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Caldera, un gen del chiripero político venezolano

23/03/2019 19:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los militares actuales están sobradamente preparados es algo que salta a la vista. Y que pueden ayudar al desarrollo y la modernización de Venezuela

Aventis

Luego de la experiencia del Generalísimo Francisco Franco a España no les gusta los militares en política, menos a Churchill, De Gaulle y a Eisenhower, pero, hay una obsesión de la izquierda infantiloide de estos tiempos de involucrarlos para tapar sus fallas por la carencia de ideología de sus líderes como dirigentes de base. Como si los militares actuales, más y mejor formados que la inmensa mayoría de los políticos profesionales que solo saben medrar en los aparatos de sus respectivos partidos, tuvieran algo que ver con los del pasado. En Sudamérica, fieles a esa nueva manía, buscan garabatear caricaturas con trazos gruesos, se empeñan en dibujar a los militares que entran en política con todos los atributos del franquismo. Siempre que no sea el podemita Rodríguez, claro está. En ese caso todo queda la mar de progre y la mar de bien. ¡Ay! Tiene que explicar todo el proceso de una acción judicial, cual arlequín.

Que los militares actuales están sobradamente preparados es algo que salta a la vista. Y que pueden ayudar al desarrollo y la modernización de Venezuela, desde fuera del Ejército, también. Pero el mester de progresía es incapaz de reconocer los valores del otro. Es una limitación que lastra las ideas de estos sectarios imposibilitados para asimilar el mérito ajeno. Capacidad de organización, lealtad y fidelidad a la palabra dada, disposición en todo momento para servir al bien común, disciplina basada en la aceptación de unas normas igualitarias, y un código de honor que nada tiene que ver con la corrupción a la que se acostumbran los profesionales del politiqueo en cuanto llegan al poder. Eso es lo que no soportan los que critican a los militares que han dado un paso al frente haciendo uso de ese valor que levanta sarpullidos en los que se preguntan, con Lenin, para qué sirve la libertad.

Los militares con los que arranca este perfil histórico del post- modernismo del aire que respiramos han pasado a la historia por méritos propios. Los tres salieron de las urnas, no de los cuarteles. Y sirvieron a sus respectivas naciones con el uniforme y sin el uniforme, desde la milicia y desde la política. Tres naciones de escasa trayectoria democrática: el Reino Unido donde se inventó este sistema, la Francia que no se entregó al nazismo y los Estados Unidos donde jamás han conocido una dictadura. Esto último no lo soportan esos progres ibéricos o carpetovetónicos, a elegir, que se pirran por gobernantes de uniforme como Stalin, Mao, Castro o el mismo Hugo Chávez. Aunque era un militar del pueblo y amado por el pueblo.

Ahora, muchos desean refugiarse en España y le buscan exilio hasta al presidente Maduro, luego de exhumar los restos de Franco. Y en cuanto, a la andanada que han soltado estos nostálgicos del régimen anterior que están deseando asistir a la exhumación del cadáver de Franco para enfrentarse a él, un dato objetivo que hay que enunciar con la guasa propia del caso. Vamos a ver, queridas criaturas… Que un militar en la reserva se presente a unas elecciones por un partido político no es retroceder en el tiempo. Entre otras razones, porque eso no se estilaba durante el franquismo. Ningún militar de aquella época se presentó a unas elecciones democráticas. ¿Por qué? ¡Pues porque no se votaba, entrañas mías! Como tampoco se presentaban en la URSS, en China o en Cuba, tres países que os gustan tanto porque nunca los gobernaron militares como Churchill, De Gaulle ni Eisenhower.

 y del Estado por culpa de prejuicios ideológicos y oportunismos políticos. Es una situación que no debe ser consentida ni normalizada, porque de ella sólo obtienen beneficio quienes buscan la crisis del Estado, bien para romperlo y culminar sus ansias separatistas, bien para forzar un nuevo proceso constituyente, esta vez revanchista y sectario. En ocasiones, la postración de los intereses nacionales se manifiesta en actitudes escandalosas de sumisión al nacionalismo o de complacencia con la izquierda antisistema. Pero en otros casos, son conductas de menor escala, pero muy sintomáticas del deterioro ético y cívico de una parte de la izquierda. El portaaviones Juan Carlos I atraco en una oportunidad en Guecho, pero lo hizo en medio de las protestas de los nacionalistas y, por supuesto, de los socialistas vascos, quienes no tienen problema en ver a su líder en amigable cuchipanda fiestera con Arnaldo Otegui, pero ven herida su sensibilidad pacifista ante la imagen de un buque de la Armada española atracando en un puerto vasco. Y esto, en plena efemérides de la gesta del vasco Elcano.

En cambio, acá en Venezuela, desean un grupo de militares y civiles de todos los partidos políticos echarle tierra al Legado de Chávez y dejar por olvido la imprenta y las Librerías del Sur, porque no les interesa que el pueblo lea y luche por sus ideas libertarias.

La opinión pública se está acostumbrando a recibir con frecuencia noticias que revelan una cierta postración de los intereses nacionales

En Venezuela, hablar de militarismo, Psuv y MUD es lo mismo, por eso, el país se ha convertido en una sola chismografía y ningún ministro, alcalde o gobernador desea responsabilizarse por su trabajo.

No es un problema de insuficiencia de leyes o instituciones, tampoco de personas dispuestas a hacer cumplir la ley. Hay de lo uno y de lo otro para hacer respetar la legalidad y la dignidad nacional. Es más grave, se trata de la falta de impulso político, de liderazgo nacional y, sobre todo, de compromiso con los intereses de Venezuela por aquellos que están obligados a defenderlos.

Solo me queda decir, ¿Militares y civiles ?¡Paremos al fascismo! Y el odio entre nosotros como comunidad.

Claro que el militarismo español no es el americano de arriba, sino el americano de abajo, explicado por el venezolano Carlos Andrés Pérez en México un día como hoy de 1975: “Nuestro militarismo no es culpa de los militares, sino de nuestros movimientos políticos (civiles), que no hemos sabido interpretar nuestras patrias, creando vacíos que llena la única institución organizada que hay en Iberoamérica”.

Las cadenas en abierto están en la disyuntiva de seguir fabricando ficciones con espíritu generalista, muy del estilo de los seriales, con ingredientes conocidos y narrativa reconocible; o tirar hacia la vanguardia, renovando en argumentos, en la realización y arriesgando en textos, personajes y clichés. El sello de Atresmedia se ha destacado precisamente por proponer series de aspiraciones más o menos generalistas con rasgos innovadores. Una estrategia reflejada en el premio Emmy de La casa de papel y en la repercusión del sello Atresmedia Studios, que está trabajando con las principales plataformas de pago.

De verdad, me sorprende, la política venezolana es una serie de Ciencia Ficción, pero, sepan que todos salieron de COPEI y son una fase de la MUD. Es decir, La Coordinadora Democrática pario un enjambre de hijos terroríficos de derecha e izquierda que poseen el mismo gen y son de un solo padre, el letrado Doctor Rafael Caldera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1144 noticias)
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Opinión
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