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"Canek": la historia reconstruida en música

26/05/2012 04:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jorge Cortés Ancona

Es un hecho histórico que luego de un largo paréntesis se haya compuesto una pieza sinfónica de tema regional en nuestro estado: "Canek", creación de Pedro Carlos Herrera, que fue interpretada en versión completa por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán "Daniel Ayala Pérez", bajo la dirección de José Luis Chan Sabido, el pasado jueves 17 de mayo en el Teatro Peón Contreras y que se presentará de nuevo este sábado 19, a las 20:00 horas en el mismo recinto.

imageSuplicio de Jacinto Canek, por Fernando Castro Pacheco

Esta suite sinfónica se conforma de catorce partes y fue concebida en relación a una obra dancística. La pieza musical en sí misma está empapada de historicidad, ya que las diferentes partes evocan distintos sucesos y prácticas culturales. Cada una remite ya sea de modo directo o por alusión a determinado tipo de música, lo cual relacionamos con los diferentes grupos sociales del Yucatán de fines del siglo XVIII, ya sean las élites o la gente del medio rural. Si bien, es inherente a la condición de suite integrar diversos movimientos, en este caso existe la diferencia sustancial de que éstos representen tradiciones culturales tan distintas como lo son nuestra cultura autóctona, la nacional y la europea.

Considerando de otro modo esta diversidad integrada, la obra se inspira en variados tipos musicales europeos, sobre todo de aquellos propios del romanticismo que recuperaban el maravilloso folklore de los diversos países y también, en la misma sintonía, en la música mexicana del nacionalismo revolucionario. Obra construida como recreación histórica de una época, con sus fuertes contrastes sociales y los pensamientos tan disímiles de sus componentes raciales y étnicos, reflejados en la religión, los ritmos, los símbolos y los modos de castigar. Aunque asume esa base histórica-musical, "Canek" se constituye como una obra plenamente original.

Me asombro de percibir esta suite como si se tratara de un relato hecho de palabras o de imágenes, aun cuando en realidad nos transporte por la historia con el lenguaje específico de la música. Esta pieza musical construye de manera espontánea la historia, viéndola a través de su gente, de sus instituciones, de sus creencias. Aquí no importa que de manera estricta se ciña o no al contexto histórico en términos de verdad (por ejemplo, pensar si la jarana a fines del XVIII era como se le conoce de 120 años a la fecha) ni tampoco pensar que los ritmos aludidos corresponden a condiciones de pensamiento y geografía, lejanos a nuestra tierra.

Me entusiasma esa capacidad creativa del autor de hacer presente de modo natural una situación histórica. La capacidad de variar los ritmos y las significaciones a que dan lugar los contrastes instrumentales, sobre todo con las percusiones y de los vientos, donde sentimos la vitalidad de la cultura originaria. Nada aparatosa en su manifestación local, sin proclamar con estridencia su condición yucateca o mexicana, evidencia una voluntad de elaborar una visión que inserte el regionalismo en una corriente de apertura de otras tradiciones culturales actuales o pretéritas.

La interpretación a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil fue disfrutable. Pudimos sin problemas pasar por alto las pequeñas distracciones de la ejecución, y en cambio reconocer la pasión con que fue ejecutada por la totalidad de los integrantes para realzar la calidad de la composición.

Como preámbulo, Luis Pérez Sabido leyó una síntesis histórica del suceso, y como intermedio un texto de Roldán Peniche Barrera relativo a la rebelión y al suplicio. Dejo de lado la no siempre verosímil base histórica de muchos de estos hechos, como el que un indígena que no era ni noble ni hidalgo tuviera acceso al latín y a la teología o que hubiera panaderos en el siglo XVIII cuando el traslado y conservación del trigo en nuestras calurosas y húmedas tierras sería todo un milagro (recomiendo leer el relato histórico "Cuando no había ni cielo ni tierra" con que inicia "Caleidoscopio", de Teresa Ramayo Lanz, donde Canek hace un recuento de su vida en primera persona). Hagamos correr la imaginación con la leyenda.

Celebro que se retome el camino de la creación musical sinfónica. Esta obra de Pedro Carlos Herrera merece difundirse aun más. Me pareció lleno de significado que la Orquesta Típica Yukalpetén ya haya incorporado a su repertorio la Jarana, que es la Parte V de la suite, y pensar en que la misma pudiera ser bailada por los jaraneros. Romper fronteras entre lo que se considera culto y lo que se llama popular, a fin de lograr la integración de tantos ritmos y hacernos confrontar con intensidad una etapa triste de nuestra historia. Sí, José Luis, en efecto: la música sí puede ser subversiva.

Por esto!, 19 de mayo de 2012.


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Autor:
Redliteraria (173 noticias)
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redliterariadelsureste.blogspot.com
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Reportaje
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