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Conmemora el Conaculta el centenario del escritor Francisco Tario

02/12/2011 10:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Al cumplirse hoy el centenario del natalicio del escritor mexicano Francisco Tario, el Conaculta lo recordó como un autor fantasma de la literatura nacional por la temática de sus historias, llenas de fantasía, que sólo existieron en su universo, pero que supo transmitir en su obra. Historias fantásticas para las cuales hay que creer en velas que arden bajo el agua o asesinatos elegantes sin cadáver, los cuales son algunos de los universos a los que este escritor, nacido en la Ciudad de México el 2 de diciembre de 1911, trasladó a sus lectores bajo el pseudónimo de “Francisco Peláez”. Tario fue portero de futbol profesional, copropietario de una sala cinematográfica, apasionado del piano y es considerado como uno de los cuentistas más audaces y lúcidos en las letras mexicanas, a pesar de que su vida transcurrió entre la escritura y el olvido. Aun cuando su obra fue poco difundida y se mantuvo alejado de las luces de las letras nacionales, no quedó en el olvido gracias al reconocimiento que recibió por parte de Octavio Paz, Nobelde Literatura; y José Luis Martínez, expuso el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en un comunicado. La revaloración de su obra comenzó a finales de 2003, cuando se publicaron en dos tomos los “Cuentos completos de Francisco Tario”. Al revisar su bibliografía se descubrió que fue un escritor prolífico, pues además de sus cuentos, publicó una novela, un libro de aforismos y dejó terminadas tres piezas teatrales que se publicaron después de su muerte. Su trabajo literario se caracteriza por su manera directa de elegir como objeto estético lo abyecto, la locura, lo marginal; por la forma en que encara, con una mezcla de pesimismo y placer, lo absurdo de la condición humana. Bien puede ser entendida como una escritura fundada en el desasosiego, como el acto de un provocador que goza de sembrar la duda y la incomodidad. Su producción es una miscelánea de monstruos y fracasos. José Luis Martínez comentó sobre la obra de Tario: “El patetismo, lo monstruoso, lo nocturno y el componente lúdico, se erigen como constantes en sus narraciones”. Ejemplo de ellos son los relatos “La noche de la gallina”, “La noche del perro” o “La noche del muñeco”, en los que predominan las descripciones detalladas de la desolación y el abandono de los personajes, quienes cuestionan su condición y exteriorizan su incapacidad para romper el aislamiento del mundo que los rodea. Martínez señaló que en los cuentos de Tario imperan las interjecciones, las preguntas retóricas y anáforas, que subrayan el dolor y apelan a la conmiseración del lector. “Cabe señalar -dijo Martínez- que el sentido experimental de Tario se mueve en una línea más bien conservadora”. Desde mediados de esta década, y a la par de un interés creciente por su obra, el escritor y periodista Alejandro Toledo se ha dado a la tarea de recuperar y difundir su producción literaria, expuso la institución. Toledo señaló que uno de los mayores atractivos en la producción literaria de Tario, es que sus narraciones, en muchas ocasiones, son el sueño, la pesadilla o el juego entre la vigilia y la ensoñación, el medio por el que se instala lo extraño y amenazante. Ejemplos de este recurso son “Un huerto frente al mar” o “Como a finales de septiembre”, en los que el narrador en primera persona da cuenta de sucesos ocurridos en lugares, cuya ubicación resulta imposible según su propio testimonio, o bien resultan combinaciones de distintos lugares. En ese espacio, el tiempo no tiene una secuencia lógica; aquellos hechos, que en el momento de la enunciación son tenidos como extraordinarios, evidencian un sujeto que ve en el momento de los hechos sólo elementos inconexos. “De esta manera, el acto de contar se revela como acto hermenéutico, intento de codificar en palabras una escena, para decodificar luego en otro tipo de signos el pasaje narrado”, refirió Toledo. En la actualidad, añadió, las obras de Tario son difíciles de encontrar y son los jóvenes, sobre todo, quienes más buscan sus libros, “lo cual me parece un aspecto de lo más interesante, pues además de demostrar su actualidad, significa que seguirá existiendo entre los lectores”.


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