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Conmemora Europa el primer centenario de la muerte de Gustav Mahler

18/05/2011 03:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A través de conciertos, festivales y conferencias se conmemora en Leipzig, Viena y Praga el primer centenario de la muerte del compositor Gustav Mahler, acaecida el 18 de mayo de 1911. Con su “Sinfonía de la Resurrección”, bajo la dirección de Riccardo Chailly, en la sala de conciertos Gewandhausorchester de Leipzig, Alemania, se inició el Festival Internacional de Mahler, al que acuden músicos y conocedores de gran altura de ese compositor. El Festival concluirá a fines de mayo y muchos de los mejores directores y orquestas del mundo se darán cita en Leipzig para interpretar durante el festival las 12 sinfonías del compositor austríaco. El teatro de ópera en Viena, Austria, el Staatsoper, presentará a partir de hoy y durante toda la semana diferentes eventos culturales en memoria del compositor. En Praga, capital de la República Checa, esta noche acudirán cuatro mil espectadores a presenciar la monumental presentación de la “Octava Sinfonía” de Mahler. En Munich, Alemania, el museo y teatro Deutsche Theatermuseum presenta a partir de este día una exposición sobre la vida del artista y su relación con dos ciudades: Viene y Praga. Gustav Mahler no solo fue uno de los compositores mas importantes de su tiempo, sino también uno de los mas prestigiados directores de orquesta. Ejerció gran influencia en numerosos compositores del siglo XX. Sus composiciones se basaban en el género de la canción y la sinfonía. Como director de ópera ganó fama como reformador del teatro de la música. Mahler nació en el seno de una familia judía el 7 de julio de 1860. Nació en Kalischt, en la región de Bohemia, que hoy pertenece a la República Checa. Cuando era escolar, se reconocía su talento musical y se lo fomentaba. Después de haber recibido educación en Viena y de haber sido alumno de Anton Bruckner, quien era entonces un reconocido compositor y pedagogo de la música, empezó su carrera como director. Asumió ese puesto en diferentes ciudades tales como Bad Hall, Laibach, Olmütz, Kassel, Praga, Leipzig, Budapest y Hamburgo, hasta que llegó al codiciado puesto de director de la ópera de Viena, la Wiener Hofoper. Mahler concretó la reputación de la ciudad austriaca de ser la capital mundial de la música. En la Hofoper se dedicó a renovar ese centro musical, tanto escénica como musicalmente. Con gente joven renovó la compañía de esa sala de conciertos e impulsó a los cantantes de ópera a alcanzar nuevos logros. En su tiempo fue objeto de especulaciones su conversión del judaísmo al catolicismo, que era una condición importante para ocupar el alto puesto en la Hofoper de Viena. Sin embargo, desde joven había simpatizado con el catolicismo y hay una corriente de opinión que estima que la conversión fue real y no solo una concesión para cristalizar su nombramiento en la católica Viena. Su visión del mundo estaba impregnada de conceptos religiosos y filosóficos, y en su creación demostró su interés por esos temas. Un ejemplo de ello es su “Sinfonía de la Resurrección”, que compuso cuando era director en Hamburgo. En 1907 tuvo que renunciar a su puesto en Viena porque se vio confrontado con una campaña de intrigas, que en parte tenían trasfondo antisemita. En ese año murió una de sus dos hijas y a él se le detectó un grave fallo en el corazón. Fue director orquestal en Nueva York y en 1911, después de dirigir su último concierto en esa ciudad, regresó a Viena, donde murió a consecuencia de una infección bacterial en el corazón que le envenenó la sangre. Era la época en que soplaban vientos hostiles procedentes de Alemania contra los judíos en Europa. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45), los nazis catalogaron las obras de Mahler de ser “arte degenerado” (Entartete Kunst). De esa forma calificaban las obras de judíos y las hacían desaparecer de los foros públicos. Apenas 50 años después de su muerte, el mundo del arte atestiguó el resurgimiento y la revaloración de la obra de Gustav Mahler.


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