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Cumple un decenio inicio de leyenda de un ejemplo del boxeo:López Nava

29/09/2011 08:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

* Su última pelea fue un 29 de septiembre de 2001 en una aún arrodillada Nueva York * Se despidió en el mismo escenario en el que lo hizo Salvador Sánchez Por Juan Carlos Gutiérrez Castillo. Corresponsal. Mérida, 29 Sep. (Notimex).- Ricardo López Nava, quizás el mejor peleador de las divisiones pequeñas en la historia del boxeo, cumple este día un decenio de haberse despedido de la actividad que lo catapultó a la inmortalidad y a la que él le dio lustre, dentro y más allá de las cuerdas. Con su talento excelso y su profesionalismo hasta el límite, la última joya pulida por Arturo “Cuyo” Hernández puso fin aquel sábado 29 de septiembre en el más grande escenario boxístico, el Madison Square Garden neoyorquino, a una carrera virtualmente perfecta en la que terminó invicto, aunque con un empate que debió ser victoria en su favor. Fue un escenario también perfecto para el final de una gran, maravillosa carrera, el mismo en el que Salvador Sánchez, casi 20 años atrás, había puesto fin a su carrera para, semanas después, también dar él mismo, conclusión a su existencia. En el caso del “Finito”, homónimo de un púgil de perfil discreto de los setentas y ochentas, no fue así y tras colgar los guantes luego de acabar con el sudafricano Zolani Petelo, siguió su vida como lo que es y siempre ha sido, un caballero alejado de escándalos, sobresaltos, dedicado a ser un exitoso comentarista de televisión. La de esa noche en el máximo escenario histórico del boxeo, diversas historias, no sólo la de López, llegaron a su fin… vayamos por partes. Primera: El estelarista de esa noche, el no menos legendario boricua Félix “Tito” Trinidad, vio llegar el final de su invicto y podría decirse también el de su carrera, al enfrentar por el campeonato mundial de los medianos a uno de los íconos históricos de esa división, Bernardo “El Verdugo” Hopkins, que de manera sistemática le dio un “baile”, hasta noquearlo en el último round. Trinidad no pudo vengarse de las ofensas que Hopkins profirió, meses atrás, en el propio Puerto Rico, contra la bandera de ese Estado Libre Asociado a Estados Unidos e inició el declive de una maravillosa carrera, quizás la mejor de un boricua junto con Wilfredo Gómez. Segunda: Arthur Mercante, quizás el más famoso réferi de la historia, el mismo que dirigió la pelea en la que Mohamed Alí fue sometido en esa misma arena 30 años atrás, dijo adiós a los cuadriláteros a los 81 años, muchos para cualquier ser humano, sobre todo para un réferi que debe estar en el momento justo. Pero a Mercante, que dirigió muchísimas peleas de campeones mexicanos, se le vio bien aún esa noche en la que dijo adiós por la más grande de las puertas. Nueva York, para esos días, aún estaba lacerada, de rodillas, tras los atentados de 18 días antes que ocasionaron incluso la posposición de esa velada programada originalmente para el día 15 de septiembre. Fue la de ese 29 de septiembre, la primera velada que marcó también un cambio en los protocolos de seguridad para eventos masivos en la Gran Manzana que si bien recibió un artero “mordisco” del terrorismo, pudo, como el Ave Fénix, resurgir de sus cenizas para volver a ser la ciudad ícono de la, hasta ahora, nación más poderosa del planeta. Fue, se insiste, también la despedida de un púgil que tras haber sido cuestionado por la calidad de sus rivales, con el inexorable paso del tiempo, no dejó dudas de su calidad: en su haber figuran victorias sobre nueve campeones del mundo, incluso, sobre quien lo tuvo al borde de la derrota y el nocaut, Rosendo Alvarez. Otro nombre ilustre fue el del tailandés Saman Sorjaturong, que tras haber sido apaleado en cuestión de minutos por el último ahijado del “Cuyo” Hernández, se enfiló a retirar del boxeo a Humberto “Chiquita” González y a sumar una hilera sostenida de victorias por seis años. Por cierto, mucho se habló de una pelea entre “La Chiquita” y el “Finito”, la cual jamás se hizo como tampoco la de otros dos grandes pesos pequeños de su tiempo, Miguel Canto y Gustavo “Guty” Espadas sr. De hecho, ya ambos retirados, surgió la versión de una oferta millonaria para enfrentarlos en Los Angeles, lo cual no fue aceptado Ricardo, quien ante las puyas por su rechazo, negó que fuera por miedo y en un diario deportivo capitalino dijo que estaba abierto a unos rounds y hasta gratis con quien quiera, pero él ya no quería regresar tras haber dicho adiós…hizo bien. Vaya pues, una remembranza para un hombre cuyo desempeño lo llevó a la inmortalidad boxística y su conducta limpia a convertirse en uno de los modelos del México que todos deberían aspirar a ser.


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