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La ciudad del fin del mundo

27/08/2010 15:30 3 Comentarios Lectura: ( palabras)

Unos 70 italianos construyen en el pueblo de xul una ciudad

En el poblado de xul unos italianos construyen una ciudad a la que se le a denominado la ciudad del fin del mundo, lo interesante es que el gobierno no tiene una idea clara de que se construye, cito pblicacion del por esto del dia jueves 26-agosto-2010

Esta semana haremos una visita a la comisaría de Xul y llegaremos al ex rancho “Lujché”, ahora “Las Águilas”, para averiguar qué está sucediendo en este nuevo asentamiento que ya es polémico, manifestó el secretario de la Comuna, arqueólogo Angel Abelardo Ruiz Novelo.

Por su parte, Jorge A Pacheco Ruiz, director de comisarías del Ayuntamiento de Oxkutzcab, dijo que el municipio está obligado a investigar lo que se está haciendo en ese lugar, desde luego respetando la privacidad de los italianos; no podemos mantenernos diciendo que no sabemos qué pasa en “Las Aguilas”, sobre todo después de que se ha convertido en noticia nacional.

Añadió que el actual tesorero le informó que el permiso de construcción fue pagado por los italianos en la administración anterior, pero no sabemos qué tipo de construcción manifestaron.

Dijo que una persona de confianza les aseguró que las puertas de madera de las casas de “Las Aguilas” tienen tres metros de alto por dos de ancho y tres pulgadas de grueso; todo esto es demasiado, no es lo normal y despierta sospechas. Asimismo se dice que las paredes tienen un metro de grosor.

Por último, Ruiz Novelo señaló que si durante su visita determinan que es necesario apoyar a los italianos también lo harán, “porque quien venga a invertir en nuestro municipio debemos de apoyarlo, siempre y cuando las cosas sean legales como debe de ser”.Http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan& idSeccion=1& idTitulo=39210

Ningún funcionario de los tres niveles de gobierno sabe con precisión qué hace el grupo de italianos que construyen en la comisaría de Xul, Municipio de Oxkutzcab, una mini urbe que los lugareños han bautizado como “La Ciudad del Fin del Mundo”.

La delegación del Instituto Nacional de Migración en Yucatán, por ejemplo, únicamente ha recurrido a métodos de desinformación.

Por su parte, la Gobernadora del Estado, Ivonne Ortega Pacheco, dijo en su momento que se averiguaría qué propósitos tienen estas personas y ayer aseguró que la Procuraduría General de Justicia y otras instancias ya proceden a recabar información sobre el particular, pero que todavía no hay resultados concretos.

Por su parte, como ya lo han hecho otros dirigentes religiosos, el Arzobispo de Yucatán, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, ha exhortado a los fieles a no hacer caso de ideas catastrofistas.

Como saben los lectores de POR ESTO!, un grupo de italianos edifica en la citada comunidad rural numerosas casas diseñadas para resistir catástrofes naturales, pues, según afirman los vecinos, quienes las habitan creen que en el 2012 ocurrirá una hecatombe universal y sólo los que se refugien allí se salvarán.

La información difundida por POR ESTO! ha traspasado las fronteras peninsulares, pues ha sido recogida por diversos medios de prensa que se editan en la capital del país, así como cadenas de radio y televisión.

—No tenemos información adicional, pero he dado instrucciones para que se haga una investigación, señaló ayer la mandataria.

Añadió que lo que le compete a su administración es estar pendiente del caso, a fin de que no se ponga en riesgo a los yucatecos.

--Con la Procuraduría y otras instancias estamos investigando para saber sobre estas personas, de dónde vienen o quiénes son. Pero a fin de cuentas debemos tener en cuenta que existe libertad de culto y en este sentido no tenemos nada que hacer, pero estamos pendientes, señaló.

—Lo que vemos en este caso es una inversión considerable, pero parece ser una fortaleza. Tiene una serie de cosas, pero al exterior no vemos un comportamiento diferente o que pudiera llamar la atención, concluyó.

Opina el Arzobispo de Yucatán

A su vez, el Arzobispo de Yucatán, entrevistado ayer en Progreso, dijo que muchas personas, por influencias de asociaciones extranjeras, principalmente norteamericanas, tienen pasión por las ideas catastrofistas.

Comentó que según ha platicado con el padre José Camargo Sosa, para los mayas la vida, la historia, se desarrolla en periodos, pero no en catástrofes.

Monseñor Berlie recomendó a la comunidad católica que tenga confianza en Dios porque el ser humano no puede vivir de sensacionalismos: “Vivimos de una historia de salvación en la que interviene Jesucristo, nuestro Señor”.

Insistió en que los sensacionalismos, los catastrofismos no van con la formación de las personas racionalistas debido a que el centro de la historia es Jesucristo.

Recordó lo siguiente:

—Cuando le preguntaron a Jesucristo que cuándo se iba acabar el mundo, respondió: Ni yo lo sé; esto solamente lo sabe mi Padre; creo que ante esta respuesta cualquiera palidece.

—Asimismo, cuando le preguntaron a varios niños qué harían si en ese momento llegara el fin del mundo, varios de ellos respondieron: Correría a la capilla y me arrodillaría ante un Cristo, en tanto que San Luis Gonzaga expresó: “Seguir jugando porque ahora es el recreo”

—Como ese santo, también nosotros debemos desechar miedos, catastrofismos, fanatismo e incertidumbre, acotó.

—Demasiado tenemos diariamente con los retos de nuestro trabajo, de nuestras obligaciones, de los compromisos con nuestros hijos, matrimonio, padres de oficio, escuelas como para agregarnos otras cosas, dijo.

—Cada día tiene su cruz; no amontones sobre cada día, por lo que debemos evitar esta forma de torturarnos alterando nuestros sentidos de predecir un fin del mundo, concluyó.

David Rico y Julio Jiménez Mendoza)

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan& idSeccion=1& idTitulo=39205

asi mismo sumado a esto es curioso que no les guste la visitas:

A los Italianos que construyen “La Ciudad del Fin del Mundo” en Xul no les agradan las visitas y sólo se sienten algo cómodos con quienes están a su servicio / “Son buenas personas y vienen en son de paz, pero se aíslan un tanto del mundo porque se sienten agredidos”, afirma un lugareño, Alberto Beh, a POR ESTO!

Un velo de misterio rodea la mini ciudad que un grupo de italianos construye en terrenos de un ex rancho ganadero ubicado a siete kilómetros de Xul, camino a Yaxachén, Municipio de Oxkutzcab, sitio al que vecinos de la zona relacionan con la presunta profecía maya del fin de los tiempos para el 21 de diciembre del 2012.

Ayer, reporteros de POR ESTO! acudieron a ese lugar y aunque pudieron introducirse a la propiedad, luego de pasar una primera reja de acceso, al llegar al sitio donde se construye el complejo, aproximadamente a un kilómetro de la entrada principal, ya no pudieron avanzar más debido a que un hombre de elevada estatura, que vestía camisa azul, pantalón caqui, con lentes y sombrero, en tono amable, pero cortante, les indicó que no se podía pasar al interior de la mini ciudad, ni mucho menos tomar fotos.

Cuando se le indicó que nuestro interés era exclusivamente periodístico, el sujeto intercambió palabras en italiano con unas mujeres que lo acompañaban en el interior de un vehículo, quienes le indicaron que lo mejor era no dar entrevistas.

“Sólo queremos saber qué tecnología usan para hacer producir la tierra, por ejemplo, pues sería interesante que se conociera y, por qué no, compartir esa técnica con los descendientes de los mayas de ahora que laboran la tierra por estos rumbos”, se le precisó.

Con tono seco, el extranjero masculló: “Sólo levantamos piedras y sembramos, así producimos”

El italiano, que parecía incómodo por la presencia de los representantes de POR ESTO!, al igual que sus acompañantes, casi de inmediato nos invitó a salir de su propiedad diciendo: “pero ya se van, ¿verdad? Saben el camino”. Antes le pidió el número del celular a uno de los reporteros y dijo que tal vez podría hablar.

Desde antes de visitar “Las Águilas”, como se llama el complejo, vecinos de Xul advirtieron a los periodistas que a los italianos no les agradan las visitas y sólo se sienten algo cómodos con quienes están a su servicio, personas provenientes de la comisaría de Xul y de pueblos vecinos, como Yaxachén, Xcobenhaltún y Kankab.

El muro de sus casas mide un metro de ancho

En Xul todo mundo sabe que algo sucede en “Las Águilas” y así como hay gente que aún se asombra con el supuesto fin de los tiempos y que su comunidad será escenario principal de este acontecimiento, lo cierto es que también hay gente que se ríe cuando oye hablar del tema.

“Je’ela, el mundo no se va a acabar, los que nos vamos a acabar somos nosotros”, dijo un hombre que tercio de leña al hombro caminaba a la entrada de esa poblado proveniente de la Cooperativa, cuando los representantes de esta casa editorial le preguntaron sobre el asunto.

Dos mujeres, cerca de la sede del palacio, una catrina y otra vestida con el traje regional, al intercambiar palabras en lengua maya con los reporteros dijeron que han oído de esos rumores, pero que a ciencia cierta nadie sabe nada.

Una de ellas, quien aseguró haber trabajado una temporada para los extranjeros, dijo que el interior del complejo “es como ir a los Estados Unidos, todo está bonito y lujoso”.

La mujer precisó que en “Las Águilas” los extranjeros cuentan con todo para no salir al mundo exterior, elaboran sus propios alimentos y tienen grandes bodegas.

Edificado en el punto central de un conjunto de más de 800 hectáreas, el complejo alberga decenas de casas, laguna artificial, pórticos de acceso e instalaciones para la producción de energía solar.

El terreno, que fuera propiedad de Mateo Granados, quien lo utilizara como rancho, fue adquirido por los italianos en 3 millones de pesos; colinda con terrenos de Santa Rita, Kaxil-Kiuic, Xul y Xconbenhaltún.

De hecho, en este último poblado, distante a dos kilómetros de la mini ciudad, Alberto Beh, cuyo predio en ese poblado colinda precisamente con la cerca perimetral de esa enorme propiedad, dijo que fue testigo de la construcción de casas en “Las Aguilas” y que le parecieron raras dos cosas.

La primera, según narró, fue que en una ocasión llegó al sitio un hombre al que señalaban como “científico”, quien les ordenó a los albañiles elaborar varios dados con el mismo material con el que colaron los gruesos techos de las casas, pues la intención era someterlos a pruebas de calor para verificar su resistencia al fuego abrasador.

Explicó que se hicieron pruebas con los dados, como de 20 ó 25 centímetros por lado, y hasta que soportaron más de una hora en el fuego, sin sufrir daños, se procedió con la construcción de la obra.

La segunda cosa que le llamó la atención fueron las gruesas paredes de las casas de al menos un metro de espesor. Las paredes se diseñaron levantando dos muros y dejando un vacío entre ambos, que luego fue rellenado con diversos materiales, entre ellos sascab y llantas viejas.

Según escuchó decir, el objeto de tal construcción era asegurar el total aislamiento del exterior en caso de temperaturas extremas.

El informante, quien trabajó de plomero, junto a un grupo de hombres de igual oficio provenientes del municipio de Mama, dijo que a todos ellos les pagaban muy bien, y que todo el tiempo que estuvo ahí pudo notar que los italianos eran hombres muy acaudalados.

En “Las Águilas” todo es lujo, y lo que no se tiene a la mano de inmediato se obtiene a fuerza de dinero; por ejemplo están perforados o en proceso de serlo, cuatro pozos profundos para proveer de agua a las casas y sus habitantes, además está en marcha la construcción de un jardín botánico, así como una plantación que contendrá una muestra de los árboles de la región, según confió a los reporteros un hombre que trabaja en ese lugar.

“No sé qué religión practiquen, pero a algunos de los que ahí van los he visto orar hincados junto a los árboles, además de que tienen un hombre que es como su guía y visten de blanco en fechas especiales”, dijo

Explicó el sujeto que se construyen más casas, todas ellas similares, y que los italianos tienen doble nacionalidad o llegan como turistas; muchos de ellos provienen de la zona norte de la península itálica, la región más rica de ese país mediterráneo.

Actualmente viven en el complejo al menos seis familias, guiados por “Carolina” y “Roberto”, a quienes identificó como “los jefes”. “Carolina” es de origen mexicano.

Dijo que los italianos tienen casas en Mérida, Cancún y un predio en terrenos aledaños a la zona arqueológica de Ek Balam, al oriente del Estado.

El informante, quien aseguró que los extranjeros son buenas personas y vienen en son de paz, se aíslan un tanto del mundo porque se sienten agredidos.

Explicó que en menos de un mes ya les cayeron soldados del Ejército Mexicano, quienes catearon la propiedad. y tuvieron un agrio enfrentamiento con un “gringo” que entró a la propiedad a tomar fotos sin permiso y que fue sacado casi a la fuerza. Antes, empleados del Inegi pretendieron censar a los habitantes del lugar, pero los italianos se negaron.

Sin embargo, para el comisario municipal, Santos Mario Tzek Ávila, quien presenció el episodio del “gringo”, a quien identificó como “Elliot”, pese a que se dice que los habitantes de “Las Águilas” son buenas personas, él tiene su opinión y dice que son como los conquistadores españoles, “sólo les servimos para hacerles los mandados, para lavarles las ollas donde comen; no creo sean capaces de regalar un vaso de agua o un refresco; sólo tienen algo de confianza con la gente que trabaja con ellos, pero no con todos”.

El comisario, a quien entrevistamos en su domicilio a la entrada de Xul, dice que los habitantes del complejo rara vez van al poblado y cuando lo hacen se mantienen el menor tiempo posible.

“Creo que nos les gusta acercarse con nosotros”, concluyó.Http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan& idSeccion=1& idTitulo=38034

de igual manera hoy presento el por esto la siguiente noticia:

Un sobrevuelo realizado por SUN permitió confirmar y tomar testimonios gráficos de la miniciudad denominada “Las Aguilas”, que construye desde hace dos años un grupo de italianos que adquirieron 816 hectáreas de selva baja, montes y pequeños cerros de esta zona maya, en dónde según las leyendas de los ancestros, el nombre de Xul significa “el final”.

Se constató que aún hay trabajadores que siguen descargando materiales pétreos y otros enseres para la consolidación de este núcleo habitacional, cuya característica es que las 22 viviendas que ahí se levantan tienen bloques y materiales de concreto de unos 60 centímetros de grueso que las hacen resistentes a temperaturas de hasta 50 grados centígrados, fuego y grandes inundaciones.

En medio de dos pequeños cerros, de los pocos que existen en la geografía yucateca y que están en el Sur del Estado, aproximadamente a 110 kilómetros de Mérida entre las comisarías de Xul y Xconbenhaltún, se edifica el núcleo habitacional de los italianos.

En el recorrido se constató que hay unas 22 casas, una de ellas de dos plantas y otra más redonda. Según los testimonios, cuentan hasta con 24 habitaciones. De las viviendas, 15 son ovaladas. Todas fueron edificadas con concreto y llantas empotradas que permiten aislar las temperaturas extremas. Tienen pequeñas ventanas reforzadas y grandes recipientes de agua. En la propiedad de los italianos se observa una laguna artificial y un monumento, así como bodegas y zonas de cultivos típicos y regionales, ya que se asegura que los extranjeros buscan tener los medios alimenticios para su subsistencia en ese mismo lugar.

También cuentan con un sistema de fotoceldas para obtener energía solar y pozos colectores y de distribución de agua. En el sobrevuelo se confirmó lo dicho por el trabajador Alfonso Keb Centeno, quien relató el martes pasado que los italianos edifican su ciudad con características específicas que les permitan protegerse de adversidades naturales.

”Pertenecen a algún grupo religioso, porque vimos que oran mucho y sobre todo los fines de semana”. Los italianos cercaron las 816 hectáreas, tienen accesos constantemente vigilados y no han autorizado el acceso a ningún medio de comunicación. Los pobladores de Xul conocen de las obras por los trabajos temporales que realizaron. Durante el recorrido aéreo, se constató que todavía hay trabajadores en esta miniciudad que comenzó a levantarse hace cerca de dos años, cuando el grupo de italianos -se asegura extraoficialmente que son 70- adquirió las 816 hectáreas al agricultor Mateo Granados, quien en una parte de la superficie tuvo un rancho que finalmente abandonó.

Toda el área se encuentra rodeada de selva baja y a unos tres kilómetros del lugar está la comisaría de Xul, en donde unos mil 500 habitantes enfrentan la pobreza extrema y la falta de empleo. La mayoría laboró en la construcción de los italianos durante meses y por esa razón ven con simpatía su presencia.

“Nos dieron trabajo un buen tiempo, son buenas personas”, aseguró Keb Centeno, un hombre de 38 años de edad y que mantiene a su esposa y cuatro hijos. Http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan& idSeccion=1& idTitulo=39396

Es interesante y preocupante como un grupo de extranjeros pude llegar acomodarse y hacerlo que quiera sin cumplir con los requisitos basicos


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Usuario anónimo (03/10/2011)

es necesario que el gobierno tenga conocimeinto de que realizan unos extranjeros en el pais se supone que nadien puede llagar a otro pais y hacer lo que le venga en gana... esto es una prueva de que los diferentes niveles de gobierno del pais no cumplen con su trabajo como debe ser, como es posible que sean los ultimos en enterarse.

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Usuario anónimo (08/02/2012)

hasta los italianos opinan que si se acaba el mundo hay que ir a Mérida

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GUADALUPE (25/07/2012)

SI SON GENTES PACIFICAS, QUE COMPRARON ESOS TERRENOS, Y LOS ESTAN POBLANDO PARA UNA COMUNIDAD, NO LE VEO LA MALDAD, AL CONTRARIO, AYUDAN CON TRABAJO, A ESAS GENTES QUE SEGUN ESTAN EN LO MAS DEGRADANTES DE POBREZA, Y ESTAS PERSONAS PUES EN ALGO LES HAN AYUDADO, BIEN POR ELLOS, QUE VIENEN Y DAN TRABAJO A LOS YUCATECOS, OJALA Y SE HICIERAN MAS COMUNIDADES ASI, Y VIVIR EN CONTACTO CON LA NATURALEZA, SIN TANTA CONTAMINACION