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Conducta, ética y las peleas

17/05/2010 01:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Estamos condenados a ser libres...

- Jean Paul Sartre.

Tras quince minutos Paul Daley vio cerrada la puerta; miles o millones de dólares escaparon de sus poderosas manos. Frustrado buscó venganza. Impulsado por su criterio errado cerró el puño, rodeo al hombre de negro y expulso su cólera. Liquidó en instantes sus aspiraciones, sólo cavó su tumba. El peleador unidimensional rompió una regla no escrita al impactar a su victimario. Su único recurso fue inútil, el rival odiado salió con el brazo en alto.

Paul Daley y Josh Koschek tras su duelo en UFC 113.

Tras el golpe fugaz Paul Daley vio cerrada la puerta; el presidente del Ultimate Fighting Championships (UFC), Dana White, proclamó su despido. Horas después el "Semtex" británico se disculpó de manera pública, a través de un comunicado de prensa declaró: "Merezco ser castigado por lo que hice... Estoy muy decepcionado conmigo mismo... Estoy apenado y avergonzado por lo que hice...", entre sombras entonó un blues poco original y decepcionante…

"Every time I’ m falling down, all alone I fall to pieces".

Aunque se confía en que cada peleador se va a comportar de manera responsable, las promotoras han sufrido demasiado en los momentos donde se rompen los pactos de caballeros. Para las corporaciones es necesario sostener la percepción de que son ejemplares y actúan con moralidad, más en un deporte con poco apoyo de los difusores masivos de información deportiva. Al momento de cometer un error, los peleadores no afectan sólo a su futuro, sino el perfil de las Artes Marciales Mixtas (AMM) en su busca de aceptación. Día a día enfrentamos los estigmas y las connotaciones negativas del Valetodo, batallamos contra la ignorancia, para que los detractores comprendan las virtudes de nuestro deporte.

Nuestras acciones impactan a quienes nos rodean y generan la imagen pública, en la cual influimos pero son los otros quienes la determinan, ellos deciden como nos miran. Los organizadores de las AMM, sobre todo en su nivel élite, deben establecer un código de conducta, que es necesario para el avance de las empresas. Definir las consecuencias para acciones estúpidas como las de Paul Daley en UFC 113. Sobran los ejemplos de peleadores faltos de criterio y propensos a romper la barrera del espíritu deportivo (deportivismo), casos como el de Gilbert Yvel golpeando a un réferi, Shinya Aoki rompiéndole el brazo a Mizuto Hirota o Brock Lesnar burlándose de Fran Mir tras demolerlo con feroces golpes. Aunque se disculpen, la memoria de sus acciones ha manchado la impresión que tienen quienes buscan esos detalles para censurar a las AMM.

En aras de vender al deporte, es común disfrazarlo o construir mitos, hacer creer que todos los peleadores son educados, atletas disciplinados, determinados en obtener triunfos y no es así, algunos gladiadores son engreídos, solo buscan los beneficios económicos y periféricos de ser una superestrella deportiva. Como en todos los rubros de la vida, nos topamos con gente amable y sus contrarios prepotentes. Pero el avance comercial de las AMM no debe estar ligado a hipocresía o mentiras, los promotores pueden combatir la ignorancia de sus opositores con acciones, estableciendo normas eficaces basadas en los ejemplos y la bobería de sus empleados. Establecer límites internos o solicitárselo a las comisiones deportivas, para evadir grescas posteriores a los combates, declaraciones irresponsables, violaciones al reglamento antidopaje o apariciones en la nota roja. No todos los peleadores son amigos, ni se abrazan tras las peleas como caballeros educados, algunos ni siquiera se dan la mano, todo está bien, mientras no violen los límites del respeto y las normas establecidas por los reguladores.

Los hombres estamos condenados a ser libres. Antes de someternos a los valores asignados por la sociedad o las empresas, tomamos la decisión de adoptarlos, seleccionamos los que consideramos aptos para dirigir nuestro andar y delimitamos a voluntad la cotidianidad. Coloquialmente se dice que "solitos nos ponemos la soga al cuello". Al ingresar en un campo o disciplina, lo hacemos plenamente conocedores de sus límites y parámetros. Establecemos nuestras normas o guías individuales, dispuestos a conducirnos de manera responsable, asumiendo las consecuencias de nuestras decisiones. "No tenemos excusas, lo que somos es una consecuencia de nuestra propia libertad de elección; somos responsables de nosotros mismos" dijo el existencialista francés, Jean Paul Sartre.

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Debemos diferenciar, por un lado está la conducta de un peleador (accionar voluntario) y por otro el respeto al reglamento (una obligación contractual). Sus hábitos y decisiones durante el combate o posteriores se ven influidos por ambos, pero sólo las violaciones al estatuto generan sanciones institucionales, que afectan el bolsillo, es por eso la exhortación a las empresas para publicar códigos de conducta. Las dos dimensiones limitan el accionar de los participantes con el objetivo de preservar al deporte/negocio dentro de la legalidad y el gusto del público, con ello la mejoría de las AMM es natural.

Alistair Overeem, presunto consumidor de esteroides.

El individuo puede elegir, empujar los límites y mostrarse rebelde; mientras no perjudique al colectivo o viole los reglamentos, no hay problema o ¿sí?

En los territorios con organismos reguladores es necesario tener licencia para pelear, cumplir con las obligaciones y respetar las sanciones. Sin embargo la sabiduría popular lo dice: "para todo hay maña". Atletas se dopan en maneras que no son detectadas por los exámenes forzosos. Otros simplemente no cumplen condenas y buscan lugares faltos de reglamentación para continuar sus carreras, como Josh Barnett. ¿Cuál es la diferencia moral entre un peleador que consume de manera inteligente y otro que es atrapado? Mientras se cumplan los reglamentos, la moralidad queda en cada quién.

En noviembre del 2009 ZUFFA organizó cursos para sus peleadores (de UFC y World Extreme Cagefighting, WEC) donde hablaron de un amplio rango de temas, desde seguridad de los peleadores (corte de peso, esteroides, drogas recreativas), profesionalismo (agradecer a patrocinadores, apuestas, manejo de redes sociales, explotar sus marcas individuales). La empresa más grande y exitosa del mundo en AMM demostró que está consciente de la imagen pública y decidió otorgar algunas lecciones en la línea corporativa a sus empleados. Muchos han criticado la medida, sin observar que cada quien protege sus intereses lo mejor posible y el buen comportamiento de todos finalmente será productivo para el deporte en general.

La empresa define sus valores mediante un código de conducta, al saber que con ello puede manejar su imagen pública y alterar la percepción de los aficionados (a nivel individual o masivo), así algunos se identificarán con la imagen de la empresa (Lifestyle proyectado de las AMM), se transformarán en clientes y eso eleva las ventas de la empresa, que le paga a los peleadores. A final de cuentas, hasta la ética y moral se justifican racionalmente con la ruta del dinero, ¿no?

Que tengan una fenomenal semana y sobre todo ¡Disfruten de las peleas!

El AUTOR de la columna es Víctor Reveles, conductor del programa radial COMBATE en COMBATERADIO.com y el texto es EXCLUSIVO para MMASPORTCENTER.NET, favor de poner la liga directa al texto para su copia o uso.

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