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Cicatrices emocionales tras el robo en un hogar

12/04/2017 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aranzazu del Castillo Figueruelo

La mayoría de las personas que sufre un robo en su hogar considera esta vivencia como un acontecimiento estresante porque supone una violación brutal de su intimidad. La entrada del ladrón en la vivienda se experimenta como una invasión del espacio personal, donde uno normalmente siente que puede bajar la guardia y ser él mismo.

Para algunos, las consecuencias de esta experiencia se limitan a un sentimiento de pérdida. Sin embargo, lo habitual es que lo material pase a un segundo plano y se generen, incluso, cambios en el estilo de vida de la persona. Ser víctima de un robo a la vivienda tiene impacto a nivel emocional, social, económico y físico, si además acontece con violencia.

Las cicatrices emocionales se producen incluso cuando los habitantes de la casa no se encuentran en ella mientras ocurre el robo, lo cual supone la mayoría de los casos. Más allá del caos y los destrozos, las personas que han vivido esta experiencia suelen manifestar sensación de inseguridad constante, dificultades para conciliar el sueño, con la consiguiente fatiga y migrañas; ansiedad y/o angustia ante los recuerdos repetitivos del suceso o la imaginación de posibles escenarios de muerte; irritabilidad e hipervigilancia (p.ej., revisan continuamente las puertas); o miedo constante a volver a ser víctima de un robo. Frecuentemente, temen y evitan dormir en la vivienda los días inmediatamente posteriores al robo, quedándose en su lugar en casa de amigos y familiares.

Todas estas manifestaciones son reacciones normales tras la exposición a una vivencia estresante de este tipo. Su desaparición se produce de manera gradual y requiere tiempo y esfuerzo por parte de la persona que ha sido víctima de la experiencia.

¿Qué hay que hacer cuando se produce un robo?

Si al llegar a casa encuentras indicios de que se ha podido producir un robo no entres en la vivienda, llama a la policía desde algún lugar seguro. En caso de que te des cuenta una vez ya estás dentro y te cruzas con los ladrones evita el enfrentamiento, pues no sabes si pueden ir armados.

Pasado el robo, lo importante es hacer memoria de todos los detalles de la situación para después poder informar a la policía de los mismos. Evita tocar o cambiar las cosas de sitio, ya habrá tiempo para ello después. Prepara un listado de todas las cosas que han sido robadas y una estimación de su valor. Después denuncia a la policía y da parte a tu compañía de seguros.

A nivel psicológico, ¿qué medidas se pueden llevar a cabo?

Lo principal y más importante es no negar que el robo ha ocurrido o evitar hablar del tema. Todo lo contrario, se recomienda fortalecer los vínculos sociales y familiares y emplear estos para buscar apoyo y contar la experiencia vivida, especialmente si se han sufrido daños físicos (se considera más traumático).

Por otro lado, aunque nos cueste encajarlo, tenemos que hacer un esfuerzo por aceptar lo que ha sucedido, darnos tiempo y tomarlo con "naturalidad", es decir, como una experiencia que sufren muchas personas a diario en el mundo.

Además, hay que trabajar para disolver cualquier sentimiento de culpa que pueda existir, buscando la aceptación de la vivencia sin auto-reproches. Es frecuente que, tras ser víctima de un robo o un asalto, la persona comience a machacarse por todas aquellas acciones que pudo haber hecho para evitar el suceso y, sin embargo, no hizo. Es importante recordar que el único culpable aquí es el ladrón o el asaltante y que, más que cupabilizarnos por lo que no hicimos, lo más útil será tomar precauciones razonables de cara a situaciones futuras (p. ej., romper con los horarios rutinarios de entrada y salida de casa para no convertir estos momentos en puntos de entrada fácil para el ladrón o cerrar la puerta con llave incluso ante ausencias cortas).

Podemos adicionalmente incrementar nuestra sensación de seguridad reforzando las medidas de seguridad de nuestro hogar (p. ej.: poniendo más luces, instalando una alarma, comprando un perro, instalando rejas, etc.) o aprendiendo técnicas de defensa personal. Asimismo, y solo como una medida temporal, podemos adaptar nuestras rutinas de manera que evitemos los momentos de mayor riesgo como, por ejemplo, no llegar solos por la noche a casa.

Recuerda que el robo en el hogar es un suceso que experimentan muchas personas y que lo normal es que sientas miedo e inseguridad inicialmente. Procura ser indulgente contigo mismo y darte tiempo para volver a la normalidad. Y si consideras que la seguridad se está convirtiendo en una obsesión en torno a la cual gira el resto de tu vida lo mejor será que solicites un extra de ayuda psicológica.

Mutua Tinerfeña


Sobre esta noticia

Autor:
Sixtojavier (1177 noticias)
Fuente:
revistabinter.com
Visitas:
3875
Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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