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Se cumplieron 60 años del Crefal, creado por Jaime Torres Bodet

14/05/2011 05:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El lunes 9 de mayo se cumplió el 60 aniversario del Centro Regional para la Educación para Jóvenes y Adultos (Crefal), organismo latinoamericano creado a propuesta del mexicano Jaime Torres Bodet, muerto el 15 de mayo de 1999, cuando era director de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La idea central del escritor, intelectual y diplomático mexicano fue que ese organismo autónomo, con sede en Pátzcuaro, Michoacán, sirviera a la región mediante la formación de personal especializado, la investigación y sistematización de conocimientos y experiencias. Así como con el diseño y producción de materiales educativos, difusión, intercambio y divulgación, asesoría y consultoría en el marco de la cooperación regional para la educación de jóvenes y adultos, a fin de contribuir a la equidad y la justicia social. Nacido en la Ciudad de México, Torres Bodet siempre supo que quería destacar y muestra de ello es que a los 12 años ya asistía a clases de literatura en la Escuela Nacional Preparatoria. En 1918 escribió su primera publicación bajo el título de "Fervor". También fue aprendiz en la Escuela de Leyes y en la Facultad de Altos Estudios (hoy de Filosofía) de la Universidad Nacional. Antes de los 20 años ya contaba con una acentuada capacidad e inquietud en el terreno de las letras, misma que lo empujó a dar clases de Literatura en la Escuela Preparatoria, donde luego fue secretario de la Dirección, posteriormente dio un salto más grande al ocupar la secretaría particular de José Vasconcelos, en 1921. En la preparatoria conoció a otras grandes figuras mexicanas como Carlos Pellicer, José Gorostiza, Enrique González Rojo y Bernardo Ortiz de Montellano, poco después conoció a Salvador Novo y a Xavier Villaurrutia, con quienes conformó el grupo "Los Contemporáneos". Sin dejar de colaborar con este grupo y su revista, Torres Bodet se dedicó a la vida diplomática en Madrid, España; La Haya, Holanda; París, Francia; Buenos Aires, Argentina, y Bruselas, Bélgica, donde vivió el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En 1940 se convirtió en subsecretario de Relaciones Exteriores pero tres años después desempeñó el cargo con el que más enriqueció al país, el de secretario de Educación Pública. Fue allí donde dio un impulso decidido a la campaña de alfabetización, creó el Instituto de Capacitación de Magisterios, organizó la Comisión Revisadora de Planes y Programas, inició la Biblioteca Enciclopédica Popular y dio pie a la creación de nuevas escuelas como la Normal para Maestros, la Normal Superior y el Conservatorio Nacional. En 1948 fue designado director general de la UNESCO, el segundo del organismo multinacional, cargo desde el cual impulsó el Crefal, y 10 años después regresó como secretario de Educación Pública, por segunda ocasión. En esta segunda ocasión fomentó la condición educativa de México y fundó la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos. Asimismo, promovió la construcción del Museo Nacional de Antropología, del Museo de Arte Moderno, así como la adaptación del Museo de Arte Virreinal y el de Pintura Colonial. Publicó el libro "Sonetos" (1949), aunque antes ya había dado a conocer otras publicaciones como "El corazón delirante" (1922), "Biombo" (1925) "Destierro" (1930) y "Cripta" (1937), por mencionar algunos. Jaime Torres Bodet, quien tenía una prótesis de vidrio en un ojo, debido a que en un viaje a Oaxaca se asomó por la ventana y un pedazo de carbón ardiendo salido de la caldera del tren se le incrustró, provocándole la pérdida del órgano visual. Ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua en 1952. Fue un hombre serio y formal que contaba con una voz modulada que lo marcó como un gran orador, además de ser, al lado de Villaurrutia y Gorostiza, un excelente poeta y escritor, reconocido no sólo en el siglo pasado sino en la actualidad. Fue autor de otros libros como "Introducción de México y la cultura" (1946), "La misión de la UNESCO" (1949), "El escritor en su libertad" (1953), la primera parte de su autobiografía titulada "Tiempo de arena" (1955) y "Tres inventores de realidad" (1955). En 1958 le detectaron un cáncer maligno; sin embargo, ello no lo frenó para escribir otras obras como "Mestros venecianos" (1961), "Patria y cultura" (1964), "León Tolsoi, su vida y su obra" (1965), "Rubén Darío. Abismo y cima" (1966) y "Tiempo y memoria en la obra de Marcel Proust" (1967). Torres Bodet dejó de existir el 15 de mayo de 1974, tras 16 años de soportar el dolor del cáncer, no sin antes cerciorarse de haber cumplido hasta el último momento con su deber. A su muerte, dejó un gran vacío en la vida literaria y cultural del país. Sus restos mortales fueron honrados en el Palacio de Bellas Artes y en la Secretaría de Relaciones Exteriores; actualmente se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres, como un reconocimiento de su labor en México y el extranjero.


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