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¿Es posible no superar los dos grados centigrados para evitar un desastre global?

20/10/2016 03:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Según el acuerdo de la cumbre del clima de París, los países que han firmado en la ONU este tratado se comprometen a rebajar sus emisiones de gases de efecto invernadero

La cumbre del clima de París, establece que los 190 paises que han firmado el acuerdo se comprometen a no superar sus emisiones con energias fósiles para no recalentar el planeta Tierra más de lo que está. La idea es que, como máximo, no se llegue a superar los dos grados centígrados extras de temperatura media global por encima de los niveles preindustriales.

Pero cinco relevantes científicos climáticos han denunciado  que el contenido del acuerdo de la cumbre del clima (COP21) de París es "inconsistente" con el objetivo que persigue: evitar un aumento de temperatura superior a dos grados a finales de siglo y tratar de que no supere el 1, 5.

"Nuestra frustración es que los compromisos propuestos por los países para cumplir esa metas son absolutamente insuficientes e inconsistentes, el acuerdo sobre la mesa es un documento entre débil y peligroso, muy alejado de una agenda para salvar la humanidad", dijo Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Potsdam de Estudio del Impacto Climático de Alemania.

En la misma línea se pronunciaron los otros cuatro reputados científicos climáticos presentes, Johan Rockström, director del Centro de Investigación sobre la Resiliencia de Estocolmo, y Steffen Kallbekken, director del Centro Internacional de Políticas Energéticas y Climáticas.

Idéntica postura mantienen Kevin Anderson, director del Centro Tyndall de Investigación Climática; y Joeri Rogelj, científico del Instituto de Análisis Climáticos.

"Si comienzas un acuerdo diciendo que la meta del mismo debe ser no superar los dos grados de aumento de temperatura, ese texto debe marcar una senda de compromisos e hitos racionales para lograr ese objetivo, o de lo contrario demuestras voluntad política pero falta de realismo y verdad", aseguró Kevin Andersen.

Los investigadores fueron claros: para lograr el objetivo fundamental que los países se proponen con el acuerdo del clima de París, tratar de que la temperatura no supere los 1, 5 grados, "la economía mundial debe de estar descarbonizada en 2050" y para que no aumente más de dos grados las emisiones deben disminuir al menos un 70% en 2050 respecto a niveles de 2010.

Esa referencia a una reducción del 70% de las emisiones mundiales en 2050 aparecía en el texto de acuerdo hasta ayer y era defendida por la Unión Europea y los estados más vulnerables al calentamiento, pero fue eliminada del último borrador.

"Si queremos estar a salvo de los graves riesgos del cambio climático necesitamos la descarbonización total de la economía en 2050, y que los países se pongan a trabajar de inmediato en hojas de ruta nacionales para lograrla", subrayó Schellnhuber.

"El objetivo que persiguen los países se podría lograr, pero no esperando a 2020 -fecha en la que entraría en vigor el acuerdo de París- sino reduciendo las emisiones entre un 10 y un 15% antes de esa fecha, poniéndoles pico en 2020 y caminando hacia emisiones cero a mitad de siglo", agregó Schellnhuber.

Los científicos consideran que para ser consecuente con su finalidad el acuerdo necesitaría hablar de poner fin a la quema de combustibles fósiles, ya que el 90% de las reservas deben quedarse bajo tierra para que la temperatura no aumente más de dos grados.

También lamentaron que se haya eliminado del último borrador de acuerdo el objetivo de la descarbonización total de la economía en 2100, sustituyéndolo por "la neutralidad de emisiones de CO2 en la segunda mitad de siglo", que "esconde" la posibilidad de la captura y almacenamiento geológico de los gases contaminantes.

Recordaron que si la temperatura rebasa los 1, 5 grados "la capa de hielo de Groenlandia desaparecerá completamente, no podremos contener el aumento del nivel del mar y los arrecifes de coral quedarán seriamente dañados", por lo que es mejor fijarse este límite que el de los dos grados, explicó Johan Rockström.

También coincidieron en que el acuerdo que se trata de alcanzar en París es "más débil" que el que los países se propusieron, sin éxito, lograr en Copenhague, ante lo que los periodistas preguntaron si es preferible un pacto débil a la ausencia de uno.

"Habría posibilidades de que este texto cambiara pero el temor de los climatólogos es que la referencia a la neutralidad climática a mediados de siglo debe desaparecer", agregó el director del Instituto Potsdam de Estudio del Impacto Climático.

Aunque algunos climatólogos sostienen que 1, 5 grados ya es desastroso y que no podremos ya evitarlos aunque queramos. La realidad es que el acuerdo de París llega tarde y hubiera sido mejor que se hubiera firmado hace 15 años o más. Se ha perdido un tiempo precioso. Pero es lo que tenemos.

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Según un informe reciente del Oil Change International, si se quiere cumplir con los acuerdos de París entonces no se pueden abrir más minas de carbón o perforar nuevos campos de pozos de petróleo o gas. Incluso habría que ir cerrando ya este tipo de instalaciones si se quieren cumplir con los acuerdos.

Si no se abren instalaciones nuevas y se siguen explotando las infraestructuras ya existentes en el mundo, simplemente no se podrán cumplir con las metas de los acuerdos de París y el aumento de temperatura superará los 2 grados centígrados. Aunque el acuerdo preferiría sensatamente que la temperatura no subiera de los 1, 5 grados, es muy difícil que se realicen los esfuerzos necesarios para conseguirlo.

Según el IPCC, para no llegar a los 2 grados de subida se necesitaría emitir un máximo de 843.000 millones de toneladas de dióxido de carbono durante 22 años, lo que significaría mantener las emisiones al ritmo anual actual.

Pero los cálculos de Greg Muttitt, autor del estudio, indican que las actuales reservas de carbón, petróleo y gas actualmente en uso corresponden a unas emisiones de 941.000 millones de toneladas de dióxido de carbono una vez consumidas.

Esto obligaría a no perforar más pozos o abrir nuevas minas y, por tanto, no habría que hacer nuevas exploraciones en busca de nuevos yacimientos. Esto incluiría, por supuesto, el nefasto fracking. Además, habría que sustituir las reservas actuales por fuentes de energía renovables.

“No hay más sitio en la atmósfera. No se deben construir nuevas infraestructuras basadas en combustibles fósiles. Esto significa no fracking para buscar gas en RU o en cualquier otro país… Todo el desarrollo energético necesita estar enfocado en las energías limpias de ahora en adelante”, dice Muttitt.

Un problema que tenemos como civilización es la inercia que tienen ciertos procesos económicos. Si unos inversores deciden poner su dinero en una central térmica de carbón esperan recuperar su dinero con el paso del tiempo. Lo mismo se puede decir de una mina de carbón o un campo petrolífero. Si un gobierno decide cerrar una de estas instalaciones antes de tiempo, entonces los inversores pueden perder mucho dinero y una central de cualquier tipo es algo muy caro que tarda mucho tiempo en amortizarse. Lo mismo se puede decir de una mina o un pozo petrolífero. Así que el capital se opone normalmente a medidas de ese tipo.

Los analistas dicen que la inversión en fuentes de energía fósiles está ya decayendo desde los acuerdos de París. Otros, como Anthony Hobley (Carbon Tracker Initiative) esperan que el fin de la inversión en minas de carbón sea inminente. La quema de carbón está declinando desde 2013, cuando China alcanzo el cenit del carbón, y los 200.000 millones de dólares invertidos en este tipo de energía no parece que se vayan a recuperar en su totalidad.

Hay cierta luz de esperanza en este escenario, pues las alternativas ya están aquí y son rentables. Hace unos días la Abu Dhabi Water and Electricity Authority (ADWEA) confirmaba que el precio de la energía solar fotovoltaica ya ha caído a los 2, 26 céntimos el KWh. Todo ello sin necesidad de subvenciones de ningún tipo. Este precio es la mitad que el precio de la electricidad producida por gas natural en los EE.UU.

Esto significa que el consumo privado de este tipo de energía está al borde de la rentabilidad. La tendencia indica, además, que los precios de la energía solar fotovoltaica seguirán a la baja durante mucho tiempo.

¿Llegaremos a tiempo de evitar un desastre aún mayor del inevitable? Al parecer todo depende de la voluntad que se tenga al respecto.

Si se cumple el acuerdo podemos tener esperanza. Aún queda cómo ir librándonos del dióxido sobre todo por la acidificación de los mares y enfriarlo. Además queda limpiar los océanos. Eso sería mucho más barato que una guerra de las tantas que asolan el mundo. Pero es más rentable fabricar armas. Una gran flota internacional podría dedicarse a esa limpieza.

Se considera difícil que los hombres de negocios accedan a cerrar sus pozos y sus minas por las buenas, y además, aunque por las malas también saldrían ganando. Pero ahora que se dominan (más o menos) las tecnologías necesarias, y se sabe fabricar vehículos eléctricos bastante capaces (qué pena que los electrones no se puedan apilar), siempre se podría obligar a compensar un pozo nuevo con el equivalente energético en aerogeneradores, por ejemplo, que produzcan el H2 equivalente. Si alguien quiere abrir un pozo petrolífero nuevo. La contrapartida sería montar un parque eólico equivalente y donarlo al Estado. Otra vía sería ir prohibiendo los usos del petróleo y el carbón para vehículos o combustión… y pasarlos al parque eléctrico… Poder, se puede.

Habrá que regenerar la tierra, preservar los bosques y controlar la población, cosa imprescindible, además de dictar leyes para que todo eso se cumpla  creando una organización internacional que obligue a entrar en razon a los países poderosos… a ver quién les hace entrar por esa senda.

La única que parece posible es la electricidad obtenida de las naturales: solar, eólica, hidráulica, geotérmica, mareomotriz. O bien, si se quieren obtener aceleraciones importantes, la obtención de hidrógeno, pues se cree que la tecnología para su transporte está prácticamente a punto, dada la experiencia en transportar gas a grandes distancias, que en este caso serían mucho más cortas. Con este combustible podrían aprovecharse los motores de explosión, aunque tendrían que mejorarse los depósitos de los vehículos. Si se prefiriese mantener la actual forma de transportar el combustible en camiones a un depósito subterráneo, también habrían que mejorar las cubas de estos vehículos y los depósitos del subsuelo, pero no parece que fuese mucho más caro, porque existe un importante ahorro en transporte marítimo y grandes oleoductos. Pero tienen razón quienes sostienen que habrá que alcanzar un precio competitivo.

La economía del hidrógeno nunca será posible. Es un elemento explosivo, complicadísimo de almacenar y su producción con cualquiera los métodos existentes no es energéticamente rentable. Las renovables tienen enorme potencial, pero a causa de su intermitencia y su desigual distribución geográfica muchos las ven mas bien como un complemento a otras fuentes.

Otros opinan que el H2 es peligroso de manejar, pero no se diferencia mucho del gas natural y este se almacena y traslada con algún accidente que puede evitarse. En cuanto a su producción la más barata es a partir de metano, aunque esto en principio no interesa puesto que se emite CO2 y, además, se utiliza un recurso no renovable. Pero existen otros métodos.

 


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