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Cumpliría 410 años Alonso Cano, considerado el Miguel Angel de España

18/03/2011 06:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Obras que distinguieron al artista universal, Alonso Cano, por destilar religiosidad, delicadeza y calidad técnica, entre ellas la más conocida “San Antonio de Padua”, son exhibidas en el Museo de Cádiz, España, como parte de la muestra “Piezas singulares”. Al cumplirse mañana, 19 de marzo, 410 años de su natalicio, Alonso Cano, es recordado sin duda como el artista más completo del Siglo de Oro Español, al destacar como pintor, dibujante, grabador, retablista, diseñador, arquitecto y escultor. A lo largo de su vida, cultivó las artes en sus más variadas manifestaciones y se constituyó en figura central del siglo XVII, aunque nunca ha sido suficientemente destacada en su justa medida. Se relacionó con colegas artistas, pero también conoció grandes figuras del mundo intelectual de su tiempo. En su biblioteca figuraban obras literarias de Luis de Góngora y Argote, Baltasar Gracián y Francisco Gómez de Quevedo Villegas, lo que propició que su arte se alimentara de los más variados saberes. Su impronta artística se perpetuó también entre sus excepcionales discípulos: Pedro de Mena, José Risueño, Sebastián Herrera Barnuevo o José de Mora. De acuerdo con sus biógrafos, Alonso nació en Granada el 19 de marzo de 1601. Su padre, de nombre Miguel, era constructor de retablos, daba trazas a otros artistas para su ejecución, y también elaboraba muebles y objetos de culto. En 1614 se trasladó toda la familia a Sevilla, el centro económico más importante de Andalucía, donde complementó su formación y sin duda pudo desarrollar con más facilidad sus dotes artísticas. En agosto de 1616, entró como aprendiz en el importante taller de pintura de Francisco Pacheco, donde coincidió con Diego Velázquez durante unos meses. Posteriormente pudo completar su formación como escultor, junto al gran maestro Juan Martínez Montañés, con quien al parecer trabajó durante varios años (1626-1629). En su etapa sevillana colaboró en numerosos proyectos junto a su padre, y durante todo este período su fama como artista fue creciendo. Especialmente importante fue su intervención en el retablo mayor de la iglesia de Santa María de la Oliva, en Lebrija, empresa que le fue traspasada por su padre. Trazó el retablo y ejecutó sus esculturas, sobresaliendo por su belleza y maestría la imagen de la “Virgen de la Oliva”. Tras una azarosa vida que le llevó incluso a prisión por deudas, en 1637 decidió marcharse a Madrid, junto con su segunda mujer María Magdalena de Uceda. Fue ahí donde recibió el apoyo del valido de Felipe IV, el conde-duque de Olivares, lo que le abrió las puertas de la Corte como ayudante y pintor de cámara. El incendio del palacio del Buen Retiro en 1640, provocó que por una parte participara en la restauración de obras de grandes maestros, y por otra fuera comisionado junto a Diego Velázquez a viajar por las diferentes casas reales para seleccionar obras de arte que decorarían el palacio del Buen Retiro. De nuevo en Madrid se vio envuelto en historias turbulentas que lo relacionaron con un supuesto duelo con el pintor Sebastián de Llanos, e incluso sufrió un proceso judicial en el que no faltó la tortura, al ser acusado de ser instigador del apuñalamiento de su mujer en junio de 1644. Tras una breve estancia en Valencia (1644-1645) volvió a Madrid donde realizó multitud de trabajos de pintura, escultura y arquitectura efímera de gran calidad, entre los que destacan sus pinturas de los dos retablos, aún conservados in situ, que le fueron encargados para la iglesia parroquial de la Magdalena de Getafe. Otras importantes obras de Alonso Cano fueron el cuadro de “El milagro”, en el pozo del Museo del Prado, o el “Descenso al Limbo” que ahora pertenece a Los Angeles County Museum of Art. Posiblemente debido a problemas de salud, decidió volver en 1652 a su ciudad natal Granada, donde consiguió el cargo de racionero de la catedral, tras multitud de problemas con el cabildo, y gracias a la intercesión del propio rey Felipe IV. Su labor en la catedral, que aún estaba sin terminar, fue muy importante, y en ella se hallan algunas de sus obras más emblemáticas, desde el conjunto de cuadros de la serie de la vida de la “Virgen” que se disponen en el presbiterio, a la celebérrima escultura de la “Inmaculada”. Destacan también los objetos litúrgicos diseñados por él, sus trazas para la fachada principal del edificio, obra póstuma de Alonso Cano que supone su culminación como arquitecto. Cano falleció el 3 de octubre de 1667 a la edad de 66 años, en su natal Granada donde se encuentra gran parte de sus últimas obras.


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