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Cuando nos ponemos viejos

04/06/2012 16:00 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Que triste es muchas veces envejecer, ser incomprendidos, maltratados, abusados y los más doloroso olvidados

Europa  Press

Muchos personas debemos dar gracias a Dios si llegamos a esta etapa: ¡La Vejez!, muchos parten sin haber dado sus primeros pasos, sin haber observado el cielo, sin haber olido una flor, caminar por un parque, amar, descubrir las primeras glorias o sinsabores que el camino nos ofrece, también muchos parten a cierta edad, dejando sufrimientos en los corazones de aquellos con quienes compartieron, madres, hermanos, esposa(o), hijos, amigos.

Sin embargo, llegar a la vejez a veces es doloroso, es la cuesta abajo, el final, nos llenamos de tristezas, los recuerdos nos asechan, y además de sentir todas las dolencias, las cuales son naturales por el transcurrir del tiempo, porque nuestro cuerpo va degenerándose con el curso de los años, sentimos que somos, solo sombras de lo que fuimos.

La mayoría de nosotros no estamos preparados para esta metamorfosis, sobre todo si sentimos que nos faltan cosas por hacer, nuestro cuerpo se deteriora, pero en algunas ocasiones nuestra mente sigue planificando e inventando actividades, que nos hacen sentir vivos, claro, ya nuestro organismo no responde a esas tareas que quisiéramos realizar.

¡Envejecer!, es una etapa difícil, lamentablemente nadie sabe, ni quiere envejecer, es cruel para aquellas personas que lo han dado todo, que se han sacrificado por sus hijos, nietos, bisnietos y cuando no pueden ya dar más de su energía y su tiempo, los abandonamos, lo echamos a un lado, los criticamos, los humillamos, no los entendemos, todo molesta de ese ser que nunca supo decirnos: NO. Comenzamos a ver todos sus defectos y queremos buscar la manera de estar lejos de ellos para que no nos estorben.

Y así se inician unas series de ultrajes que van quebrantando el espíritu, el alma, la mente, porque no es como te diriges, sino el tono como lo dices:

¡Hoy no te bañaste!, ¡Apestas!, ¡Vete a dormir!, ¡No repitas tanto!, ¡Me tienes cansada!

¡Basta!, ¡Basta!, ¡No te soporto!, y algunos más crueles: ¡Hasta cuando vas a vivir!

La mayoría de las veces, estos seres que tuvieron la gracia de Dios de poder llegar a la vejez, son llevadas a un asilo por sus familiares, los dejan allí y se olvidan que existen, no regresan hasta que se les avisa que han fallecido. Entonces, para limpiarse de culpas y poder dormir mejor, se abre el telón e inician la obra: las lágrimas, el dolor, el funeral de miles de pesos y las coronas y flores que cubren la sala funeraria.

Envejecer, soledad, tristza, dolor, olvido

¡Claro!, al terminar todo, se acaba la obra, se olvidan de sus muertos y después del novenario no queda ni en el recuerdo.

Olvidamos que estos seres que hoy tienen cubiertos sus cabellos de canas, la piel manchada, arrugada, sus piernas cansadas, ayer nos dieron su apoyo, sus desvelos, amor y juventud.

Debemos aprender a convivir y respetar a nuestros ancianos, debemos dejarlos ser, escucharlos cuando hablen y nos cuenten sus historias, ellos tuvieron un pasado, fueron jóvenes, vivieron y aprendieron de la vida, que maravilloso que podamos sentarnos a su alrededor y oír sus anécdotas, así sean, repetidas una y otra vez.

Brindémosles comprensión, si ellos pelean, gritan, lloran, seamos tolerantes, no los critiquemos, tienen derechos a hacer y decir lo que piensan, sienten, necesitan y desean.

Aprendamos a complacerlos, es tan fácil decirles si, sin sentirnos cansados o aburridos o si es posible disgustados por tener que servirles, bañarles, sentarlos o acostarlos.

Seamos condescendientes, dejémosles que recen, su alma y su espíritu lo necesitan, quieren sentirse más cerca de Dios, logran el milagro de ser escuchados y el camino para la preparación del viaje final estará lleno de luz.

Sobre todo sintamos respeto, amor, aceptación, honremos su presencia mientras estén con nosotros, complaciéndolos, consintiéndolos.

Tengamos presente que si somos afortunados, también envejeceremos, lo que le hagamos a nuestros ancianos también pueden hacérnoslo a nosotros, pensemos, analicemos nuestro diario vivir, si no queremos el día de mañana ser un estorbo, ir a una casa hogar o simplemente ser invisibles, empecemos a amar y respetar a nuestros ancianos, sean familiares o extraños, ellos merecen vivir sus últimos años, con dignidad.


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Niove (7 noticias)
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ENVEJECER? (05/06/2012)

¿Envejecer? Puedes ser mayor sin caer en decrepitud.Tu describes decadencia no vejez.tengo 72años,voy al gimnasio,manejo, con suplem. liment.vitaminas,ginko b.y acido glutamico para el cerebro.Salud100%. Envejecen quienes se abandonan, irresponsables de hacerse cargo de si mismos.Checa en Google: "Mujer Fisicoculturista de 74 años" ¡ANIMO!

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Letzi (05/06/2012)

AHORREN DINERO PARA SU VEJEZ Y ASI JAMAS TENDRAN QUE DEPENDER DE NINGUNO DE SU FAMILIA. AHORREN 10 MONEDAS A LA SEMANA Y HAGAN LA CUENTA EN CUANTO SE LES CONVIERTE EN 30 AÑOS. MAS QUE SUFICIENTE PARA UNA VIDA DECOROSA Y DIGNA. HAGAN EJERCICIO TODOS LOS DIAS DE SU VIDA Y VIVIRAN CON CALIDAD Y FELICIDAD.