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Competencias: las confusiones

14/09/2009 01:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La esperanza para formar generaciones de mexicanos capaces de transformar la realidad lacerante que nos ha tocado vivir, descansa en los maestros de grupo, quienes pueden agregarle a este diseño curricular reduccionista, elementos críticos para mirar a las realidades con sentido de futuro

Escrito por:

Oswualdo Antonio González

La actual reforma del sistema de educación básica en México está permeado por lo que genéricamente se ha denominado enfoque didáctico por competencias, con el cual se promueve un sentido utilitario del aprendizaje. Así, se concibe a la calidad de la educación como el grado en que los alumnos ponen en juego lo aprendido para resolver problemas hipotéticos, los cuales supuestamente se encontrarán en la vida. Un buen alumno, desde esta perspectiva, es aquel que es capaz de demostrar que puede movilizar lo aprendido en situaciones tipo, denominadas “Proyectos”. En síntesis, la educación se reduce a un entrenamiento complejo para la inserción social-laboral de las nuevas generaciones.

Este cambio de perspectiva en el diseño curricular de la educación básica, rompe con una línea de política pública que se venía gestando desde 1992, con la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y que había permitido que los cambios no se originaran para responder a modas sexenales.

La argumentación institucional que las autoridades públicas federales esgrimen en el caso de la reforma de la educación primaria, desnuda la vulnerabilidad teórica y práctica de este diseño curricular y alerta sobre la posibilidad real de su cancelación al finalizar este sexenio. Planteo un ejemplo de la debilidad del marco justificatorio de esta decisión gubernamental, aunque por supuesto existen otros indicadores ubicados en la definición de los fines de la educación básica, el modelo didáctico, la evaluación de los aprendizajes y la acreditación que también podrían ser abordados para demostrar lo caótico de este modelo. Se plantea en los cursos para los maestros en servicio, que se cambia el enfoque pedagógico constructivista a uno centrado en competencias por que la realidad se ha vuelto compleja (se menciona a las tecnologías de la comunicación o la llamada sociedad del conocimiento –aunque su tratamiento se reduce a la sociedad de la información-, como ejemplos de este hecho) e incluso que los modelos educativos mundiales están tendiendo y reconociendo a éste como el modelo ideal y México no puede quedarse fuera de esta inercia. Lo que no se dice en estos cursos, es que el modelo centrado en competencias se empieza a aplicar en la educación superior para responder al problema de la relación entre formación universitaria o tecnológica con el mercado laboral. Se planteó ante este problema de vinculación que los empleadores potenciales de los egresados de las distintas licenciaturas o ingenierías deberían participar en el diseño de los perfiles de egreso y por tanto reconfigurar el sentido de las prácticas profesionales o de los denominados servicios sociales, lo cual es lógico.

En educación básica, una debilidad argumentativa al plantear el cambio a un modelo centrado en competencias, es que se concibe al “empleador” de los egresados de educación básica, como el mundo, el cual es caracterizado como un mercado competitivo y complejo. Por tanto los perfiles de egreso intentan responder a los requerimientos que plantea este gran empleador (el mercado), olvidando que la educación básica debe proporcionar a las nuevas generaciones elementos para dialogar con las realidades, concibiéndolas no como cuestiones dadas, sino como resultado de las acciones del hombre. Desde el enfoque didáctico por competencias, no se adquieren los códigos formales de comunicación y de interpretación del mundo para apropiarse de él, sino para insertarse a lo dado y poder competir, tampoco se crea un posicionamiento ante el mundo que permita a las nuevas generaciones soñar y construir realidades alternativas.

Ante este caos, la esperanza para formar generaciones de mexicanos capaces de transformar la realidad lacerante que nos ha tocado vivir, descansa en los maestros de grupo, apoyos técnicos, supervisores y jefes de sector, quienes pueden agregarle a este diseño curricular reduccionista, elementos críticos para mirar a las realidades con sentido de futuro. Por ejemplo, no es válido ver a la pobreza como algo natural o como producto de realidades o tendencias internacionales, es necesario puntualizar en clases, que es consecuencia de la avaricia y corrupción de personajes con nombres y apellidos, de alianzas perfectamente identificadas, por tanto no tendríamos que “alcanzar competencias” para no ser pobres, sino para analizar este hecho como algo indeseable y comprometernos en nuestros grupos a diseñar líneas de acción alternativas. Así, la escuela debe ayudarnos a los padres de familia a responder preguntas, como la que ayer me planteó mi hija de primer grado de primaria, al escuchar una conversación de familia ¿Qué son los impuestos? ¿Qué tiene de malo que los aumenten? ¿No es para apoyar a los pobres? Aunque también otra solución sería, como nos lo recomendó un expresidente, no leer los diarios, no ver noticieros y dejar que nuestros hijos sólo vean Ben10, La Isla del drama, Pucca, Naruto o el Avatar.

Comentarios: oswualdoa@yahoo.com.mx


Sobre esta noticia

Autor:
Oswualdo Antonio González (14 noticias)
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537
Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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