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Charla exprés con Cuauhtémoc Blanco

17/07/2011 07:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuauhtemoc Blanco

El Cuau con EBF*

INTRODUCCIÓN

Todo es bajo reloj. Llego al sitio pactado para la entrevista. Hay que cumplir con la encomienda laboral de cuestionar al ídolo con preguntas hechas por aficionados. Dan ganas de no hacerle ninguna de ellas y romper con el protocolo del periodismo deportivo convencional. Sin embargo, hay que formularlas. El entrevistado se acerca y en cuestión de segundos debo encontrar la manera de cambiar la pluma obligada por una más libre. Algo saldrá.

EL CUAU

Llega Cuauhtémoc Blanco con el tiempo encima por compromisos personales. Nos saluda al bombero fiel, es decir a la dueña de mis suspiros que en emergencias funge como colaboradora del oficio, y a un servidor. Hombre aleccionado en estos asuntos, el Cuau se declara listo para ser entrevistado. Espera un dardo polémico, pero le suelto una flor envuelta en raíz. Le invito, más no pido, a que exprese su sentir sobre el barrio y de paso cuente una anécdota sobre Cuauhtémoc el hombre, no el futbolista.

Con rostro de niño apenado, narra cómo llevó serenata a una niña que él creía era su novia. Acompañado de su hermano fue a cantar debajo de una ventana "¿Qué te ha dado esa mujer?". La niña nunca salió a agradecer el gesto, pues Temoc y su hermano se equivocaron de casa. "Ya después nos moríamos de la risa porque supimos que estábamos cantándole a nadie".

Sonrojado por lo que ha contado, comienzo a preguntar lo que los aficionados quieren saber de él. Cuauhtémoc responde con pulcritud; ya se la sabe. Toca turno al gol que hizo a Bélgica en el Mundial de Francia 1998. Antes de que conteste, le digo que esa anotación fue un asunto de alma más que de cancha. Refiere que ya está cansado de abordar esa jugada, sin embargo su rostro se pone serio. Comienza a recordar el momento y como si ya sintiera el paso de los años, el cercano retiro, me dice: "Siempre he dicho que ya no te debes de acordar, debes vivir el presente, el pasado ya quedó atrás. Son cosas que se te quedan grabadas y nada más". Insisto al ritmo de que hay glorias que no son efímeras y que por ende no se piensan, se sienten. A lo que me comenta: "Yo nada más llegué y me aventé. A lo mejor fue casualidad".

En cambio, festeja y aplaude un gol que le hizo a Atlas. "Me llevé al defensa, saqué al portero y entré solo con el balón", dice convencido de que ese gol es el mejor que ha hecho en su vida. Procedo a evocarle uno que le hizo a Tigres, pero él defiende su recuerdo: "es que ese al Atlas lo disfruté mucho". Ese es Cuauhtémoc Blanco.

El gol mundialista, obra de la casualidad, es reducido no por su valor sino por la forma. Sí, él fue partícipe y a todos nos hizo vibrar. Pero para el Cuau el fútbol comienza por y en sus pies. Ama ser el dueño de la jugada, el encargado de pensar con el balón. Culminar una jugada iniciada por él siempre será más valiosa a una no iniciada en sus botines. ¿Egoísmo? No, más bien la postura del futbolista que se sabe virtuoso.

Hay que seguir con la encomienda. Ambos quisiéramos que no fuera así; hemos comenzado a hablar de lo que más nos gusta, el fútbol. En fin. Continúa el ejercicio de pregunta y respuesta, mismo que satisface a las dos partes aunque desearíamos elevar el nivel.

Temas y nombres como la agresión a Faitelson, diferencias con La Volpe y la brutalidad de Elcock también se abordan. ¿Eso nos importa? A ninguno de los dos. Estamos sedientos de hablar sobre fútbol cancha. Él mismo lo evidencia al preguntársele su opinión sobre los medios de comunicación.

"Todos buscan la nota, todos buscan el rating, todos buscan decir estupideces y tonterías. De fútbol no saben. Les falta aprender más; hay muchos que se sienten que saben de fútbol y no saben nada. Es importante aprender y saber en qué posición juega el futbolista o qué está haciendo bien", expresa con molestia.

Tiene prisa. Debe acudir a otros compromisos y es momento de culminar la entrevista. Por alguna razón que desconozco le he caído bien y quiere que le pregunte más. Le hago saber que ya no hay más preguntas y que me encantaría llevar el diálogo a una charla placentera donde el eje fundamental sea el fútbol. Asiente con la cabeza y dice "eso es lo que nos hace falta, a periodistas y futbolistas, hablar de fútbol". Apago la grabadora. Nos damos la mano y me comenta "tú no te eches a perder".

DESPEDIDA

Una vez concluida la labor, Cuau accede a firmarme playeras del América para mi suegro, sobrino, amigo del sobrino, toda la prole. Blanco sonríe y lo hace con gusto. "¿A ti no te firmo nada o qué?", me pregunta. "No, a mí déjame abrazarte chingón", le respondo. Se deja abrazar y pone cara de sorpresa. "Al ídolo hay que sentirlo, no arrumbarlo en una prenda", le susurro. Se despide de la dueña de mis suspiros y de un servidor bajo la sentencia de "tú no te eches a perder".

Blanco con EBF

Una charla rápida con Blanco


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Autor:
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Fuente:
elbuenfutbol.com
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Reportaje
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