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Cambio Climático, Huracanes y Crisis Alimentaria / Teresa Da Cunha Lopes

25/09/2013 16:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imagePor Teresa Da Cunha Lopes

Técnicamente no estamos en recesión, estamos en un proceso recesivo, esta es la versión oficial que escuché esta mañana en radio. Bueno quedé enterada de la sutil diferencia. Pero cualquier de nosotros sale a la calle y se da cuenta del aumento de los precios, en particular de los precios de la canasta básica. La realidad es que estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial y se nos cae literalmente, el cielo arriba. Las consecuencias económicas de estas dos coyunturas no pueden ser buenas y, en la realidad Ingrid y Manuel sólo vienen a agravar el proceso recesivo y, por ende acelerar la crisis alimentaria. No, no estamos en recesión, ni en proceso recesivo, estamos en la antecámara de un apocalipsis social, político y económico como consecuencia de los efectos del cambio climático.

Es bien verdad que esta curva de los precios de los alimentos que va en aumento, no es de hoy. Los precios mundiales de los alimentos han batido récords desde el 2011 hasta la fecha, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido, hasta ahora, un efecto limitado en la inflación oficial en México, que sigue siendo baja desde un punto de vista histórico, pero están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos. Tendrán un impacto brutal en este ultimo trimestre del 2013 en México, potenciados por la crisis de abasto producida por Ingrid y por Manuel. Y a ver como nos va en el 2014…

Podrían acusarme de alarmista…podrían …

Pero a las pruebas me remito y estas cuentan una historia que no es la un mero proceso recisivo, si no mucho más siniestra. Aunque hay varios factores que han contribuido a la drástica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorológicos adversos han alterado la producción agrícola mundial.

Y estos eventos meteorológicos son exactamente la clase de cosas que uno esperaría ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podría ser solo el principio).

Las consecuencias de esta crisis alimentaria que nos rebasa, ya que es mundial, van mucho más allá de la economía, son consecuencias sociales y políticas. Después de todo, la gran pregunta acerca de los levantamientos contra los regímenes corruptos y opresivos en Oriente Próximo no es tanto por qué se están produciendo como por qué se están produciendo ahora. Y hay pocas dudas de que el hecho de que el precio de la comida esté por las nubes ha sido uno de los factores determinantes de la cólera popular. Lección a tomar para México…

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Muchos me pueden decir que la relación entre el crecimiento industrial y la demanda está mucho más clara que entre la emergencia ambiental y la subida de precio de los alimentos. Podría ser un argumento interesante, pero me permito aclarar que excepto en los países muy pobres, el aumento de la renta, y por lo tanto de la demanda (del consumo) no tiene un gran efecto en la cantidad que come la gente.

Es cierto, también, que el crecimiento en algunos países emergentes como China conduce a un aumento del consumo de carne y, por tanto, a un incremento de la demanda de pienso para los animales. También es cierto que las materias primas agrícolas, especialmente el algodón, compiten por la tierra y otros recursos con los cultivos destinados a la alimentación (como también lo hace la producción subvencionada de etanol, que consume muchísimo maíz). De modo que tanto el crecimiento económico como las malas políticas energéticas han contribuido en cierta medida al repentino encarecimiento de la comida.

Aun así, los precios de los alimentos iban a la zaga de los precios de otros productos básicos (mterias primas) hasta el 2011. Entonces llegó el azote del clima, las sequías en Brasil, en Rusia ylas inundaciones bíblicas en Australia, en el 2011 ; el Sandy, el mayor de los huracanes de los que se tenga noticia en el 2012 que afectó a Haití , República Dominicana , Jamaica , Cuba , Bahamas , Bermudas , Estados Unidos y Canadá , cobrando la vida de unas 70 personas en el Caribe , 147 en Estados Unidos y 2 en Canadá y . Cada uno de estos episodios de los últimos tres años tuvo repercusiones visibles y duraderas sobre el aumento de los precios de los alimentos. Y ahora, tenemos México bajo el azote de Ingrid y Manuel, más de un centenar de muertos, diversas entidades federativas bajo agua, ciudades enteras incomunicadas.

Como siempre, existirán aquellos que argumentarán que no es posible atribuir ningún acontecimiento meteorológico, concreto a los gases de efecto invernadero y al calentamiento global. Pero el patrón que estamos viendo, con máximos extremos y en general con eventos climatológicos extremos, y que se ha vuelto habitual, es justo lo que uno esperaría del cambio climático.

Lo que estamos viviendo ahora es un adelanto de la alteración, económica y política, a la que nos enfrentaremos en un mundo transformado por las crisis, en particular, la crisis alimentaria como consecuencia del cambio climático. Y dada nuestra incapacidad para actuar frente a los gases de efecto invernadero, se avecinan muchas más cosas, y mucho peores.

Podrían acusarme de alarmista…podrían …


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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