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Cuando el fútbol no es cosa de niños

18/06/2012 11:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageAl igual que otros niños, Ricardo no quiere jugar fútbol ni se entusiasma con la Eurocopa. Fernando no quiere que su papá gaste en una camiseta del equipo, prefiere que ahorre ese dinero para cuando se necesite. A María le da lo mismo lo que suceda con Cristiano Ronaldo y compañía, ella solamente pide que a su mamá no le pase nada. En sus diminutos cuerpos, los infantes viven y piensan como adultos.

Mientras que pequeños de otras naciones se desenvuelven como inocentes aficionados en la Euro, niños portugueses se preguntan qué rumbo tomará el país, cómo ayudarle a sus padres. No sólo eso, sino que también se informan a través de la televisión, leen los periódicos y sus charlas escolares se enfocan en la crisis nacional. A su corta edad se preocupan de que no falte el alimento en casa y de que papá y/o mamá no sean despedidos de sus empleos, les angustia imaginar que no podrán continuar su educación y que el día en que se enfermen ningún hospital querrá atenderlos.

En contraste, Abel y Jorge, dos obreros con temor a ser corridos en el trabajo, prefieren olvidar la situación apostándose 50 euros respecto al partido Portugal-Holanda. Ni siquiera lo hacen con una convicción futbolera. Recurren a esta medida para ver si pueden obtener 50 euros más sin necesidad de laborar otra jornada de 12 horas en la fábrica. Peor aún, ambos le van a los suyos, pero uno tiene que ceder para que haya apuesta y Jorge va con los holandeses.

Por su parte, Ana, mesera y madre soltera, desea que la selección gane porque eso implicaría más propinas y más tiempo de una tranquilidad que día tras día va desapareciendo. Últimamente el restaurante ha tenido poca clientela y ha escuchado al dueño decir que de seguir así lo mejor será cerrar el negocio.

Los medios ansían las cuatro cómodas ventajas en su beneficio: que le vaya bien a CR7, que le vaya mal, que Portugal sea eliminada o que gane el certamen. Preferentemente anhelan que le vaya mal a Cristiano, pues saben que tienen como as bajo la manga a Messi para vender más polémica. Mejor aún si surge de los labios de Cristiano.

No obstante, millones de portugueses no tienen interés alguno por el fútbol ni por la Euro. Dicha pasión no existe en su vida en estos momentos. Este fin de semana, las calles de Lisboa se abarrotaron de miles de obreros, sindicalistas y ciudadanos en general que claman por el cese del plan de austeridad de su gobierno. Expresaron pacíficamente su oposición a las reformas hechas al código del trabajo, mismas que contemplan "facilidades para el despido de los trabajadores, reducción de garantías en cuanto los horarios y supresión de vacaciones y días feriados".

En la manifestación hubo una postal que llamó la atención: una mujer portaba con orgullo una bandera con la imagen del Che Guevara. Uno de los miles que marcharon gritó una de las frases más famosas del Che: "Si no hay café para todos, no habrá café para nadie".

Los ánimos de un triunfo y las esperanzas de un título en la Euro no fluyen por el gusto deportivo, sino por la necesidad; Abel, Jorge y Ana para sobrevivir con un poquito más de dinero. En tanto, los medios se atienen a un argentino para elevar los ratings o vender más revistas y periódicos; la hazaña de ganar el campeonato (en caso de darse) la festejarán, pero celebrarán todavía más si se da el fracaso. Caso contrario a los medios, los ciudadanos apelan a otro argentino pero como bandera de justicia.

¿Y los niños? No son ingratos. Así como no les interesa Cristiano tampoco les interesa Messi. Para ellos la controversia no está en discutir quién es mejor, sino en dialogar cómo todos pueden serlo. No les quita el sueño si la selección gana o pierde ante los holandeses. Ellos quieren que ganen todos y nadie pierda.

Por el momento su infancia continuará como lo indicó Europress en mayo pasado:

Comenzar las clases sin desayuno ya es parte de la vida cotidiana de miles de niñas y niños portugueses, que han integrado la palabra crisis en su todavía modesto léxico. Entre lo que escuchan de sus padres y lo que ven en televisión, los más pequeños también hablan sobre la situación en el país, recordando tiempos mejores, sin miedo a las palabras cuando, pese a su tierna edad, critican a los dirigentes políticos.


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elbuenfutbol.com
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