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El cine en blanco y negro no es cosa del pasado

14/01/2021 00:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Exterior día, con nubes de fondo aparece el rodillo de los títulos de crédito como si fuera el de una película clásica de los años 30 o 40. Dos coches en una carretera polvorienta hasta llegar a un rancho de huéspedes, North Verde, en Victorville, California. Estamos en 1940 y de su interior bajan los nuevos inquilinos, entre ellos el guionista Herman J. Mankiewicz. La secuencia, al igual que el resto de la película, es en blanco y negro.

"El color y el blanco y negro son dos formas de arte totalmente distintas. Dos formas completamente distintas de mirar una imagen", explicaba David Fincher en una entrevista para Cinemanía sobre su elección de rodar Mank en blanco y negro, y la amplia gama de grises que ofrece. La trama se centra en la figura de Herman (interpretado por Gary Oldman), el hermano mayor de Joseph Leo Mankiewiz director de Eva al desnudo , y su encargo de escribir el guion para la película que supondría el debut de un joven prodigio llamado Orson Welles. La que acabaría siendo Ciudadano Kane (1941), considerada aún hoy como una de las mejores de la historia.

A través de varios flashbacks también conoceremos su relación de amistad con Marion Davis, una actriz de segunda categoría, pero conocida por ser la amante del poderoso magnate de la prensa amarillista William Randolph Hearst el hombre que sirvió de inspiración para el Charles Foster Kane de la película de Welles.

Mientras Herman era un escritor mordaz, rebelde, también alcohólico y siempre endeudado, intentando mantenerse fiel a sus postulados, Hearst era su némesis. Un personaje que aparcó el idealismo de juventud para entregarse, más que a amasar dinero, a las delicias del poder y la manipulación de masas.

Pero Mank , Con guion de Jack (el fallecido padre de David Fincher) y disponible en Netflix desde el 4 de diciembre, además de tratar sobre el proceso de creación de la escritura, es un festín para los amantes del cine, repleto de referencias y personajes de ese Hollywood dorado, y con una fotografía acorde con su contenido para trasladarnos a una época pasada y a una textura de imágenes tan singular. Sirve de ejemplo que para el dos veces oscarizado director mexicano Alfonso Cuarón el blanco y negro es también el color de los recuerdos.

O al menos los de su infancia, en los años 70. Por ello no se cuestionó ni un momento que la muy premiada Roma , su película más personal y un homenaje a la chacha que le había criado desde pequeño, se rodara de otra forma. Y, aunque cinco años antes ya había obtenido la estatuilla de Hollywood por Gravity , volvió a repetir la hazaña en 2019.

Mank y Roma también han hecho que Netflix incremente su prestigio entre los cinéfilos produciendo, y distribuyendo, dos de las mejores películas de la cosecha anual a la que pertenecen. Y HBO Max se apuntará otro tanto, junto a Warner Bros, permitiendo a Zack Snyder realizar de una vez por todas su versión de Liga Justicia. Un metraje de cuatro horas en formato miniserie que llegará a la plataforma seguramente el próximo marzo.

Lo curioso es que Zack Snyder es un acérrimo defensor de que a la aventura de los superhéroes de DC le sentaría de maravilla el blanco y negro. Esta sería la forma ideal, según el cineasta, de verla y además en cines IMAX. "Para mí sería la experiencia de Liga de la Justicia más pura y beneficiosa para el fan".

Y es que a la iconografía y los efectos especiales le otorgan una textura dramática muy peculiar y convincente a las historias procedentes de los cómics. Así ya lo demostró Robert Rodriguez con Sin City en 2005. Pero, de momento, HBO Max no comparte su misma idea, aunque dependiendo del éxito que obtenga en su emisión es muy probable que algún día se decida por estrenar esa otra versión deseada del director.

Algo que han logrado antes títulos como Parásitos de Bong Joon-ho, la sorpresa de la última edición de los Oscar, estrenada en color y después en versión en blanco y negro a raíz de su estupenda recepción, reforzando el concepto de atemporalidad y resultando "más personal" en palabras del propio cineasta.

George Miller fue otro de los que se salió con la suya con las andanzas de Max Rockatansky e Imperator Furiosa en Mad Max: Furia en la carretera con la denominada Chrome Edition. "El guerrero de la carretera es mucho mejor con fotografía granulada en blanco y negro, es como más destilada" aseguró refiriéndose también a la segunda entrega de 1981.

También James Mangold quiso rehacer su experiencia con la última aventura del lobezno de Hugh Jackman y su versión alternativa en Logan Noire , realzando su estilismo y dramatismo. De la misma manera, Frank Darabont cumplió su objetivo lanzando hace una década la versión en blanco y negro de la adaptación de La niebla de Stephen King que antes había llegado a los cines en color.

Si dirigimos la mirada a los Oscar, la última ganadora a la mejor película rodada en blanco y negro fue la francesa The Artist de Michel Hazanavicius y además muda, estrenada en 2011. Y antes que ella La lista de Schindler de Spielberg de 1993.

En lo que llevamos de siglo, el húngaro Béla Tarr dirigió El caballo de Turín y El hombre de Londres , el portugués Manuel Gomes Tabú , el colombiano Ciro Guerra El abrazo de la serpiente o Michael Haneke la premiada La cinta blanca.

Los Coen revisitaron el "cine negro" con El hombre que nunca estuvo allí (2001), George Clooney con Buenas noches, y buena suerte (2005), Stephen Soderbergh con El buen alemán (2006) o el neoyorquino Noah Baumbach con Frances Ha (2012) en una lista que todavía engrosarían unos cuantos destacados títulos más. Entre las más recientes, La vampira de Barcelona de Lluis Danés, con la mayor parte de su fotografía en blanco y negro y utilizando en su puesta en escena ingeniosos recursos teatrales.

El faro (2019). Aspecto retro, guiño al cine clásico y profundizando en la atmosfera claustrofóbica de pesadilla en el relato de dos fareros, Robert Pattinson y Willem Dafoe dirigidos por Robert Eggers, obligados a convivir juntos durante un largo tiempo en una aislada isla de Nueva Inglaterra, a finales del siglo XIX, soportándose mutuamente y al borde de la locura.

Cold War (2018). El blanco y negro era también el "color" de los recuerdos, de la melancolía y lo más íntimo. Tomasz Kot y Joanna Kulig interpretaron a un músico y su musa en está particular historia de amor. Y el director polaco Pawel Pawlikowski siguió demostrando que le encanta esta textura, como muy bien lo había demostrado en Ida cinco años antes.

Nebraska (2013). Un estado de ánimo, como los anodinos personajes de la América profunda que retrata. Fue el tono elegido por el director Alexander Payne para este viaje emocional, agridulce, para acompañar a su anciano protagonista (Bruce Dern) junto a su hijo en la última etapa de su vida y de sus sueños desvanecidos.

Blancanieves (2012). La versión más castiza del cuento de los hermanos Grimm, en la España de los años veinte y entre pintorescos bailes de flamenco, tricornios y fiestas taurinas. El filme de Pablo Berger, ganador de 10 premios Goya (incluido el de mejor película), con Macarena García y una Maribel Verdú con mantilla negra, era también un homenaje a los grandes pioneros y maestros del cine clásico, desde el Von Stroheim de Avaricia al Dreyer de La pasión de Juana de Arco .


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