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Concluye obra “Diálogos de Hidalgo” a 200 años de su fusilamiento

29/07/2011 05:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como parte de la conmemoración de los 200 años del fusilamiento del cura Don Miguel Hidalgo y Costilla concluye en Casa Chihuahua la presentación de la puesta en escena “Diálogos de Hidalgo”, que tuvo lugar a partir del 25 de julio y que hoy llega a su fin en el recinto que fungió como prisión del “Padre de la Patria”. Con la participación del maestro Jesús Ramírez, como Hidalgo, “Diálogos con Hidalgo” es una obra original del historiador chihuahuense Carlos Fernández Baca y brinda una visión humana del cura libertador en su última noche, antes de su fusilamiento el 30 de julio de 1811. La obra se presentó en el sitio justo donde sucedieron los hechos, la prisión San Felipe el Real de Chihuahua (hoy la ciudad de Chihuahua), que a la fecha funge como el Museo Casa Chihuahua; donde permaneció por más de tres meses, vigilado e incomunicado en lo que en su momento era el Hospital Real Militar, de donde fue sacado para hacer sus declaraciones y recibir el fallo de las autoridades. Iniciador de la guerra de Independencia de México, Miguel Hidalgo y Costilla fue el segundo hijo de Cristóbal Hidalgo y Costilla y de Ana María de Gallaga, nacido el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de Corralejo, jurisdicción de Pénjamo, Guanajuato. Fue enviado a Valladolid (hoy Morelia) a estudiar al Colegio de San Nicolás Obispo, del cual llegó a ser catedrático de Teología, Filosofía y Moral y finalmente, rector. Hidalgo se caracterizó por su cercanía con la gente del campo, gracias a lo cual aprendió a hablar las lenguas indígenas de la región, principalmente otomí, náhuatl y purépecha. En 1792 se ordenó como sacerdote, ejerciendo su ministerio en el Curato de Dolores. Hombre culto y de ideas liberales, además de ser un profundo conocedor de las ideas de la Ilustración que puso en práctica con sus feligreses, Hidalgo se unió al grupo de patriotas que en el año de 1810 conspiraban en Querétaro a favor de la independencia de la entonces Nueva España, hoy México. Tras la invasión de las tropas napoleónicas a España, surgió en Valladolid un grupo de intelectuales que discutían en torno a los problemas de la soberanía y la forma de gobernarse, al que se unió Hidalgo, con el fin de reunir un congreso para gobernar el Virreinato de Nueva España, en nombre del rey Fernando VII, que en ese momento se encontraba preso de Napoleón, y en último caso lograr la independencia. Este círculo de intelectuales planeaba levantarse en armas contra el virrey de la Nueva España, el uno de octubre de 1810, pero fueron descubiertos a mediados de septiembre. Hidalgo y algunos otros conspiradores lograron ponerse a salvo, gracias al aviso de Josefa Ortiz de Domínguez y se trasladaron a Querétaro, donde El Zorro, como apodaban a Don Miguel por su inteligencia, se reunió con Ignacio Allende. Para el 16 de septiembre, Hidalgo llamó a misa en la parroquia, más temprano de lo normal para indicar que comenzaba la lucha por la Independencia, con un estandarte de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Estandarte que tenía la leyenda, "Viva la religión. Viva nuestra madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno", con la que se lanzaba así el llamado “Grito de Dolores”, que supuso el inicio de la revuelta con un ejército formado por más de 40 mil miembros. El 21 de septiembre, el ejército de Hidalgo y Allende capturó Celaya, por lo que el cura fue nombrado capitán general del Ejército Libertador e Ignacio Allende fue ascendido a teniente general. El Obispado de Michoacán publicó un edicto el 24 de septiembre en el que eran excomulgados Hidalgo, Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, a lo que siguió la toma de las ciudades de Salamanca, Irapuato y Silao, hasta llegar a Guanajuato. El 11 de enero de 1811 fue derrotado cerca de Guadalajara por un contingente de soldados realistas, por lo que tuvo que huir hacia Aguascalientes y Zacatecas, con la intención de llegar a Estados Unidos, para buscar apoyos a su causa, pero fue traicionado por Ignacio Elizondo y capturado en las Norias de Acatita de Baján (en el hoy estado de Coahuila), el 21 de mayo de 1811. Conducido a Chihuahua, Hidalgo fue juzgado en consejo de guerra y condenado a muerte. Lo degradaron como sacerdote y lo fusilaron en la mañana del 30 de julio de 1811. Su cabeza, junto con la de Allende y otros insurgentes, se exhibió como castigo en la Alhóndiga de Granaditasen la ciudad de Guanajuato.


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