Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Roberto Díaz Ramírez escriba una noticia?

Congreso del cinismo y la mentira

21/11/2013 14:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde que el presidencialismo como lo conocíamos volvió por sus fueros, los legisladores del Congreso de la Unión, aunque se presumen como representantes del pueblo, en los hechos están respondiendo a los intereses del Partido en el Poder

Desde que el presidencialismo como lo conocíamos volvió por sus fueros, los legisladores del Congreso de la Unión, aunque se presumen como representantes del pueblo, en los hechos están respondiendo a los intereses del Partido en el Poder que, para colmo de males, ahora lo mismo es apoyado por el PAN o por el PRD. O por ambos.

Si alguien esperaba algo distinto de sus representantes populares, desde antes de que iniciara la discusión en torno al Presupuesto Federal, en San Lázaro ya se percibía el tono en el que se daría el debate, dada la displicencia con la que los diputados empezaron el día, al decidir ver el futbol, antes que legislar, situación que finalmente les pasó la factura, al verse obligados a aprobar el destino de los recursos que se gastarán en 2014, sobre el filo de las seis de la madrugada del 14 de noviembre, cuando ya todos se querían ir de revolucionarias vacaciones.

Con dicha decisión, los diputados federales definieron el nivel del debate con el que se conduciría la sesión de la Cámara de Diputados, al ubicar al futbol como su principal objetivo del día, en detrimento de su trabajo y no contentos con ello, hasta se mofaron de su propia actuación como legisladores, postura que no extraña, pero sí nos da a entender cuál es el nivel de prioridades de los representantes del pueblo.

El desarrollo de la discusión relativa al proyecto de presupuesto enviado por Enrique Peña Nieto, se dio igual que en anteriores ocasiones, prevaleciendo la actitud indolente y cínica del grueso de los legisladores, que prefirieron hacer mutis ante las reservas presentadas por legisladores opositores al dictamen impulsado por el sector oficialista, antes que entrar de lleno a un debate del que debió salir un presupuesto ajustado a las necesidades reales del país, cosa que no ocurrió y seguramente traerá consecuencias.

En este escenario de mentirosos, caros y traidores a su deber ser como legisladores de la República, no debe resultarnos extraño que los senadores y diputados que han votado a favor de las reformas estructurales y el Presupuesto Federal 2014, a propuesta del Gobierno Federal, se hayan convertido en algo peor que limosneros y con garrote, celosos de la paga, pero no de su actuación ante la máxima tribuna legislativa del país.

Y es que, además de endilgarle a sus electores el fruto de sus despropósitos legislativos vía la aprobación de las propuestas enviadas por la Presidencia, en la Cámara de Diputados no tardaron mucho en responder como lo que son, unos políticos vulgares y cínicos, al asumirse como los ofendidos en este drama de la vida real que son los dictámenes aprobados bajo la tónica de la resucitada aplanadora priísta.

Manlio Fabio Beltrones Rivera, Marco Antonio Bernal Gutiérrez y José Manzur Quiroga, diputados del PRI, intercambian comentarios con el presidente de la Junta de Coordinación Política y líder del grupo parlamentario del PRD, Silvano Aureoles Conejo.En palabras del todopoderoso y rasurado jefe de la bancada priísta en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones, cualquier mexicano que ose criticar las insanas intenciones reformistas y presupuestales de Peña Nieto, peca de fascista y como tal debe ser etiquetado, para escarnio y ejemplo de quienes en el futuro inmediato, decidan denostar la reforma energética que viene, misma que pretenden aprobar en el Senado de la República, en beneficio de empresas petroleras extranjeras.

En la apertura del Primer Periodo Ordinario de Sesiones de la LXII legislatura Federal, realizada el 28 de agosto del 2012, el Presidente diputado, Arnoldo Ochoa González, preguntó: “¿Diputadas y diputados electos, protestan guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de diputado a la LXII Legislatura del Congreso de la Unión que el pueblo les ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión?”

La respuesta de los actuales diputados, no podía ser otra que un fuerte y claro “Sí, protesto” y, en consecuencia, a manera de advertencia, recibieron un: ”Si no lo hacen así, que la Nación se los demande”, palabras que deberían conminarlos a actuar y comportarse con decoro en el ejercicio de su encargo, situación que en el común de los casos, con sus honrosas excepciones, no se ha presentado, para desgracia de los electores, quienes habrán de su sufrir las consecuencias en el cada vez más cercano 2014.

Vista la forma en la que se han votado las propuestas enviadas por la Presidencia de la República, está visto que de entre los 500 diputados y 128 senadores que componen el Congreso de la Unión, hubo una mayoría de legisladores que ya olvidaron que protestaron “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente” los cargos de legisladores del Congreso de la Unión, “que el pueblo les ha conferido” para que mirasen en todo momento “por el bien y prosperidad de la Unión”.

Lo anterior no ocurrió con las reformas Hacendaria, Energética y de Comunicaciones, tampoco con el Presupuesto aprobado la madrugada del jueves 14, ni con las reformas Laboral y Educativa. La cosa es así de simple en cuanto a los reclamos que el pueblo le hace a los legisladores de las cámaras Baja y Alta del Congreso de la Unión: Si no cumplen con su responsabilidad primaria, con su deber ser, que es defender y servir a sus electores y al país, no a Enrique Peña Nieto y al PRI, por más presidente que éste sea, entonces no deberían de comportarse tan quisquillosos, cuando “la Nación se los demande”, ni siquiera si esto es con gritos destemplados.

En un artículo publicado por el Portal de Noticias del diario matutino Cambio de Puebla, Arturo Rueda fue particularmente severo e incisivo con los diputados poblanos, al tiempo que invitó a sus lectores a aprenderse sus nombres y cargos: “Apréndaselos. Grábeselos. Si es necesario, miénteles la madre cada día. La memoria es imperativa: todos éstos algún día volverán a pedir nuestro voto. Entonces les vamos a refrescar lo que nos hicieron. Les vamos a recordar cómo nos recetaron más gasolinazos, impuestos y endeudamiento”, sentenció.

Más sobre

En este sentido, el pasado 11 de julio del año 2012, el diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México, Juan José Guerra Abud, presentó ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, una iniciativa de ley que proponía modificar el artículo 128 constitucional, relativo a la toma de protesta de todos los funcionarios públicos, incluidos los de elección popular, para obligarlos a dejar de ser lo que hoy son: una marabunta de mentirosos “levantadedos”.

En dicha iniciativa, que hoy duerme el sueño de los justos en la Congeladora del Congreso Federal, se planteaba la necesidad de darle un giro a la realidad que se vive en el actual Estado Fallido Legislativo, al establecer: “Ningún legislador debe ser reconvenido por lo que dice en la tribuna, lo que no se vale es usar la tribuna para mentir deliberadamente, y lamentablemente todos hemos sido testigos de cómo esta tribuna ha sido usada para mentir deliberadamente”.

Guerra Abud planteaba que los legisladores dejaran de ser los engañabobos que actualmente son, para pasar a convertirse en auténticos defensores de sus electores, al establecer en dos párrafos de su iniciativa, la erradicación de la cultura de la mentira que afecta al común de los diputados y senadores, a saber:

“Los legisladores al Congreso de la Unión, así como los integrantes de las legislaturas locales y del Distrito Federal, por el acto de rendir protesta a que se refiere este artículo, deberán conducirse siempre con la verdad en todas las intervenciones que con motivo de su encargo realicen tanto en el Pleno como en los trabajos de las comisiones legislativas de las que formen parte.

Y segundo, las leyes penales establecerán las sanciones que por el delito de perjurio correspondan al legislador, que de manera deliberada falte a la protesta de decir verdad; las mismas penas se aplicarán a todo servidor público que con motivo de sus funciones comparezca o rinda información ante cualquiera de las instancias de los órganos legislativos que se le requieran”.

Es en este tenor en el que se debería dar la discusión en torno a los proyectos legislativos discutidos y aprobados por senadores y diputados federales, y no en el tono bajo el que quieren aprobar las reformas, legisladores como Manlio Fabio Beltrones o Silvano Aureoles, del PRI y el PRD, quienes curándose en salud, ahora resulta que se asumen como las víctimas de la película, luego de aprobada la Reforma Hacendaria, actitud que evidencia la existencia de un Congreso de cínicos e hipócritas con fuero y con muy buen sueldo.

Lo ocurrido en la Cámara de Diputados, la noche del 13 y la madrugada del 14 de noviembre, ejemplifica muy bien la ruindad con la que se maneja la clase política mexicana, que pese a ser increpada a debatir por el diputado del Movimiento Ciudadano, Ricardo Monreal, hizo mutis y se sumió en el silencio, negándose a discutir de manera seria y honesta, las reservas realizadas sobre distintos rubros del Presupuesto Federal, como es el caso de los recursos destinados a cultura y a los braceros, que para el 2014 no se encuentran en la lista de prioridades del PRIato.

La trágica historia de las reservas presentadas ante la tribuna de San Lázaro, hechas con el fin de intentar hacer un Presupuesto Federal más acorde con las necesidades del país, se topó con un muro legislativo que se mantuvo imperturbable, pues mientras desde la mesa directiva del Congreso se decía: -“Señor Presidente, mayoría por la negativa”, éste respondía “No se admite, se desecha”. Sí, el mayoriteo en pleno, estaba a cargo de legisladores maiceados con tajadas de presupuesto.

Siendo una sesión maratónica, una legisladora sugirió: “Si quieren que nos despertemos, mejor dennos café”, al reclamar lo frío del aire acondicionado. Se sentía pingüina, dijo, mientras el grueso de los legisladores optaban por las negativas Fast-Track, y no tanto porque estuvieran cansados, que en parte era verdad, sino porque luego de aprobado el Presupuesto Federal 2014, los diputados estarían listos para disfrutar el puente vacacional alusivo a la celebración del 103 Aniversario de la Revolución Mexicana, quedando programada su próxima sesión para la mañana de este 20 de noviembre.

En un país y en un Congreso en el que la tónica del discurso es la ausencia del debate en torno a las problemáticas que afectan al ciudadano común, queda clara la posición asumida por los 441 diputados que votaron a favor del Presupuesto Federal y de aquellos que han votado afirmativamente las reformas estructurales: No les interesa el bienestar de sus electores, pero también debería quedarles claro que ante sus infames acciones e inacciones, no pueden esperar que aquellos a los que juraron servir y apoyar, sus electores, les tiren con flores a su paso y no con recordatorios maternales.

En 2014, los diputados recibirán como salario mensual, 124 mil 665 pesos y el de los senadores ascenderá a 165 mil 227 pesos, cifra demasiado elevada si tomamos en cuenta que luego de casi catorce meses de ejercicio legislativo, la actuación de la mayoría de los legisladores no ha sido precisamente lo que se esperaba de ellos, al estar más pendientes y receptivos de lo que quiere la Presidencia, vía el Pacto por México, y no de lo que requiere el pueblo que, como siempre, pasará a ser el principal afectado por esta Legislatura de cínicos y mentirosos.

Así las cosas, en medio de lo que los legisladores llaman de campaña desprestigio, sobresale la incapacidad para enfrentar a las consecuencias de sus actos por parte de los legisladores, como es el caso de la diputada Fernanda Schroeder, quien se volvió ojo de hormiga en la red social Facebook, al borrar su perfil y aunque estaba invitada al Tercer Informe de Gobierno de Francisco Pérez Tejada como alcalde de Mexicali, optó por no asistir, al igual que el diputado Benjamín Castillo, para evitar darle la cara al electorado.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
Visitas:
3699
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.