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Continúa ciclo de “Montajes al vapor” en el CCB

21/06/2012 07:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El día de los tomates o la triste historia del perro y la mano que le daba de comer”, de Martín López Brie, bajo la dirección de Sixto Castro, será la obra encargada de continuar el ciclo “Teatro expreso. Montajes al vapor”, el próximo 26 de junio en la Sala CCB, del Centro Cultural del Bosque. Dicho ciclo presentó esta semana las tribulaciones para escribir un epitafio en la obra “Eso es todo”, escrita por el dramaturgo Flavio González Mello. Se trata de un breve texto escrito en 2003 para dos actores, donde uno de los protagonistas intangibles es esa frase final que adorna las lápidas de numerosas personas al momento de su muerte, y que en este caso nunca llega a conocerse del todo. “Eso es todo” se presentó ahora con la dirección de Arturo Quiroz como parte del ciclo Teatro Expreso, Montajes al Vapor, que organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de la Coordinación Nacional de Teatro, en el Centro Cultural del Bosque. De acuerdo con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), José Cremayer personifica a un escritor con muchos apuros económicos y a quien un buen día la suerte parece sonreír, pues se encuentra con un millonario excéntrico, caracterizado por Óscar Yoldi, quien le hace un encargo que al principio parece sencillo pero que progresivamente se va convirtiendo en una pesadilla. El millonario encarga escribir el breve epitafio que va a ser grabado en su lápida. No quiere algo muy elaborado ni muy pomposo, mucho menos filosófico o muy surrealista, se conforma con algo sencillo pero conmovedor, algo digno que resuma su vida en dos líneas, situación que desencadena un ambiente de suspenso. Planeado en principio para durar unos 30 minutos, el montaje se alargó un poco más, dando oportunidad a los actores de sacar todo el lustre a sus personajes, quienes poco a poco entran en lo que asemeja una dimensión paralela. El escritor se da cuenta de que realizar ese epitafio es una verdadera tortura por el infinito mar de posibilidades que existe para tratar de resumir una vida humana, que por tradicional o sosa que pueda parecer, siempre tendrá miles de matices. Al final, cita Conaculta, el autor comienza a dudar seriamente de su capacidad para realizar la encomienda, pero no sólo eso, se pregunta si en realidad tiene algún talento para algo y si aquellos textos que escribió en el pasado son en realidad un chiste. “El público celebró con un largo aplauso el final inesperado de la obra, donde una segunda propuesta, aún más excéntrica sale a relucir, poniendo al autor en una posible situación, ya no de dolor mental, sino físico y clínico”, señaló.


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