreste campo y laguna que recorre su costa, sin lugar a dudas por sus entrañas costera fluye voluptuosa la sabia de un pueblo amable, amante y anfitrión.

Coyuca cuenta entre sus hijos pródigos, tantos hombres y mujeres que han dado toda su vida al engrandecimiento de su familia, su pueblo y su patria, Coyuca tiene su propio himno en la respiración afanosa del hombre que trabaja, en el canto de cuna de la madre que tiernamente arrulla a su hijo, en la esperanza de una mirada que ve en el porvenir un mejor futuro.

Un padre de familia cuando ve a Coyuca, mira en su solar la faena diaria del sustento, mira a sus hijos convertirse en hombres, mira la tierra prometida donde piensa en ser feliz, mira el ara de su recuerdo y de sus muertos, mira el cariño de su amada, sus padres y sus hermanos, mira lo que se ha ido, pero principalmente lo que habrá de venir.

Coyuca de Benítez, para muchos coyuquenses nacidos y por adopción, es mucho más que lo que se canta, bien se dice o se narra, es el lugar escogido para bien vivir y, ¿porque no? Para bien morir.

Coyuca visto desde las alturas que da la gratuita magia satelital de Google, es como una inmensa telaraña que abre sus hilos y sea afianza hacía los cuatro puntos cardinales, dicen los entendidos en el tema que el hilo de las telarañas es más fuerte que el acero, así las columnas de Coyuca, el cimiento moral que firme sostiene las voluntades de los coyuquenses, es mucho más fuerte que cualquier malhadada desavenencia o infortunio.

El cariño que muchos coyuquenses sienten por esta tierra de Dios es tan sincero, como un beso en la frente al hijo amado, la quimera no se encuentra en la prueba de su sentimiento patrio, la verdadera utopía de nuestro pueblo radica en la sonrisa y saludo sincero de sus gobernantes y políticos, quienes en campaña apuestan a darlo todo y terminan por escamotearle a la ciudadanía hasta su presencia.

Un ejemplo de organización y decidido apoyo mutuo lo dieron en días pasados 110 familias de la comunidad de San Salvador las Pozas, quienes ante la falta de interés municipal, decidieron organizarse, contactándose con la encargada del Módulo del Seguro Popular de Renacimiento, la licenciada Gabriela Romero Cruz, quien devolvió a estas personas la confianza en los servidores públicos al ayudarles a que cada una de las 110 madres de familia regresaran a su casa con la valiosa póliza de seguro.

En muchas ocasiones el ciudadano común corriente; si común y corriente se le puede llamar al que todos los días aporta su esfuerzo y tesón al engrandecimiento de su pueblo, al que sufre los agravios de las autoridades, al que sostiene sobre sus hombres la pesada carga de una sociedad injusta y polarizada; este ciudadano de todos los días y todos los caminos, no exige prebendas, ni que el gobierno o político lo consagre con el mágico toque de Dimas, sólo quiere la atención a sus derechos consagrados en la Constitución y en las mismas reglas sociales y morales que los rigen.

A este ciudadano, fuerza motriz de la sociedad suele llamársele: “Zoon Politikon” por su necesidad de interactuar en el tejido social como parte fundamental de este, su decadencia degenera en un ente doméstico de acuerdo a quienes consideran el estado natural del hombre como un ente político. Pero en un mundo de “políticos”, donde se ha profesionalizado y perturbado una actividad que permitió la formación de las grandes civilizaciones, todo mundo ansía más “entes domésticos” y menos “políticos adulterados” por una sobrestimación de su persona en razón de cuanto poder han logrado birlar al pueblo de acuerdo a su ambición y estratagemas, no a su necesidad de servicio y honradez.

Los “entes domésticos” de Coyuca de Benítez, se ven forzados a soportar una parvada de esta clase de “entes políticos” que han evolucionado en una especie predadora que intenta adueñarse, en pleito cerrado, todos los espacios de poder o de autoridad, Coyuca de Benítez necesita de una firme sacudida, como organismo enfermo que bruscamente intenta librarse de un inquilino parasitario, que poco, muy poco ha dado al pueblo, que finca su relación, no en una sana simbiosis, sino en el despojo y decaimiento de toda una sociedad.

El político mexicano ha degradado, no en el “ente doméstico” que tímido esconde la cabeza en las faldas de su indolencia, sino en una brutal especie depredadora de su entorno que mantiene al país y sus habitantes en un estado de parálisis evolutiva.

Si bien es cierto que los coyuquenses mantienen una mirada esperanzadora, nuevamente se ven defraudados por una autoridad que lejos de cumplir, prefiere navegar extraviado, sin más rumbo y brújula que una dañosa buena intención.


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Autor:
Miguel Cuevas (30 noticias)
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