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Concluye la OFCM presentaciones fuera de su sede habitual

20/05/2012 07:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con obras del periodo del Romanticismo y Contemporáneo, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) concluyó hoy en el Jardín Cuitláhuac, de Iztapalapa, una pequeña gira de conciertos fuera de su sede habitual que es la Sala Ollin Yoliztli. Bajo la dirección del concertista mexicano José Areán, la agrupación considerada una de las mejores de México y América Latina dejó un buen sabor a decenas de personas que se congregaron en ese lugar. La agrupación estuvo antes en el Auditorio del Faro de Oriente, el Zócalo capitalino, el Teatro Esperanza Iris” y hoy en la Delegación Iztapalapa. De acuerdo con los organizadores, la presentación de estos conciertos con carácter gratuito buscó ofrecer actividades artísticas y de entretenimiento de primer nivel con acceso libre, para garantizar el derecho a la cultura de los habitantes de la Ciudad de México. En Iztapalapa, deleitó con un repertorio integrado por la “Obertura Festival académico” y “Danza Húngara No. 1 y 5”, de Johannes Brahms; extractos de “Espartaco”, de Aram Khachaturian; “El Moldavia”, de Bedrich Smetana, y así como “Romeo y Julieta”, de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. El recital inició con “Obertura del festival académico”, que no es otra cosa que una obra de circunstancias; una especie de fantasía en la que utiliza una docena de motivos diferentes, entre ellos cuatro canciones estudiantiles. Ellas son: Wir hatten gebaut ein stattiches Haus, Melodie des Landesvaters, Was kimmt dort von der Höh y, sobre todo, la célebre Gaudeamus igitur, que termina la obra con una jocosa solemnidad. La primera parte continuó con la obra “extractos de Espartaco, una pieza que se deriva del ballet del mismo nombre del compositor Aram Khachaturian Su estreno tuvo lugar en el escenario del Teatro Kirov de San Petersburgo el 27 de diciembre en 1956, con coreografía de L. Yakobson. Enseguida, los filarmónicos entonaron “Moldavia”, pieza que Smetana compuso dentro del ciclo de seis poemas sinfónicos que tituló “Mi Patria” (1874-1879). En ellos el compositor, describe el discurso del río desde que nace en las montañas hasta llegar a Praga y su desembocadura en el río Elba. La recta final continuó con “Danza Húngaras”, de Brahms, una pieza derivada de un grupo de 21 alegres danzas, basadas en su mayoría en temas húngaros. Brahms originalmente las compuso para piano a cuatro manos y luego arregló 10 de ellas para piano solo y algunas otras (1, 3 y 10) para orquesta. Según los conocedores de las obras, las Danzas húngaras influenciaron a muchos compositores clásicos en la composición de sus obras, en especial a Antonín Dvorák, claramente apreciable en su serie de Danzas eslavas. Los filarmónicos concluyeron su recital con la obra orquesta de “Romeo y Julieta”, de Tchaikovsky, una obra con el estilo de obertura-fantasía, inspirada en el drama de William Shakespeare. En ella se cuenta la historia de dos jóvenes enamorados que, no obstante la oposición de sus familias, rivales entre sí, deciden luchar por su amor hasta el punto de casarse de forma clandestina; sin embargo, la presión de esa rivalidad y una serie de fatalidades conducen al suicidio de los dos amantes. Al término, la agrupación de cerca de 80 músicos recibió un fuerte aplauso de parte de chicos y grandes reunidos en el afamado jardín iztapalapense.

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