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... Y la Ciudad del Sol elevó sus oraciones al cielo

09/06/2009 11:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Despiden a niños muertos en guardería

HERMOSILLO, SONORA.- El obispo llamó a los papás de la pequeña Lucía quien falleció por el incendio de la guardería, le iba a dar la bendición al cuerpecito inerte de la pequeña que estaba frente al altar realizado para la misa en el CUM.

Papá y mamá se colocaron a un costado del pequeño cajón blanco que albergaba el maltrecho cuerpecito de Lucía quien fue llamada por Dios para estar a su lado.

El rostro de ambos no tenía expresión, nada dijeron, el obispo les dio el pésame, bendijo a Lucía y los padres impávidos observaban lo que pasaba, quizá todavía no entendiendo lo que sucede, en un estado de shock del cual no han podido salir.

Alrededor de 9 mil personas acompañaron a la niña en la misa celebrada para pedir por las almas de los más de 40 niños que ahora están en un lugar mejor.

Desde antes de las dos de la tarde el Centro de Usos Múltiples de la capital de Sonora empezó a recibir a cientos de personas quienes pidieron por el descanso eterno de los niñitos, desde antes de entrar al recinto el paso de los que iban era lento, las lamentaciones llegaban por doquier.

La gente vestida principalmente de negro o de blanco, niños, ancianos, adultos, hombres, mujeres, todos llegaban por igual, todos lloraban la horrible perdida, todos pedían resignación para la familia de quienes pasan por la peor tragedia que ha sucedido en Hermosillo, por el más hondo pesar por el que pasarán en sus vidas.

Poco a poco el CUM quedó prácticamente llenó, la Ciudad del Sol elevó oraciones al cielo, antes de iniciar la misa se escucharon las notas llenas de nostalgia del grupo Streto, los violines, chelos y contrabajo lloraban con cada una de las notas emitidas.

Las notas eran acompañadas de las voces de varios coros de la arquidiócesis que se unieron para cantar a Dios y pedirle que reciba a los pequeños a su lado.

Al iniciar la misa un sacerdote leyó la carta enviada por el papa a los papás de los pequeños, en la cual pidió pronta resignación para los más dolidos.

17 sacerdotes y el obispo se encargaron de presidir la celebración, todos vestidos de blanco, ofreciendo su amor a los ahí presentes.

El obispo Ulises Macías Salcedo recordó que ayer se conmemoraba una de las más grandes fiestas de los católicos, el Día de la Santísima Trinidad, la fiesta del amor en la iglesia.

Dijo con voz débil que los caminos de Dios no siempre se pueden entender, pero son sus caminos y se deben aceptar, y que siempre que llega algún suceso malo, como pasar por una muerte trágica, se debe de conciliar con amor.

Expresó que si el creador manda el mal, con mayor razón enviará el bien para todos, y que de una tragedia como ésta debe de tomarse todo lo bueno que va a traer.

Macías Salcedo comentó que ahora los sonorenses son un pueblo unido y solidario que sabe y entiende el dolor por el que están pasando las familias de los niños.

Recordó a los héroes que sacaron a todos los niños que les fue posible, y dijo que es una gran bendición que estuvieran en ese lugar y no les importara nada con tal de salvar las vidas de los pequeños.

Casi al terminar el gran mensaje de amor que ofreció el obispo les dijo a los papás de Lucia y de los demás niños que no se preocuparan porque ahora todos ellos estaban resguardados por la mejor de las madres, la virgen María quien ahora los cuidará.

No se preocupen, dijo, sí él se los regaló y ahora se los pide, quedan ahora en los mejores brazos que existen los de su propia madre.

En una completa seriedad y escuchando el mensaje que el obispo ofrecía como consuelo para que toda la población tuviera un poco de consuelo aseguró que los niños no contaban con ningún pecado, y por eso sin duda alguna ya estaban al lado de Cristo y su padre.

A Lucía con voz dulce le dijo: “No temas querida Lucia, el señor te librará de la muerte”.

Miles lloraron tras escuchar las palabras de uno de los enviados de Dios a este mundo para difundir su palabra, miles lloraron al verse marchar el ataúd con los restos de la pequeña que abandonó a sus padres y a este mundo para irse al lado de Dios, a un lugar mejor, al paraíso.

Al momento de recibir la comunión se pidió silencio en señal de duelo y de respeto por las familias y los niños, las casi 9 mil almas permanecieron en silencio, nadie hablaba, sólo alcanzaban a escucharse algunos de los sollozos y lamentaciones de los dolidos.

Lucía no se fue sola, hasta el momento 40 niños la acompañan, el camino debe ser una fiesta, mientras que en la tierra estamos en un duelo que lastima, que cala, en una tragedia que llega hasta el corazón y que dobla hasta al más fuerte, en el paraíso se vive una de las fiestas más grandes que puedan existir al recibir a las más puras almas… las de niños y bebés.

Lucía Guadalupe Carrillo Campos tenía tres años, falleció el mismo día del incendio, fue una de las primeras en ser trasladada y fue atendida en el hospital Cima.


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Cuauhtemoc Mavita E. (70 noticias)
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