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Cáncer, segunda causa de muerte en niños

10/07/2013 15:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cáncer, segunda causa de muerte en niños SyM - Juan Fernando González G.

Las estadísticas sobre este problema son intimidantes y, quizá por ello, la palabra cáncer se entiende como sinónimo de defunción. No obstante, los tumores que aparecen en la infancia pueden eliminarse cuando hay diagnóstico oportuno y adecuado apoyo médico y familiar.

Quien haya recorrido los pabellones de un centro hospitalario seguramente se ha topado con una escena característica: uno o varios niños con la cabeza desnuda, que esperan su turno para recibir atención médica. Ellos comparten una enfermedad que se ha erigido como la segunda causa de muerte en menores de 15 años.

Hablamos del cáncer, padecimiento que en México tiene una incidencia (frecuencia) anual de 140 infantes por cada millón de habitantes, lo cual nos sitúa en un rango superior al alcanzado por ciertas poblaciones de Centro y Sudamérica, además de Canadá y Estados Unidos.

Así lo comenta en exclusiva para Salud y Medicinas el Dr. Hugo Rivera Márquez, jefe del Departamento Clínico del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI, adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizado en la capital del país, quien puntualiza que la leucemia (cáncer en la sangre) destaca como el principal villano de la historia, "aunque ésta y otras enfermedades de tipo tumoral pueden resolverse favorablemente, sobre todo cuando se realiza un diagnóstico temprano".

Culpables

Quizá las investigaciones en torno al cáncer son de las más profusas en Medicina, y frecuentemente se habla en medios informativos sobre el descubrimiento de nuevos precursores de este mal o de medidas que pueden prevenir su aparición, sin contar todas aquellas noticias sensacionalistas que carecen de rigor científico.

Enfocándonos sólo en estudios serios, podemos afirmar que la comunidad médica ha alcanzado la certeza de que el alcoholismo o tabaquismo durante el periodo de gestación pueden propiciar algún tipo de desequilibrio celular. También se ha concluido que existe relación estrecha entre ciertos factores genéticos (en el código que determina las características físicas de cada persona) y el cáncer, y que algunos factores ambientales pueden participar en la aparición de tumores.

El Dr. Rivera Márquez, médico egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica en este sentido que las personas con síndrome de Down (alteración genética que ocasiona retardo intelectual) tiene 90 veces más riesgo de padecer leucemia y que la población general debe tener precaución con la exposición a radiaciones, ya que éstas se consideran el único medio físico que por sí solo puede provocar la enfermedad.

Al respecto, también debemos mencionar la acción de la contaminación del ambiente, ciertos solventes, insecticidas e, incluso, dice el experto, sustancias con efecto hormonal que pueden ser ofrecidas a la madre y repercutir en su hijo. Asimismo, llama la atención sobre algunos factores que se pueden reconocer y evitar, tales como los alimentos ahumados o el huitlacoche (hongo comestible muy popular en México), pues contienen aflatoxinas, sustancias que predisponen algunos tipos de cáncer.

Los estudios con que contamos, informa el entrevistado, permiten saber inclusive que la población infantil que vive en el sur del Distrito Federal tiene mayor frecuencia de cáncer, ya que el flujo natural del viento en el Valle de México arrastra hacia esa región las partículas tóxicas que se generan en el poniente, que es donde se encuentra la mayor parte de la planta industrial.

Radiografía del problema

El cáncer infantil representa 2% del total de tumores malignos diagnosticados en un año en toda la población y, como ya se mencionó, es la segunda causa de muerte en menores.

Hay que decir que los tipos de cáncer que aquejan a los niños son diferentes a los que aparecen en la etapa adulta, por lo que difícilmente se verá que un chico luche contra un tumor en pulmón, intestino o mama.

En realidad, los problemas que se registran con mayor frecuencia durante las primeras etapas de la vida son las leucemias, tumores del sistema nervioso central (en cerebro y médula espinal) y linfomas (aquellos que se forman en los ganglios linfáticos, que son estructuras que se encuentran en todo el organismo y forman un escudo contra infecciones).

El Dr. Rivera Márquez, oncólogo pediatra por el Instituto Nacional de Pediatría, explica que la leucemia representa el 50% de los casos de cáncer infantil y a este tipo le siguen precisamente los linfomas, mismos que se dividen en los llamados Hodgkin y no Hodgkin.

La lista continúa con el tumor de Wilms, un tipo de cáncer en el riñón que fue bautizado así en honor del cirujano alemán Max Wilms, quien publicó en 1899 el primer estudio exhaustivo sobre la enfermedad.

Otros tipos de cáncer que se pueden presentar durante la infancia son los tumores óseos (en huesos) y germinales (en ovarios y testículos), sin olvidar el retinoblastoma (células malignas en la retina).

Pese a todo, es curable

Desde siempre se ha considerado al cáncer como una enfermedad letal; sin embargo, en los últimos años se ha modificado esta apreciación. En el caso particular de los infantes, dice el Dr. Rivera Márquez, "no se trata de mejorar la sobrevida (tiempo de supervivencia), sino que la terapia tiene la finalidad de curar la enfermedad por completo, lo que sucede en aproximadamente 70% de los casos".

Por ello, abunda, "el diagnóstico temprano es una obligación de todo médico que atienda a un paciente pediátrico, ya que de esta manera hay mayor oportunidad de éxito y menor número de secuelas, con lo que se logra una mejor calidad de vida".

Los síntomas que deben hacer sospechar a los médicos, dice el miembro del Consejo Mexicano de Oncología, son: cansancio, pérdida de peso, fiebre no justificada por alguna infección, crecimiento de los ganglios o presencia de alguna tumoración en cualquier parte del cuerpo. Asimismo, algo característico es la presencia de dolor secundario a un traumatismo (golpe) con una intensidad incongruente con el impacto recibido; es decir, se puede sospechar que algo malo sucede cuando se choca contra una silla y el malestar permanece durante dos semanas.

El oncólogo pediatra refiere que lo ideal es que el paciente reciba un tratamiento multidisciplinario, mismo que inicia con diagnóstico de certeza mediante biopsia (toma de tejido afectado para su estudio) aunque, aclara, "hay ocasiones en que este procedimiento se convierte en una oportunidad de retirar el tumor". Cabe señalar que en estos casos se considera el uso de radiación sobre la zona afectada, ante todo cuando se sospecha la permanencia de residuos del tejido anormal extirpado.

Por otra parte, debemos mencionar que en años recientes se ha visto considerable evolución en los medicamentos para combatir el cáncer. Como ejemplo, basta mencionar los llamados anticuerpos monoclonales, sustancias producidas en laboratorio que se unen a las células cancerosas y las destruyen, así como los fármacos antiangiogénicos, que limitan la producción de nuevos vasos sanguíneos en el tumor y, por tanto, evitan que éste se alimente.

Vivir con cáncer

Tal vez resulta difícil comprender lo que significa el diagnóstico de cáncer infantil para una familia, pero podemos afirmar que los problemas son mayúsculos desde el momento en que se informa de la situación a los padres. Por regla general, la reacción inicial consiste en negar el problema, y a ella le siguen reclamos mutuos, culpabilidad e, incluso, búsqueda de "remedios mágicos" que, obviamente, son inútiles.

El Dr. Rivera Márquez convive con este escenario cotidianamente, y por ello entiende a cabalidad lo que sucede: "Para la familia es un impacto muy fuerte pero, en la medida en que les ofrecemos expectativas reales de curación, apoyan a sus hijos y los animan a cumplir con cada una de las indicaciones. Involucramos a los familiares y les informamos todo lo que deben saber para que ellos, a su vez, lo transmitan a su hijo".

El experto asegura que, junto a su grupo de trabajo, organiza pláticas informativas y "una vez al año vamos de campamento con niños enfermos, a quienes los acompaña un familiar. Esto es muy benéfico porque los chicos 'se reflejan' en los demás asistentes y se percatan de que pueden tener éxito, pues hay muchos que ya vencieron el cáncer y se encuentran en periodo de vigilancia. Los padres, por su parte, comprueban que no les mentimos y entienden que luchan por algo real".

Concluye el entrevistado: "Si los niños son informados adecuadamente para su edad, entienden en forma clara cada uno de los procedimientos y la gravedad del asunto. Es común que atraviesen por una fase de enojo o rechazo, pero por lo general luchan en forma muy intensa por su vida y aceptan el tratamiento. Sin embargo, es evidente que para lograrlo es necesaria la participación de la familia y el apoyo emocional que les pueda brindar un psicólogo infantil o un paidosiquiatra".

SyM

Última actualización: 07-2013


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Autor:
Salud Y Medicinas (358 noticias)
Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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