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Congreso popular: ¿Hasta dónde?

07/02/2014 14:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageToma de protesta a congresistas populares el 5 de Febrero de 2014.

Guadalupe Lizárraga

El 5 de febrero de 2014 se empezó a escribir la historia del Congreso popular en México para derogar las reformas impuestas por Enrique Peña Nieto. La iniciativa ciudadana logró la participación de más de 2600 personas en esta primera sesión y más de 50 mil, a través de las redes sociales por la transmisión en vivo, de las 32 entidades federativas y de 12 países.

Hubo un diagnóstico reiterativo sobre la situación que vive el país: el saqueo legalizado por las reformas, abuso y corrupción de la clase política, denuncias de represión, desaparecidos, presos políticos, narcotráfico operando desde los poderes públicos, un Estado de derecho inexistente. Y una ovación generalizada cuando se propuso revocar el mandato de Enrique Peña Nieto. Pero también hubo una coincidente decisión para actuar en consecuencia, se propuso el decreto único:

"Decreto por el que se derogan las reformas y adiciones a diversas disposiciones de la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de energía, publicadas el 20 de diciembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación.", y luego se acordó que la siguiente acción se coordinaría para el 18 de marzo, un día significativo en la memoria nacional por el día de la expropiación petrolera en 1938.

El Congreso popular generó muchas dudas, pero también esperanzas. ¿Qué vamos hacer? ¿Cómo vamos a ayudar? ¿Todavía puedo unirme?, fueron algunas de las preguntas más recurrentes en las redes sociales que seguían las participaciones de los congresistas. Esperanzas prometedoras entre las propuestas como la instalación de congresos estatales, un consejo de judicatura popular que revise y sanciones los veredictos de los jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de justicia de la Nación, un consejo procurador, fueron propuestas de suma relevancia que aún no alcanzaron a discutirse pero que seguirán trabajándose y difundiéndose para su debate público invitando a la ciudadanía de las entidades federativas.

El pueblo de Ucrania logró derogar 9 de 12 leyes impuestas, en medio de una crisis política que costó la renuncia del presidente y sus colaboradores más cercanos, 5 muertos, más de 50 periodistas atacados por la policía, y cientos de heridos en las protestas populares. México es más complejo por la falta de consenso masivo en las acciones políticas de resistencia, la fuerte presencia de crimen organizado en el poder público y su fuerza armada, la falta de visión estratégica en muchas de las propuestas políticas, algunas por su localismo metropolitano y otras por su falta de viabilidad, y no falta por supuesto la inacción masiva por esa percepción mediática de que "todos modos, no pasa nada".

imageMás de 2600 personas reunidas en la primera sesión del Congreso Popular

A pesar de todo lo negativo que se ha dicho de los convocantes o de la forma de integrar el congreso, como táctica de división al movimiento, no se sostienen las críticas. En el programa radiofónico de la periodista Patricia Barba, "Desde la raíz", se dieron respuesta a algunas de estas observaciones que señalaban el que la convocatoria fuera limitada a internet, que hay todavía 60 millones de pobres sin acceso a la red y que los convocantes, un grupo de intelectuales, carece de representatividad.

Parecería ir contra toda lógica que habiendo 52 millones de usuarios de internet en México, y siendo uno de los países con más usuarios en la red más popular del mundo, Facebook, aún se considere "limitada" la convocatoria por estas vías. Y lo vimos esta primera sesión del 5 de Febrero, los asistentes fueron convocados sólo por las redes. Lo irracional sería intentar usar los medios controlados por el mismo poder que desconocemos, y pagar económicamente por esos espacios censurados.

Respecto a qué o a quiénes representan los congresistas, también carece de solidez este juicio. En una primera convocatoria abierta se registran más de 2600 personas como candidatos y ninguno fue excluido de la iniciativa. Ciudadanos, con un fuerte compromiso cívico, destinaron sus propios recursos para asistir a la instalación del congreso y expresar su opinión a fin de tomar decisiones en colectivo. Una acción política que tiene sentido para quien participa y que con ello impacta el entorno de otros, participen o no. Lo que podemos identificar como una acción social racional con arreglo a valores, en la famosa definición de Max Weber.

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Este ejercicio es un aprendizaje colectivo sobre los valores de la democracia que no somos, es una experiencia que nos forja como ciudadanía activa. No hay filtros, no hay fraudes, no hay condiciones, no hay intemediarios ni corrupción. Hay convicciones y una ética pública. Se trata de ciudadanos que se dan a la tarea de reconstruir la nación arrebatada por las mafias políticas y judiciales.

Sobre el argumento de que algunos intelectuales tienden al protagonismo, hay que recordar el principio que fundamenta el congreso popular: ciudadanos ejerciendo poder. Una ciudadanía que no protagoniza su destino colectivo es irresponsable para la democracia. Una ciudadanía que confunde tolerancia con indiferencia y tiene miedo a que la señalen de protagonista, se transforma en víctima del autoritarismo. Y alguien tiene que dar el primer paso.

El congreso popular necesita construir su camino, y sin duda alguna es un experimento social para reconstruir el tejido ciudadano. Después del congreso popular, no se puede seguir legitimando al sistema político que nos oprime y depreda. No se puede hacer una declaración de desconocimiento de los poderes públicos, y seguir arropados con el manto protector de las autoridades a las que cuestionamos sus delitos, ni tampoco podemos seguir dirigiéndonos al gobierno como si fuera un mero adversario partidista en la arena electoral.

Otro punto a reflexionar es la participación de quienes han tomado las armas y utilizaron el foro del congreso para ratificar que no las dejarán, como fue el mensaje explícito de José Manuel Mireles, impulsor de las autodefensas en Michoacán. Por una parte, Mireles no desconoce públicamente a las autoridades que el congreso popular ya desconoció al acordar la derogación de sus reformas. Mireles, además, aceptó la legalización de las autodefensas y ello significa ubicarse política y jurídicamente del lado del gobierno, que evidentemente favorece a grupos delictivos en todo el país. Pero aun cuando no hubiera aceptado legalizar las autodefensas, el congreso popular es una resistencia civil pacífica, conforme a derecho, en apego a la Constitución. Nuestra arma más peligrosa es ejercer el poder como ciudadanos, porque el poder desde una ciudadanía activa es directamente proporcional al poder del autoritarismo.

El caso de Nestora Salgado, líder comunitaria de Guerrero en prisión política por integrar la policía comunitaria, es diferente y su reclusión responde a otras debilidades del gobierno, como la discriminación, la misoginia, y su complicidad por favorecer a grupos narcotraficantes locales. Nestora fue detenida contra derecho sin poseer una sola arma, y recluida por denunciar al crimen. Las policías comunitarias indígenas no usan armas exclusivas del ejército y los comunitarios tienen fundamento legal para su integración desde hace 18 años, con leyes locales, constitucionales e internacionales. La presencia virtual de Nestora Salgado en el Congreso es un llamado de atención a la necesidad urgente de restaurar el Estado de derecho y de voltear a las comunidades indígenas y de proteger sus recursos, botín de trasnacionales y políticos locales.

El congreso popular es una desobediencia civil pacífica, y la congruencia es el pilar de su legitimidad. No es un mero acto simbólico de descarga emocional colectiva por el hundimiento de México. La declaración del Congreso popular es un acto político al que tenemos derecho y obligación moral. Su instalación es un acto de vergüenza para el Congreso de la Unión que no ha sido capaz de defender nuestro país ni producir los mínimos estándares de bienestar público con leyes justas y protectoras.

El mensaje es claro: Diputados y senadores sometidos al poder Ejecutivo y a las mafias narcotraficantes son desconocidos por el pueblo mexicano, porque no sólo no representan al interés público, sino que se han convertido en los principales depredadores de la ciudadanía. En cualquier país, un consejo popular que derogue las reformas de su gobierno es un gobierno que debería dejar de serlo, como ha ocurrido en Ucrania. Pero ¿hasta dónde va a llegar el Congreso popular?

Desde luego que es posible seguir en un partido político, callar ante el gobierno, obedecer las leyes y pagar impuestos. Desde luego que es posible seguir siendo un ciudadano pasivo con intervalos de activista de domingos. Pero lo que no es posible es ser -al mismo tiempo- un congresista popular si queremos tomarlo con la profunda seriedad que reclama el hundimiento de México.

Fuente: Http://bit.ly/LUGqm3


Sobre esta noticia

Autor:
El Menosprecio Del Siglo (99 noticias)
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guadalupelizarraga.blogspot.com
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Reportaje
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