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Complejidades contradictorias, SEGOB, CNTE y sociedad/José Manuel Tovar Herrera

16/09/2013 11:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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José Manuel Tovar Herrera

México a lo largo de su historia reciente ha pasado por escenarios de mucha complejidad y de constantes contradicciones entre grupos de poder y movilizaciones sociales, con todo y sus aspectos ideológicos. Si bien 1968 definió un paradigma en torno a los movimientos sociales y las repercusiones históricas que puedan emanar de ellos, ha sido también un referente en cuanto a la disolución de una concentración que refleja un movimiento social y que a la vez también es el resultado de que la labor de diálogo por parte de los actores del gobierno hacia los movimientos sociales tienden a fracasar la mayoría de las veces.

Son tres sectores los que tienden a demostrar con sus manifestaciones de que algo está mal en el escenario nacional; los sindicatos, campesinos y estudiantes. Los primeros suelen ser los que tienen una estructura más organizada, tienden a definir de manera notoria los roles que juega cada individuo dentro de dicho gremio. No obstante, al igual que los otros tres, son también propensos a la filtración de sectores tanto satélites al sistema político o a grupos radicales, cuya lucha es crear un escenario de asambleísmo en el cual se dispersan los roles y se pierde la capacidad de diálogo entre los mismos; los campesinos representan a las áreas rurales y circundantes a la zonas metropolitanas, ya que pueden establecer buenas relaciones con movimientos sociales urbanos. Al ser los mayormente marginados tienen que realizar una labor amplia y muy bien preparada; en cuanto a los estudiantes, se manifiestan de una forma regular, es decir, al ser personas que están más al pendiente de lo que acontece en el escenario nacional, estatal y local, tienen un mayor margen de maniobra para comprender, analizar y movilizarse respondiendo a inquietudes e inconformidades. No obstante, suelen ser el sector que puede ser cooptado, coaccionado y endeble ante los embates de los radicalismos trasnochados.

En un país como el nuestro no es raro, ni mucho menos malo que exista diversas formas de expresión y manifestación que implique salir a las calles. En una región como lo es América Latina, los movimientos sociales están a la orden del día, si bien no se puede estar de acuerdo con algunas o varias de sus consignas o molestias, no se debe d caer en el simplismo de que todos los que participan ahí solo a eso se dedican, eso es una generalización bastante irresponsable. En el caso de los historiadores sabemos que detrás de una movilización o expresión por muy mínima y variada que sea tiene implicaciones muy diversas, que no todo se refleja en las calles con un "montón de gente" que grita al unísono consignas. Son muchas cosas que se encuentran detrás y a la par del acontecer de este tipo de movimientos. Asimismo, en el México contemporáneo implica tener una capacidad de diálogo impresionante, en el cual se debe de mantener un sensible equilibrio para poder subsanar de una manera correcta todo y esto debe reflejarse en el manejo adecuado de los términos y categorías que se usarán en ese proceso. Ahora bien, otra cuestión que es innegable es la inminente amenaza de infiltrados que puedan desestabilizar el movimiento. De igual forma, evitar caer en radicalismos que solo puedan ocasionar, conociendo al sistema político mexicano, en una brutal represión o la malversación y la aparición de una dinámica interna sectaria.

Otro aspecto que los historiadores, los estudiosos de las ciencias sociales y sobre todo la sociedad en general es el factor mediático (radio, televisión e Internet). En un país donde existe una penetración del 80%, aproximadamente, de televisión que es dominada solamente por dos familias empresariales, mismas que manejan de acuerdo la "ética" que les ponen como parámetro los poderes institucionales. No obstante, desde 1997 han fungido como un poder fáctico que cuando decide tiende a acorralar a los actores políticos que están en su contra sin importar el partido político al que pertenezcan, lo que unos han nombrado como televisión golpista . Algo comparable con los casos en Venezuela, Colombia, Argentina y Chile, en el caso latinoamericano, obvio, con sus variantes contextuales y temporales, así como las implicaciones por latitud, cultura y sociedad. Respecto al 20% restante en cuanto a la penetración mediática tenemos al factor Internet, el cual a pesar de tener una presencia relativamente mínima en cuanto al acceso a este medio, desde el inicio de la presente década ha ido en aumento el nivel de presencia en el terreno público, es decir, ocasiona un mayor nivel de presión en cuanto a las protestas que se realizan por este medio. No obstante, también a través de las redes sociales se han ido conformando grupos de trolles cuya labor ha sido atacar cualquier acontecer en tan complicado escenario, pero tampoco se escapan los radicales que no soportan ni la más mínima crítica a lo que sucede al interior de los movimientos y grupos autodenominados de izquierda.

Ahora bien, podemos agrupar diversas cuestiones que emanan de esos escenarios mediáticos hacia la cotidianidad manifestante en este contexto de contradicciones políticas y de un nihilismo político, nos podemos encontrar con situaciones bastante despreciables tal cual lo menciona Juan Carlos Romero Puga en su artículo "La cólera de los imbéciles" publicado en el sitio web de Letras Libres:

"El discurso racista y de clase que hemos leído en estos días tiene efectos y razones más profundos que la crispación por las interrupciones y bloqueos; hay en la ausencia de matices, una necesidad de marcar distancia desde una posición superior, negándoles a los que se desprecia la categoría que tienen (los que protestan no son profesores, porque ningún profesor verdadero haría cosas así) o bien, asumiéndose como modelo (los que sí trabajamos, los que sí queremos que el país progrese). ‘La cólera de los imbéciles llena el mundo’, decía una frase del escritor francés George Bernanos que en 1938 reflejaba su asco moral por quien en nombre de la ideología personal justificaba atrocidades contra los otros."

Uno se encuentra con este tipo de palabras tan venenosas que solo reflejan que somos como sociedad bastante intolerante, clasista, racista e ignorante. En un país tan rico en historia, en procesos socio-políticos, que si bien no podemos de estar de acuerdo con varios de ellos, no podemos tomar una postura como aquellos que no comprenden que es parte de todo un contexto, de una complejidad o hasta una supercomplejidad, cuyas contradicciones ponen entre las cuerdas nuestra capacidad de poder dialogar y evitar este tipo de cuestiones tan vergonzosas. Es en estos momentos en el que muchos sacan su falso patriotismo que solo se basa en una simple combinación de bebidas alcohólicas de origen nacional, estereotipos emanados de la década de los treinta y cuarenta del siglo pasado. Personas cuyo nivel de compresión no visualiza un escenario más allá que el de la televisión, religión y falsas aspiraciones. Y vuelvo a citar a Romero Puga y su texto publicado en Letras Libres:

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"Hablar de Oaxaca como si su realidad no nos competiera, hablar del miserable al que hay que evitar pasando en helicóptero por arriba de él y, finalmente, dolerse por las escuelas sin clases. En el fondo se pretende crear, desde una supuesta conciencia por el futuro de los niños, la plataforma falsamente humanitaria para desde ahí invocar un pasado del que decíamos avergonzarnos."

Es algo que se visualiza no solo en el caso de Oaxaca con la CNTE, sino también tenemos varios casos similares en Michoacán, en especial con los estudiantes provenientes de aquellas latitudes y del interior del estado que son recibidos en la Casa de Hidalgo con insultos de índole clasista y racial, sin saber que en el país somos más del 85% de piel morena.

Ahora bien, en cuanto al desalojo de los integrantes de la CNTE del Zócalo capitalino tiene diversas aristas que debemos de reflexionar de una manera más tranquila, es decir, sin apasionamientos políticos, ni ideológicos. Podemos verificar diversas cuestiones que nos ponen a analizar las causales del desalojo tan violento que se dio. Si bien sabemos que la división entre las izquierdas impera desde la muerte de Lenin (con la división entre trotskistas y estalinistas), hoy día vemos que como resultado de los contextos de los sesenta, setenta, ochenta y de los doce años de gobierno panista, los grupos políticos en ese sentido (izquierda) se han fragmentado de una manera tan rápida e impresionante. Si bien las pugnas en el perredismo han sido las más notorias por su nivel de escalandalocidad, en otros grupos se han presentado escisiones importantes como es en el caso de los sindicatos, centrales obreras y demás gremios que habían estado bajo el cobijo del corporativismo priísta y que han optado por unirse a los grupos disidentes, pero que al suceder eso, los proyectos no compaginan ocasionando rupturas inmediatas entre los mismos.

Las contradicciones ya forman parte de ese escenario en el que los grupos perredistas aspiran a cotos de poder en donde puedan sobrevivir ante el regreso del PRI a la presidencia y otros, que pretenden que estableciendo relaciones con el enemigo pueden asegurar un triunfo personal en sus lugares de origen, léase Jesús Zambrano y Silvano Aureoles, respectivamente. En contraparte, hay grupos cuya radicalización han propiciado que se generalice, en algunos casos, la atomización y sobrepolitizacion de los procesos y manifestaciones que no permiten mayor margen de movilidad que el de la confrontación directa sin establecer un programa mínimo de solución ante lo que acontece.

Dándole un seguimiento diario a lo que sucede en relación a la reforma educativa y sus leyes secundarias, así como a los efectos que ocasionaron (manifestaciones, replanteamientos del sistema educativo desde otras perspectivas) no fue suficiente la mira del Gobierno federal, partidos políticos, en fin, del Pacto por México para poder abrir tan importante discusión a nivel nacional. Teniendo a un viejo lobo de mar en la titularidad de la SEP, me imagino que poco debe de ser el margen de maniobra sobre la comprensión de lo que significa la educación en un país que quiere insertarse en una dinámica neoliberal, pero en la postura que entrega todo. Si bien las negociaciones entre la CNTE, SEP Y SEGOB se habían logrado a causa de tan impresionante movilización (hay que reconocerlo) por parte de la Coordinadora, no bastó para que los actores se pusieran de acuerdo. En un escenario en el que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera tuvo que soportar el embate de sectores capitalinos, dígase empresariales, políticos y los imbéciles a los que se refiere Romero Puga, trato dentro de su margen dar paso a la negociación pacífica, recibiendo también la presión de la federación. En cuanto a Gabino Cué, gobernador de Oaxaca, cuya cercanía con López Obrador y trato "sereno" con la sección sección 22, fungió como mediador, en un inicio con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda y posteriormente con Miguel Ángel Osorio Chong, titular de dicha dependencia con la Coordinadora. Empero, la situación se fue complicando cuando los intereses cupulares del Pacto por México comenzaron a estropear la labor de los actores que mantenían un diálogo constante. Asimismo, las alas radicales de las expresiones que protestaban impedían que se diera un diálogo, rompiendo con todo esquema para que se pudiera presentar una solución por la vía política, es decir, ambos bandos contaron con sus propias enemistades que impedían una solución.

Llegando el día 13 del presente mes, la Ciudad presenciaba un ambiente enrarecido, en el cual se temía ya de una manera real el arribo de fuerzas federales para desalojar la plaza. En un inicio había existido la propuesta de desalojar el Zócalo por un par de días en lo que se llevaban las festividades, dicho acuerdo fue bien visto por dirigentes de la misma CNTE, quienes fueron consultando con las bases dicha propuesta a cambio de seguir con el diálogo sostenido días antes. Finalmente, ambas alas radicales, tanto de la CNTE como de la administración peñanietista optaron mejor por la confrontación. El diálogo se rompió en la tarde, cuando se recibió, por parte de sectores de la Coordinadora de no irse, a pesar del acuerdo y de la SEGOB (bajo influencia de otros actores del PAN, PRI Y PRD) de no dialogar ya con los profesores. Curiosamente en este escenario, Jesús Zambrano afirmaba que la SEGOB mantenía buenas pláticas con los disidentes ¿por qué hablar en nombre de la Secretaría y no de la Coordinadora? Evidente ¿cierto? Dispersar lo que se decía en el Zócalo respecto al desalojo, para por fin lograrlo.

Lo curioso de todo es que se desalojan a quienes protestaban para celebrar a otros que hicieron lo mismo hace 203 años. Si bien no soy simpatizante de muchas de las consignas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, no es posible que una vez más se prefieran las contradicciones a solucionar una problemática de décadas. Que desde el inicio de la era tecnocrática con Miguel de la Madrid han ocasionado conflictos a raíz de la reestructuración educativa atendiendo a los designios de la OCDE, BID, BM Y FMI, así como de las naciones industrializadas cuyo paradigma es economicista. Muestra de que no estamos exentos de un contexto global que se refleja en lo nacional y regional. Sin voluntad política, por ambas partes, no se logrará nada. Por un lado el Pacto por México (Gobierno federal) que está dispuesto a recuperar la vieja estructura de sus antecesores y por otro lado la Coordinadora que sigue dejando que se rompan sus esquemas de diálogo (no confundirse con entrega) con las autoridades educativas a causa de los radicalismos, asambleísmos y demás ismos que solo ocasionan fracturas innecesarias. Las movilizaciones nacionales no son radicalismos, son expresiones de algo que no está bien en lo nacional, los radicalismos es cuando se asumen posturas de cero diálogo, cuando en las manifestaciones es lo primero que piden.


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grupocronicasrevista.org
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