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Carta al rector de la uas

14/05/2012 14:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ernesto Hernández Norzagaray

Estimado Dr. Corrales Burgueño, Rector de la UAS, el pasado 19 abril Usted llamó a través de prensa a la comunidad universitaria a postular a académicos a la categoría de Profesor Emérito y al Premio al Mérito Universitario 2012. Acudimos para el primero doce y quizá muchos más para la segunda distinción –Sé lo de las postulaciones a Profesor emérito porque soy una de ellas y porque me hicieron llegar desde Secretaría General de la UAS para firma, una constancia de exclusividad donde venían los nombres de todos los que fuimos postulados por una facultad o compañeros universitarios.

Voy a platicarle mi experiencia con el ánimo de solicitarle que dé la instrucción a los miembros de la Comisión de Honor y Justicia, para que informen sobre los criterios utilizados para aceptar, excluir o rechazar a quienes fueron propuestos sin que hubiera límites en la convocatoria.

Convocatorias

Las convocatorias publicadas eran específicas y por lo tanto diferentes, de manera que cualquier universitario que cumpliera los requisitos podría postular a una o a las dos convocatorias, ya que en ningún lugar se le limitaba. Yo integré ambos expedientes y los llevé al Consejo Técnico de la Facultad de Ciencias Sociales, donde fueron revisados minuciosamente para que cumplieran con los requerimientos establecidos en la convocatoria.

En este órgano colegiado se extendieron las constancias correspondientes y una comisión llevó la documentación a la Secretaria General de la UAS, donde, para mi sorpresa, inmediatamente se violentó la convocatoria porque sin fundamento se dijo que no se podía postular en ambas y había que escoger entre una y otra.

Ante esta respuesta, los miembros de la comisión de mi facultad decidieron atinadamente dejar mi expediente de aspirante a la categoría de Profesor Emérito, sin duda la más alta distinción ofrecida en ambas convocatorias. No obstante, debo confesar que en ese momento me sentí defraudado porque de entrada advertí que no se cumplirían con los términos establecidos, pues aparecía la discrecionalidad que golpeaba la buena voluntad de quienes decidimos participar y estamos seguros de cumplir con amplitud los requisitos.

¿Cuántos universitarios podrían estar en esa misma situación? No lo sé. Pero si fuera uno, sería suficiente para demostrar que no había juego limpio, y no es poca cosa, cuando se trataba de un reconocimiento a trayectorias académicas que al final terminó siendo un golpe a la confianza que debe haber entre universitarios.

Y me extiendo un poco en esto último: Hay un selecto grupo de académicos universitarios que hemos hecho de la docencia, la investigación y la extensión universitaria, un ejercicio cotidiano, de tal manera que es ya un estilo de vida. Las autoridades de la UAS saben quiénes son por sus logros y quizá no es necesario meterlos en una dinámica de probar su entrega a la institución. Y menos a exponerlos a la subjetividad y discrecionalidad de los miembros de la Comisión de Honor y Justicia, que según me informo nunca fue nombrada ad hoc para evaluar expedientes como tampoco existe una guía de evaluación ni un reglamento para elegir profesor emérito. Por lo tanto, si es así, sus resoluciones podrían ser ilegales.

Distinción

Además pregunto a los miembros de esa comisión, ¿qué le faltó al expediente de la Dra. Ana Luz Ruelas Monjardín, para no ser reconocida como Profesora Emérita de la UAS?, y me disculpo con el resto de excluidos, porque no los conozco ni se de sus carreras académicas, pero seguramente han hecho una aporte valioso a la institución y buscan ser reconocidos, como muchos otros que no tuvieron oportunidad de integrar y presentar una documentación exagerada en el breve plazo establecido en la convocatoria.

La Dra. Ruelas Monjardín, como es sabido, tiene una larga y fructífera carrera en el campo del Derecho en nuestra Universidad, con reconocimientos propios y ajenos, lo que la distingue y distingue a la UAS. Es una académica en toda la línea que todavía aportará mucho a la Institución con o sin reconocimientos de las autoridades universitarias pero tiene un defecto o una virtud, es políticamente incorrecta.

Va un dato revelador de su perfil académico: En la UAS hay un sólo miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 3 y otros dos que fuimos ratificados en el status de nivel 2, que como usted sabe es el máximo reconocimiento federal que se le otorga a las carreras académicas no solo en nuestra Institución, sino en todas las universidades y centros de investigación del país, lo que anima modestamente a postular a las distinciones a las que usted convocó.

Sin ánimo de desmerecer perfiles, hay que decir que de los cuatro distinguidos, sólo uno de ellos es miembro del SNI con el nivel I y como dato adicional de los cuatro hay tres ingenieros y un médico, ninguno del área social, lo que indica un sesgo imperdonable ya en esta área hay quizá el mayor número de miembros del SNI en nuestra universidad.

Entonces, si como académicos somos reconocidos fuera ¿por qué en esta ocasión no nos reconoce nuestra propia Universidad?, donde hemos hecho carrera y estamos formando generaciones de estudiantes de licenciatura y posgrado. Cuando realizamos cotidianamente investigación e impartimos docencia, y algunos nos damos tiempo para divulgar conocimientos, como un ejercicio de reciprocidad con una sociedad a la que nos debemos y con la que cooperamos siempre que somos requeridos.

Ahora bien, no quiero trasmitir la idea de que este es un ejercicio de egolatría académica que busca satisfacer algún sentimiento perverso o descalificar a un compañero universitario, sino todo lo contrario, le escribo sabiendo del riesgo de que se me demuestre que el señalamiento es infundado y con transparencia nos comunique a los que aspiramos, cuáles fueron las razones que llevaron a la Comisión de Honor y Justicia a excluirnos de la distinción.

Lo digo con convicción: Si usted abona a la transparencia seremos mejor Universidad, si no lo hace será otra cosa, pero nunca unos funcionarios que respeten a sus académicos que acuden a llamados como el que Usted hizo el 19 de abril, y en alguna forma ratificó en el discurso que también pronunció con motivo de un aniversario más de la Universidad en la zona sur del estado, cuando destacaba que estábamos camino a la cúspide de la excelencia. Al sursum versus.

¿Por qué a los 12 aspirantes a la categoría de Profesor Emérito, entre los más 10 mil académicos que están en las UAS, no se les tuvo un gesto de cortesía explicando los motivos por los cuales se les dejó fuera de la distinción? Quizá con transparencia abonaríamos a una mayor legitimidad en este tipo de actos en nuestra centenaria casa de estudios.

Hay sombras, no me cabe la menor duda, tanto en la convocatoria como en la selección, que deben dilucidarse en beneficio de la UAS, al menos que se quiera que nazcan estas distinciones con la mancha de la duda, la discrecionalidad o la maledicencia. Le menciono una, la base 7 de la convocatoria a la Categoría de Profesor Emérito dice "Las y los Profesores e investigadores eméritos nombrados por el H. Consejo Universitarios recibirán..." Ergo, los miembros de ese órgano colegiado deben conocer las semblanzas y la documentación de cada uno de los aspirantes propuestos, no lo puede decidir única y exclusivamente la Comisión de Honor y Justicia como lo expresa la base 8 que señala: "La Comisión de Honor y Justicia resolverá sobre el otorgamiento de esta distinción".

Pregunto, ¿las semblanzas estuvieron al alcance de los miembros del Consejo Universitario y se suscitó alguna revisión y discusión sobre todos o algunos de los propuestos? o en su caso, si fue la Comisión de Honor y Justicia la que tomó la decisión final ¿es posible conocer los dictámenes que debieron emitir para cada caso, tanto aquellos que resultaron beneficiados con su voto, como también los que fuimos excluidos?

Señor Rector:

Estas distinciones otorgadas a universitarios destacados no pueden ser en menoscabo de la honorabilidad y transparencia en nuestra institución. Necesitamos saber cómo se evaluó cada uno de ellos, no hacerlo contraviene con el espíritu de la verdad y justicia, que es una valor inherente a la vida universitaria. Las sombras solo sirven a quienes buscan ejercer la discrecionalidad en perjuicio de quienes confiamos en la seriedad de su convocatoria.

Lo invito, entonces, a que en su carácter de Presidente del H. Consejo Universitario dé las instrucciones debidas, y transparente tanto la aplicación de las convocatorias, como los dictámenes de la Comisión de Honor y Justicia para cada una de las propuestas. Dando de esa manera certeza a éstos y futuros aspirantes, evitando que esta distinción necesarísima no esté en función de intereses de grupo y mucho menos se defina de acuerdo a la postura que cada uno de nosotros tenemos frente a los asuntos de dentro y fuera de nuestra máxima casa de estudios. Usted tiene la palabra.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
amanecersinaloa.com
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Tipo:
Reportaje
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