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No culpes a la naturaleza si no escuchas a la historia/José Manuel Tovar Herrera

23/09/2013 15:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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José Manuel Tovar Herrera

La historia suele ser muy compleja. El manejar contextos tan distintos, algunas veces, implica una labor intelectual considerable. Pero hacer una comparativa es una actividad interesante en la ciencia histórica. Asimismo, al ser una ciencia que puede apoyarse de otras ciencias y disciplinas, la Historia tiene un gran margen de maniobra para analizar procesos, no solo sociales, sino también de otra índole, como ideológicos, culturales y hasta naturales. De igual forma, al ser la Historia una ciencia en plena expansión, es importante también analizar la manera en que se estudian los procesos hoy día con las nuevas tendencias metodológicas y técnicas.

La Historia ambiental ha tenido un singular empuje en América Latina, no solo porque los historiadores comienzan a explorar nuevas áreas, sino por la importancia que llegan a tener esas temáticas en nuestra actualidad. En el devenir de la humanidad no solo influyen tendencias ideológicas y culturales, o movimientos sociales y políticos, así como los bélicos. Nuestro fuerte arraigo a procesos naturales es muy fuerte. Los desastres naturales tienden a repercutir en muchas, sino es que en todas las áreas de la cotidianidad humana. En ocasiones, dichos desastres suelen ser catalizadores de protesta social, a la que se le van añadiendo otras inconformidades previas al suceso natural. También, los desastres naturales han dado píe a la creación de grandes crónicas históricas que nos dan constancia del hecho a través de una narrativa bastante buena como Las Cartas de Plinio el Joven escritas en el año 79 tras la erupción del Vesubio, misma que ocasionó la desaparición de Pompeya y Herculano.

A nivel mundial han existido diversos desastres que han replanteado una y otra vez como se deben de sobrellevar con tan cuantiosas pérdidas, no solo materiales o económicas, sino humanas. Los registros de los últimos 100 años nos remontan hasta 1920 con el terremoto en Haiyuan, China, que ocasionó la muerte de 200 mil vidas, a pesar de ser un sismo de 7.8 grados en la escala de Richter; otro de los mayores desastres naturales del siglo XX fueron las inundaciones en China, cuando el Río Yangtsé se desbordó en 1930 provocando el deceso de 3.7 millones de personas, las cuales no solo perecieron a causa directa del agua (ahogamiento), sino por hambre y enfermedades; otro suceso "natural", sí, así entrecomillado, fueron las severas inundaciones en Vietnam del Norte en 1971. El motivo de entrecomillar la palabra natural es porque hay una fuerte presión histórica en adjudicarle ese desastre a Estados Unidos, ya que en los setenta se suscitaba la Guerra de Vietnam. Información recabada por expertos e historiadores dan sustento a la tesis de que el gobierno estadounidense hizo labor de guerra manipulando las fuerzas de la naturaleza mediante la ionización del cielo sobre la mayor parte de la región donde se presentaba el conflicto bélico; otro de los mayores desastres en el último siglo fueron los ocurridos en el Océano Índico y Pacífico tras el terremoto y tsunami en 2004, cuyo resultado en pérdidas humanas fue de 227 mil personas aproximadamente.

Para el caso mexicano se tienen registros desde el último tercio del siglo quince sobre terremotos. No dejemos de recordar que la zona céntrica y costera, tanto en el Golfo, como en el Pacífico, son áreas de alta sismicidad, ya que esta forma parte del Anillo de fuego que rodea a todo el Océano Pacífico. A partir del Virreinato se tiene un mayor número de registros plenamente documentados sobre sismos, concretamente. También existen registros sobre otro tipo de desastres, como los que están relacionados a lluvias e inundaciones. No obstante, los mayores daños, por lo menos en la Ciudad de México se deben a movimientos telúricos.

En los últimos 20 años tragedias a causa de la naturaleza han aumentado, mucho de esto se debe al cambio climático que ha incidido fuertemente para la desestabilización de los ciclos naturales. A pesar de que históricamente la naturaleza ha estado en constante cambio por fenómenos no causados por la mano del hombre, hoy día la humanidad tiene una gran responsabilidad en ello. Al darse el inicio de la industrialización en el país desde el Porfiriato, se comenzó a dar un incremento en la explotación de los recursos naturales. A pesar del estancamiento en el desarrollo industrial durante la Revolución Mexicana, se pudo volver a impulsar la industria al establecerse los primeros gobiernos emanados de dicho movimiento armado.

Con el paso de las décadas, el aumento demográfico y por ende, de las necesidades, se fueron invadiendo de manera indiscriminada lugares claves para la estabilidad del clima y los microclimas de cada región, en el caso del país, en las zonas serranas y con fuentes acuíferas subterráneas. Una de las muestras más palpables de los cambios climáticos y el impacto de estos en los ciclos naturales se hicieron presentes con el huracán Paulina, en 1997. Fenómeno meteorológico que impactó en Acapulco, Guerrero; Julliete, Kenna y Stan en los primeros años de la década pasada dejaron graves estragos en el Golfo y Pacifico. Pero un huracán cuyo poder fue motivo para un análisis más profundo sobre el cambio climático fue el huracán Wilma en 2005 que impactó en la Península de Yucatán. El poder de este meteoro, nivel 5 en la escala Saffir-Simpson, que por cierto fue el huracán más poderoso que se ha presenciado en el Golfo-Caribe, superando con mucho a los acontecidos en la década de los sesenta.

En este mes, septiembre, se cumple un aniversario más del fatídico terremoto en la Ciudad de México en 1985. Éste terremoto no solo es un evento de una enorme magnitud, sino que es un parteaguas en la historia reciente de México. El impacto y los remanentes políticos, sociales y culturales han superado la barrera del tiempo. En aquellos años de gobierno de Miguel de la Madrid, la administración no supo, o tal vez, no quiso, afrontar la devastación. Muestra de ello fue la enorme tardanza en la respuesta para apoyar a la población.

La pérdida de legitimidad del Partido Revolucionario Institucional en aquellos momentos era considerable. Las experiencias de las crisis financieras de 1976 y 1982 habían dejado un sabor amargo en la población. No obstante, la falta de De la Madrid fue un detonante para la aparición de diversas ONG's, las cuales años después jugarían un papel importante en la elección presidencial, icono histórico de fraude electoral, en 1988. La catástrofe natural registrada en el centro del país se vio reflejada en otros ámbitos; uno de ellos fue la migración de capitalinos a ciudades del interior del país impactando de manera severa en la distribución urbana y de riqueza en las poblaciones en estados colindantes, como fue en Michoacán. El Gobierno del estado, en ese momento al mando de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (1980-1986), reportó a partir de 1986 la aparición de pequeños cinturones de pobreza en las zonas aledañas al área urbana. Asimismo, el gobierno de Luis Martínez Villicaña (1986-1988) siguió reportando índices de crecimiento desproporcionado en dichos cinturones.

Hoy día estamos frente a un desastre mayúsculo en México. Dos meteoros han impactado en el país; uno por el Golfo (Ingrid) y otro en el Pacífico (Manuel) y que han dejado cuantiosos daños no solo materiales, sino humanos; muchos perecieron en los sucesos en los últimos días, muchos se han visto forzosamente desplazados, pero lo más grave es que el gobierno ha demostrado de nueva cuenta, como en 1985, su incapacidad para atender la emergencia. Tanto en Michoacán (Jesús Reyna), como en el país (Enrique Peña Nieto), han demostrado su falta de tacto de diversas maneras; el primero haciendo caso omiso, en los primeros instantes del suceso, al llamado de sus gobernados para que se les apoyara, la respuesta de Reyna García fue que en un inicio no era necesario el Plan DN-III. Mientras tanto, Peña Nieto se enfocaba en ciudades claves que los medios de comunicación le iban indicando por medio de sus asesores. Acapulco ha sido tema central para la federación, concretamente por lo que significa ($); en últimos momentos hemos sabido la tragedia acontecida en la comunidad de La Pintada, bastante lamentable. No obstante, se les pasó un detalle... Michoacán.

En ningún momento el Gobierno federal ha hecho uso de su ceguera y sordera para enfrentar la crisis. Al parecer el término político es sinónimo de inhumano . Se desplazó de una manera sorprendente al estado, a tal grado que todos los comités directivos estatales de los siete partidos políticos existentes en el estado hicieron un enérgico llamado al Ejecutivo federal para que a Michoacán se le incluya en la lista del FONDEN y poder acceder a los recursos que este libera para la reconstrucción de las comunidades y el apoyo a sus habitantes. De por sí los gobiernos estatal y federal faltan de tacto político, hoy demuestran que también en lo humano. En estos momentos lo que les interesa, en Michoacán es poder impulsar a un personaje para el 2015, mientras que a nivel federal es aprobar las reformas que provienen, no de Los Pinos, sino del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, así como las grandes empresas multinacionales. Prevalece el interés ultra-liberal, no el humanitario.


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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Reportaje
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